Una mujer aún sin identificar ingresó la tarde del viernes a la parroquia El Calvario, de Masaya, para robarse las llaves del Santísimo y posteriormente huir del templo, informó la parroquia a través de un comunicado por medio de sus redes sociales.
Según la misiva, mientras se realizaba una misa en el templo, colaboradores y fieles observaron a una mujer con actitud sospechosa, quien aprovechó la Eucaristía para dirigirse a la credencia del Santísimo, donde se guardan las llaves del mismo.
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«Al ver que las personas no dejaban solo el lugar, la persona abandonó nuestra parroquia. Luego de esto, nos dimos cuenta que al finalizar la santa misa, la persona tomó de la credencia la llave del tabernáculo, llevándose las llaves al retirarse del templo», señala el comunicado.
Los colaboradores del templo al percatarse del hecho, procedieron a dar aviso al párroco del templo, Alexander Ruiz, quien siguió a la mujer para reclamar las llaves del santuario, «recibiendo de la persona agresión verbal, y llegando al grado de tirarle gaseosa a su persona. Gracias a Dios, nuestro cura párroco logró recuperar la llave del Santísimo».
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«Agradecemos a quienes por ningún momento dejaron a sola a la persona, evitando así una profanación al Cuerpo de Cristo. Cuidemos siempre nuestras parroquias y al Santísimo Sacramento», culmina el comunicado.
Ataques desde 2018
Desde el 2018, cuando estallaron las protestas contra la dictadura de Daniel Ortega en todo el país, los templos católicos han sido objeto de reiterados ataques, en su mayoría por fanáticos del régimen.
A finales de julio de 2020, la capilla del Perpetuo Socorro, ubicada en Nindirí, Masaya, fue profanada por sujetos desconocidos que ingresaron al templo para quebrar imágenes sacras, pisotear las hostias y quebrar puertas, tuberías y bancas de la iglesia.
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Días antes, la capilla de la parroquia Nuestro Señor de Veracruz, en Masaya, sufrió el robo de micrófonos, cables, amplificadores, parlantes y alcancías del templo, por parte de sujetos desconocidos, denunció en su momento el presbítero Pablo Villafranca, párroco del templo.
En se mismo departamento, el caso más emblemático ha sido el permanente asedio policial que se ha mantenido en la iglesia San Miguel Arcángel y su párroco, el padre Edwin Román, a quien la Policía le ha impedido presidir misas, como respuesta por denunciar los métodos represivos utilizados por las autoridades del régimen orteguista contra manifestantes que se oponen a la Administración Ortega-Murillo.
El incidente más grave se dio el 31 de julio del 2020, cuando un sujeto lanzó una bomba incendiaria en contra de la imagen de la Sangre de Cristo en la Catedral de Managua, dañándola seriamente. El hecho fue calificado como un «atentado terrorista» por el cardenal Leopoldo Brenes, mientras que la Policía Orteguista dijo en sus conclusiones que el incendio fue causado por una «combustión química provocada por vapores».