Mónica Marcela Cárdenas Miranda, estudiante del cuarto año de la licenciatura en Derecho en la Universidad Centroamericana (UCA), a sus 20 años logró conquistar la meta profesional de ganar un premio internacional. Lo hizo presentando un ensayo donde aborda la protección especial de la niñez migrante no acompañada en la región centroamericana.
«Me siento muy contenta y emocionada. Imaginaba que podía suceder, ya que me esforcé mucho al investigar y redactar el ensayo con el que participé en el concurso, pero cuando supe que había ganado el primer lugar me sorprendí y me sentí muy afortunada por haber obtenido, además, una beca para estudiar un curso del Instituto Interamericano de Derechos Humanos, así también la posibilidad de que mi ensayo sea publicado en una revista especializada de Derecho», dijo Mónica emocionada.
En junio pasado Cárdenas recibió un correo de las autoridades de la UCA donde la invitaban a participar de un concurso internacional de ensayos con la temática de derechos humanos, organizado por la Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina (AUSJAL) y el Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH). «Me pareció interesante y decidí participar», dijo.
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Antes de elegir cuál sería la temática de su trabajo de investigación, Mónica cuenta que primero se preguntó ´¿qué se ha hablado en Nicaragua sobre los niños migrantes no acompañados?´y encontró que en en el país no existe como tal un marco regulatorio de este fenómeno social, «es más, en las leyes ni siquiera lo definen, por eso consideré útil hacer un ensayo sobre eso».
«Después de definir mi temática me encuentro con que había un máximo de palabras que se debían abordar en el ensayo, si hablaba solo de Nicaragua sería muy poco, entonces abordé toda Centroamérica y de paso aproveché para hacer el contraste de todos esos avances que han habido en los demás países de la región y partir de esos avances como modelo para desarrollar en Nicaragua esos procedimientos migratorios que no existen en la actualidad», explicó la estudiante de Derecho.
En este evento internacional participaron países como Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, México, Nicaragua, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela, mismas que integran a la AUSJAL-IIDH. Para seleccionar al ganador el jurado calificador tomó en cuenta que en los trabajos se incluyera la perspectiva de género y responsabilidad social.
«Mónica, un orgullo nuestro»
El esfuerzo, dedicación y entrega que demostró Mónica para presentar un buen trabajo fue reconocido por las autoridades de la UCA, quienes destacaron el compromiso de la joven estudiante de participar en los espacios que se le facilitan para desarrollarse como futura profesional.
«El logro de Mónica Cárdenas es muy significativo para nosotros porque demuestra que nuestros estudiantes con talento académico e interés por trabajar a favor del bien común, sobresalen a nivel internacional en los espacios que brinda la UCA y su red internacional de universidades confiadas a la Compañía de Jesús. Mónica es un orgullo nuestro y un ejemplo a seguir», expresó en una nota informativa Wendi Belanger, vicerrectora académcia de la universidad.
Un vacío en medio de la felicidad
En medio de la felicidad que le produce este premio, Mónica relata que hay un vacío que nada ni nadie puede llenar: La pérdida reciente de su abuelo, el reconocido doctor Carlos Cárdenas, quien falleció a finales de mayo a causa del Covid-19. Ella recuerda los consejos de su abuelo y lamenta que en este momento importante no pudo estar a su lado.
«Me siento feliz por haber ganado, pero con un vacío porque a mí me hubiera gustado que mi abuelo me viera ganar eso, porque sé que él se hubiese sentido orgulloso. Cuando estaba vivo hablaba con él sobre las metas que yo tenía y me decía que yo sería alguien importante, yo quería que el me viera y así se sintiera orgulloso por la nieta que tiene, pero me siento frustrada porque no pudo ser así», lamentó la joven apesarada y con voz entrequebrada.

El doctor Carlos Cárdenas tenía 71 años y era internista diabetólogo. Tenía su consultorio privado en Managua y desde ahí atendió a sus últimos pacientes, muchos con síntomas del Covid-19, aseguró la familia en entrevistas anteriores con este Diario. Contaba con una experiencia de más de 40 años, y es reconocido por ser fundador del Hospital Sumédico y del sistema de salud previsional en Nicaragua.
Ahora su nieta busca cómo tomar en cuenta los consejos de su abuelo, y aunque se está especializando en otra profesión que no es la medicina, asegura que continuará preparando y cumplir con lo que su abuelo le dijo en vida: Que sería una mujer importante.
«Mi abuelo me aconsejaba siempre estar segura del valor que tengo como persona y me animaba a darme cuenta de que tengo un potencial que debo aprovechar poniendo todo mi empeño y dedicación en mis estudios, para continuar creciendo. Por ello, trato de dar lo mejor de mí, porque tengo el sentimiento de que estos logros, de alguna manera, mi abuelo los percibe, y esta es como una forma de agradecerle todo el amor, el cariño y los consejos que me dio mientras tuve la fortuna de gozar de su compañía», agregó.
Apoyo de sus padres
Para cumplir con esos objetivos trazados Mónica cuenta con el apoyo de sus padres, el señor Carlos Cárdenas y Valeska Miranda, quienes también se llenan de felicidad por los logros alcanzados por su hija a sus 20 años, «es apenas la primicia de lo que vendrá», dicen emocionados.
«Siento mucho orgullo por el éxito alcanzado por mi hija, el cual es apenas la primicia de lo que vendrá, pues por sus venas corre la herencia de un gigante como lo fue mi padre, el creador del sistema de salud laboral que conocemos y que aún perdura. Y la mía por supuesto, cuya misión aun no concluye, pero sin duda el éxito de mi hija es el fiel reflejo del espíritu indómito y tenaz encausado en la senda de la excelencia gracias a su talento natural y su espartana disciplina», resaltó con aplomo Carlos Cárdenas.
Al respecto su madre, Valeska Miranda calificó el premio como un «triunfo» y considera que el tiempo y esfuerzo invertido en su hija «no fue en vano», pues ella ha aprovechado ese apoyo para superarse, dice.
«Me siento orgullosa porque esta es una demostración más de que el sacrificio de las madres para sacar adelante a sus hijos tiene buenos resultados. También me enorgullece que mi hija es un ejemplo de cómo las mujeres jóvenes pueden sobresalir incluso a nivel internacional», resaltó Valeska.
La joven universitaria concluyó incentivando a los estudiantes a que aprovechen cada oportunidad que se presente, que se esfuercen y no se conformen. «Creo que es importante estudiar con ahínco, no viendo el estudio como una obligación, sino como una oportunidad. Es esencial definir el objetivo social de brindar un aporte como profesionales para contribuir a mejorar Nicaragua, desde la perspectiva que sea posible mediante la profesión que hayan elegido», finalizó.
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