Este domingo 10 de enero de 2021 se cumplen 43 años del asesinato del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal (PJCHC), a quien el pueblo y la historia reconocen como Director Mártir de LA PRENSA, Mártir de las Libertades Públicas y Héroe Nacional de Nicaragua.
Al Doctor Chamorro, como se le llamaba familiarmente, sus asesinos le quitaron a perdigonazos la vida material.
Pero no pudieron liquidar su ejemplo de vida, su espíritu de lucha que siempre está presente como guía del pueblo democrático de Nicaragua, en la misma brega de antes y de ahora por la libertad, la democracia y la justicia humana, institucional y social.
Cada año, en la conmemoración del aniversario de la muerte de PJCHC se pone de manifiesto la vigencia y vitalidad de su legado político e intelectual, el cual quedó plasmado en varios libros y en los editoriales de LA PRENSA que escribió desde 1948 hasta 1978.
Pero en este año 2021 son más resplandecientes sus enseñanzas, particularmente en relación con tres cuestiones fundamentales: las inciertas elecciones del 7 de noviembre, la necesaria pero esquiva unidad de la oposición, y la libertad de prensa que hoy —igual que en tiempos del somocismo— es menoscabada y asediada por una implacable dictadura.
De los memorables editoriales de PJCHC sacamos algunos de sus conceptos básicos sobre las elecciones: Elegir es escoger, no imponer, decía. Para él, un verdadero y justo proceso electoral es aquel en el cual se puede “elegir libremente a quien el ciudadano escoja para regir los destinos del país”.
Sobre la unidad de la oposición, PJCHC clamaba sobre la necesidad de luchar juntos, “al margen de planteamientos ideológicos y de ambiciones personales (…), para impedir que se destruya la República”. Después, indicaba, se podrá “oponer entre las diferentes facciones idea contra idea, pensamiento contra pensamiento, permitiendo que el pueblo escoja realmente, limpiamente, verdaderamente, lo que más le simpatice”.
Y sobre la libertad de expresión y de prensa, PJCHC dijo que es un “sol alrededor del cual giran los derechos humanos, porque la manifestación libre del pensamiento, y el respeto a la opinión ajena, son el eje de toda civilización democrática”. Y aseguró que “no hemos creído jamás que la libertad de expresión sea un regalo, un obsequio de los gobernantes, sino que siempre hemos sido conscientes de que es un derecho nuestro, inalienable, y consubstancial a la condición del hombre”.
No cabe ninguna duda. El espíritu de PJCHC está en y con los nicaragüenses que luchan por elecciones libres y limpias, por la libertad, la democracia, la justicia y el derecho a la libre información y expresión del pensamiento.