La madrugada de este sábado 12 de diciembre, arribaron a Nicaragua los restos mortales de Gerardo de Jesús Gutiérrez, conocido como comandante «Flaco». El cuerpo del excontra fue recibido por pobladores y familiares en la comunidad Tamalaque, en el municipio de Santa María de Pantasma, departamento de Jinotega.
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Estas personas pasaron en vela hasta cerca de las cuatro de la madrugada, momento en que llegó el cadáver de Gutiérrez, que fue asesinado el pasado seis de diciembre en Trojes, Honduras. El nicaragüense recibió al menos 12 balazos repartidos en todo el cuerpo.

La mañana de este domingo, centenares de campesinos acompañaron a la familia y amigos de Gutiérrez, hasta el cementerio de la comunidad para sepultar al excontra quien desde 2013, aseguró que se había alzado en armas contra el régimen de Daniel Ortega y cuya última aparición fue en un vídeo que circuló en octubre de 2018, apoyando las protestas que iniciaran en abril de ese año.
Yolanda Gutiérrez, hermana menor del comandante Flaco, luego de su muerte pidió justicia por la muerte de su hermano. “Vamos a luchar en cualquier momento, porque de Estados Unidos nos van a apoyar. Todos los sandinistas que le dieron persecución al Flaco tienen que ser castigados”, dijo Gutiérrez al medio Notimatv, de Matagalpa.

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Monseñor Carlos Henrique Herrera, obispo de la Diócesis de Jinotega, dijo que el asesinato de Gutiérrez y el de otros alzados en armas eran un retroceso y no contribuían a la paz.
«Desde que se hizo el proyecto de paz no tendría que haber violencia. Creo que estamos reviviendo heridas y más bien vamos para atrás a los años 80. No es conveniente caer en ese miedo, en esa debilidad de no construir la paz», dijo el religioso al medio de comunicación Notimatv.