La dinámica migratoria en la región centroamericana no tiene casi ninguna diferencia en el origen porque generalmente las personas van huyendo de la desigualdad y la pobreza, el riesgo ambiental, la inseguridad y la violencia, la debilidad de instituciones públicas, la falta de transparencia e impunidad y la privación de derechos políticos.
El informe «Migraciones internacionales, refugiados y desplazamientos internos en Centroamérica: factores de riesgos e instrumentos para fortalecer la protección de los derechos humanos» del Consejo Nacional de Rectores de Costa Rica en el marco del Estado de la Región refiere que las principales causas del desplazamiento interno global son los desastres naturales y en segundo lugar la violencia y los conflictos. Movilidad se denomina migración de supervivencia, y se distingue de la migración voluntaria, asociada a la búsqueda de mejores oportunidades de vida.
Alberto Mora, coordinador del informe y además máster en políticas de desarrollo, destacó que de la población de migrantes en Costa Rica en 2019, el 80 por ciento son nicaragüenses. Más de la mitad de los flujos de migrantes después del 2018 se debía al estallido social político en ese período en Nicaragua.
En general, las personas que llegaron en esta fecha son jóvenes, universitarios, algunos estudiantes y otros graduados. A diferencia de la población que ingresó antes quienes se desplazaban principalmente por integrarse en el mercado laboral, precisó.
El 99.65 por ciento del todas las solicitudes de refugio que se presentaron en Centroamérica en 2018 se originaron en los cuatro países del polígono con la más elevada emigración en la región. Costa Rica recibió en 2018 un total de 28,986 solicitudes de refugio y el 79.87 por ciento procedía de Nicaragua.
En este sentido, el estudio que presentó en meses pasados la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), denominado: Dinámicas de la migración y desplazamiento forzado de nicaragüenses en el contexto de la crisis sociopolítica, advierte que «las y los desplazados nicaragüenses están expuestos a la discriminación y xenofobia por parte de la sociedad costarricense y en muchos casos por nicaragüenses que migraron años atrás. Los discursos xenófobos en los países de destino terminan por enajenar a sus víctimas y en algunos casos estos se terminan convirtiendo en verdugos de otras y otros connacionales que salieron de su país en condiciones muy similares a las suyas».
Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), hasta el 10 de marzo del 2020, más de 100 mil nicaragüenses se han visto obligados a abandonar el territorio nacional a causa de la crisis sociopolítica. La persecución política y la agudización del deterioro económico y social han dado lugar a incrementos tanto en el desplazamiento forzado a nivel interno del país como hacia otros países, en particular, Costa Rica, Panamá, México y algunos países europeos.
Lea además: El polémico mensaje que Nayib Bukele estampó en paquetes alimentarios y que vincula a Nicaragua
El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) de Costa Rica refiere que del 2012 al 2019 el número de inmigrantes nicaragüenses se elevó 11 puntos porcentuales, al nivel que el 78.9 por ciento de los inmigrantes residentes en ese país, provenían de Nicaragua. La vecina del sur se beneficia de la llegada de estas personas porque en los últimos dos años los que emigraron eran jóvenes y la franja de nicaragüenses entre 25 y 40 años en aquella nación es superior a la de los de ese grupo etario costarricense.
Mano de obra nicaragüense ocupa puestos elementales
El 81 por ciento de todos los nicaragüenses en Costa Rica hasta el 2019 no habían completado la escuela secundaria. Por lo tanto eso los coloca en desventaja respecto a los puestos de trabajo a los cuales aplicar.
La fuerza laboral de nicaragüense en la vecina del sur ocupa el 11 por ciento, después de los oriundos de Costa Rica que son el 87 por ciento. El año pasado, más del 50 por ciento de la mano de obra nacional estaba en oficios elementales y por lo tanto con escasa remuneración salarial. Esto los colocaba en situaciones de pobreza a los nicaragüenses ocupando un 25 por ciento de esa tasa, mientras los demás inmigrantes estaban en un 11 por ciento.
Los nicaragüenses no están sustituyendo la mano de obra costarricense, como han protestado estos en reiteradas veces, dijo Mora. La aseveración se basa en que por cada 10 técnicos y profesionales del nivel medio en Costa Rica hay cuatro nicas en esos puestos, pero por cada 54 trabajadores en una ocupación elemental (como construcción o cortes en el campo) hay 24 costarricenses, por ejemplo, el resto son extranjeros, en su mayoría nicas.
«Esto aporta evidencia para deconstruir el prejuicio de que los nicaragüenses están desplazando en el mercado laboral a la población costarricense y en realidad lo que encontramos es un recurso humano que complementa la mano de obra costarricense porque los sectores en donde se incorporan los nicaragüenses, son aquellos donde la participación del recurso nuestro es minoritaria», explicó Mora.
Desplazamiento forzado en Centroamérica
En El Salvador, el 57 por ciento de los desplazamientos internos son por razones económicas y el 43 por ciento por razones familiares. Terremotos, lluvia y sequías son otras de las causas. El desplazamiento total promedio es de 17,000 personas por año lo que se traduce en un nivel relativo cerca de 2,700 personas por millón, según la investigación del Estado de la Región.
Por otro lado, en Guatemala el modelo de desplazamiento anual es alrededor de 55 mil personas, es decir 3,700 personas por millón de habitantes.
Mientras tanto, en Nicaragua el desplazamiento es de 20,000 personas por año y al rededor de 3,400 por cada millón de habitantes.
Pero es en Honduras donde se estima que los desplazamientos humanos son menores. Estos alcanzan un promedio de poco menos de 18,000 por año y al rededor de 1,700 por cada millón de habitantes.
Entre el 2010 y el 2020 ha habido un aumento de las solicitudes de refugios en Costa Rica. La razón de los hondureños y salvadoreños es porque huyen del crimen y la violencia en sus países, mientras tanto, en el caso de Nicaragua la huida se debe a la represión de parte de la Policía Nacional para los que se manifestaron en contra de políticas de Daniel Ortega y Rosario Murillo, con las cuales se promovía el incremento del aporte a la Seguridad Social.
No obstante, el surgimientos de las llamadas caravanas de migrantes ha sido utilizada como estrategia para mitigar los factores de riesgo y movilizarse en pequeños grupos o individualmente, manifestó Mora. Cabe mencionar, que esta práctica es poco utilizada por los nicaragüenses.
Según la Organización Techo en Costa Rica, la persecución política y la agudización del deterioro económico y social en Nicaragua han dado lugar a incrementos tanto en el desplazamiento forzado a nivel interno del país como hacia otros destinos. De un total aproximado de 103,600 personas nicaragüenses refugiados o solicitantes de asilo, 74.3 por ciento se encuentran en Costa Rica, expresa.
Mientras en 2018 México recibió 1,271 solicitudes de refugios de personas de Nicaragua, en 2019 recibieron 2,227, es decir, casi se duplicaron. Especialistas consideran que esto se debe a la cercanía con Estados Unidos, el que podría ser su destino final.
El estudio del Consejo Nacional de Rectores de Costa Rica destaca que hace falta que los Estados reconozcan el problema de la movilidad, migración de alto riego y desplazamiento forzado. Por otro lado, hay que darle seguimiento a las denuncias de las víctimas y revisar la participación corrupta de agentes estatales para encubrir empresas o bandas delictivas.
Asimismo, el informe concluye que hay una creciente ola de migrantes mujeres y menores no acompañados durante los últimos 10 años en la región, aunque siguen siendo los hombres los principales migrantes.
Desde el 2010 los presidentes y jefes de estado del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) solicitaron a la Secretaría General del organismo la elaboración de una política migratoria intrarregional integral, pero casi una década después de la creación del borrador, el documento solo ha sido aprobado por la Organización Centroamericana de Directores de Migración, no así por el Consejo de Ministros ni por los presidentes.
En 2017 los Gobiernos de México, Guatemala, Belice, Honduras y Costa Rica firmaron en San Pedro Sula, Honduras, el Marco Integral Regional para la Protección y Soluciones con el propósito de abordar el desplazamiento forzado en la subrregión de una manera integral. El Gobierno de Ortega no ha formado parte de la iniciativa, en tanto El Salvador se sumó en junio de 2019.
Lea además: ¿Por qué los nicaragüenses se van a trabajar a Costa Rica? No solo el salario atrae
Menos emigrantes nicas en Estados Unidos
Cabe mencionar, no obstante, que Nicaragua es el país con menos emigrantes en Estados Unidos, con apenas 682,865 mientras El Salvador alcanza cifras de 1,600,739.
Investigaciones referidas en el informe Estado de la Región anotan que el promedio salarial por año para un jefe de familia centroamericano en Estados Unidos en 2017 era de 46,000 dólares, mientras otros trabajadores extranjeros ganaban 56,000 y el salario promedio de un estadounidense era de 60,800 dólares al año. El estudio refiere que los nicaragüenses son los que más se acercaban al salario promedio de los nacionales de Estados Unidos.
A partir del 2005 los migantes centroamericanos se convirtieron en la población más grande en Estados Unidos después de los mexicanos, detalla el estudio. En 2019 los centroamericanos en Estados Unidos eran el colectivo con mayor representación en el rango de personas en edad laboral y la mayor participación en la fuerza de trabajo activa en los el país del norte.
De acuerdo con la investigación un 44 por ciento de los nicaragüenses emigra a Estados Unidos, un 6 por ciento al resto de países del mundo y el otro 50 por ciento emigra hacia la región centroamericana y México.
«En el caso de países como Honduras y El Salvador, el 90 por ciento de sus migrantes van hacía Estados Unidos, la diferencia con Nicaragua es bastante distante en cuanto al numero de migraciones y eso se debe al sentido de arraigo de estos», explicó Mora.
Costa Rica y Panamá contribuyen menos con las diásporas centroamericanas, ambos forman el denominado corredor sur de la migración intrarregional y con una inmigración neta. El primero es el receptor número uno de emigrantes en Centroamérica.
Centroamérica ha dejado de ser una zona expulsora de personas hacia otros países y se ha convertido en una zona de tránsito de migrantes extraregionales de África, del Caribe, de América del Sur, que utilizan la zona como puente para llegar a México y Estados Unidos, declaró Mora a este Diario.
Lea además: Ya se podrá viajar vía aérea a Costa Rica a partir del 15 de octubre y a Honduras vía terrestre