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«Como nicaragüense nunca he descartado irme a vivir allá (Nicaragua) porque uno siempre tiene la esperanza de estar más cerca de la familia y de donde uno creció y trabajar, pero eso solo si el país lo permitiera. Con lo que yo he aprendido en la construcción aquí (en Costa Rica) podría aportar muchísimo, pero los salarios en Nicaragua son muy malos aunque la vida es más cara aquí», expresó desconsolado un trabajador de la construcción que lleva 40 años en la vecina del sur, tras huir de la guerra de 1980 a sus 14 años de edad.
Así como este trabajador de la construcción, llamado Eugenio Prado, la historia es la misma para cientos de nacionales que han dejado a sus parientes de primer grado de consanguinidad para aventurarse a tener mejores condiciones salariales en Costa Rica.
Costa Rica tiene el 43.43 por ciento de los emigrantes nicaragüenses, siguiendo muy de cerca a Estados Unidos, a donde se van un 44.35 por ciento de nacionales, y ocupa el primer destino de los hombres y mujeres de Nicaragua que abandonan su país, según el Servicio Jesuita para Migrantes. No obstante, cabe aclarar que hay otros estudios de migración que ubican al país vecino del sur como el destino número uno de los nicaragüenses.
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De hecho según el Servicio Jesuita para Migrantes tras el estallido de la crisis política en el 2018, aproximadamente 80,000 personas emigraron y de esos 52,000 se fueron a Costa Rica.
La disparidad salarial
A solo ocho horas de Nicaragua en bus está Costa Rica (312 km ), aunque la distancia longitudinal es muy corta, pues resulta más tardado llegar a Nueva Guinea, las diferencias en el manejo de las políticas, procesos de derechos humanos y de educación integral, han puesto enorme diferencias en el desarrollo económico de estas naciones y eso se puede ver en la calidad de los salarios, una de las principales razones de por qué se van los nicaragüenses.
Un peón de la construcción tiene ingresos mínimos de 17 dólares por su jornada de ocho horas en Costa Rica, mientras en Nicaragua, por ese mismo lapso laboral, consigue nueve dólares, según lo establecido por por el Ministerio del Trabajo en su tabla del salario mínimo vigente hasta el próximo año.
«El promedio para comprar la canasta básica en Costa Rica supera los cien mil colones (165.64 dólares), pero cuando uno trabaja en el sector de la construcción le alcanza para pagar lo que consume «, relató a este Diario el maestro de obra Eugenio Prado.
El respeto de los empleadores es algo que también aprecia este emigrante. «El 90 y tanto por ciento de los patronos respetan las normas de trabajo y las leyes, pero siempre habrá un margen de patronos que no cumplen, se puede decir que es la minoría», explica.
La capacidad de atraer inversión de Costa Rica es algo que también atrae a la mano de obra nicaragüense. Prado reconoce que en Nicaragua «hay demasiada escasez de trabajo y aquí (en Costa Rica), aunque el salario mínimo esté establecido en un monto, las empresas pagan más de lo que el Ministerio del Trabajo ha establecido, algunas veces los ingenieros tienen un salario menor que el maestro de obra porque les falta experiencia».
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Por otro lado, el sociólogo Cirilo Otero enumeró tres razones por las cuales los salarios que ofrece Costa Rica son más competitivos que los de Nicaragua en el campo de la construcción y otras actividades económicas.
En principio porque los bienes y servicios que exporta la nación del sur son más competitivos en cuanto a valor agregado y por lo tanto pagan mejor la mano de obra calificada. Por otro lado hay una legislación vinculada con el ambiente laboral; y el tercer asunto es que Costa Rica es competitivo en términos laborales y eso los obliga a mantener buenos precios y relaciones sociales y acuerdos básicos.

«Nicaragua tiene un modelo económico envejecido»
No obstante, Nicaragua se ha dedicado a exportar bienes primarios como es sabido, el envío de oro, café, frijoles, plátanos, tabaco, por poner un ejemplo. Además, se sabe que Nicaragua ha estado sumergida en distintos conflictos políticos que la llevan a ser exportador de mano de obra para al final recibir remesas y con eso aumentar sus niveles de crecimiento económico, pues a mayores remesas, mayor nivel de consumo. El modelo económico del país está envejecido, cree Otero.
«Los Gobiernos han estado alegres con que haya emigración porque vienen remesas familiares, vos sabes que en este momento las remesas familiares rondan los 1,600 millones de dólares, debido a la cantidad de gente en el exterior y eso compite con las exportaciones», afirmó el sociólogo tras agregar que la economía nacional es de servicio.
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Los nicaragüenses deben cambiar su mentalidad , es decir obtener remesas, ahorrar y luego invertir, industrializar, apuntó Otero. «Los ricos son importadores, traen bienes y servicios y los pobres reciben remesas y son compradores», precisó.
El Gobierno de Daniel Ortega trata de desarrollar el país con una economía básica, es decir haciendo ferias, vendiendo alimentos y con eso no se desarrolla un país y tampoco se encamina a la sostenibilidad, a criterio del sociólogo.
El agro costarricense da lecciones
Otro espejo en el que se debe ver Nicaragua es en el agro. ¿Por qué mientras en Costa Rica el salario mínimo de un agricultor es de 510 dólares al mes, en Nicaragua se pagan unos 127 dólares (sin incluir otros beneficios) ?
Los pudientes de Nicaragua se conforman con las tasas de ganancias que les permite el modelo económico primario, explica Otero. «Ellos se conforman porque obtienen ingresos muy importantes con costos muy bajos y ahí va incluido el costo de la mano de obra la que es muy mal pagada y como este insumo le permite beneficiarse de un buen ingreso a los ricos les hace no aspirar a cambiar el modelo», a juicio de Otero. A los dueños de haciendas, productores y exportadores les hace falta la visión capitalista, sentencia.
Hasta 1950 Costa Rica y Nicaragua llevaban el mismo nivel de desarrollo, pero a finales de 1960 es que Nicaragua quedó rezagada, recordó el economista Luis Núñez Salmerón. Después de 1980 el país del sur siguió con su ritmo de crecimiento mientras Nicaragua estuvo en un período de guerra.
Núñez expresó que los salarios del sector agrícola en Costa Rica son muy atractivos para los nicaragüenses. Anota que a nivel de tecnología ese país está «más desarrollado y en algunos casos los trabajos agrícolas, como la caficultura, se encuentran más cerca de las ciudades y de los centros de salud , además los camios son de fácil acceso» , sostuvo.
Para Núñez no es que en Costa Rica hayan extraterrestres desarrollando tecnologías productivas e infraestructura, sino que apostaron a la educación y eso marca la diferencia entre ambos.
La otra cara de la moneda
Cuando en un país aumenta el poder adquisitivo es inevitable que exista un aumento en el precio de los productos, por lo tanto cada vez que en Nicaragua se incrementa el salario mínimo también se aumenta el precio de la canasta básica, de ahí que el nacional siempre enfrentará problemas para costear el precio de la cesta básica en Nicaragua, la que se estima en 418 dólares, según el Banco Central de Nicaragua.
En ese sentido Nicaragua ha perdido inversión extranjera directa por considerarlo un país no seguro, por razones de falta de respeto a los derechos humanos y por ser un país liderado por una dictadura que cambió la Constitución Política Nacional para perpetrarse en el poder y llevar al país a un Estado donde no prevalece la libertad de derechos.
«En Nicaragua llevamos 200 años con exportaciones de tres mil millones de dólares cuando países como Honduras suman 10 mil millones de dólares e incluso El Salvador, un país pequeño, tiene amplio sentido de industrialización», reflexionó.
En Nicaragua hay empresarios, ganaderos y microempresarios muy eficientes, pero hace falta una política de industrialización, porque de lo contrario el país no puede competir con Costa Rica porque hasta ahora solo se exporta materia prima y mano de obra calificada que se desaprovecha fuera del país.

Mujeres reclaman un Estado facilitador
Pero ¿por qué emigran también las mujeres y luego retornan? La presidenta de la Coordinadora de Mujeres Rurales (CMR), María Teresa Fernández, anota que de las comunidades donde tienen presencia, las mujeres se van para trabajar algunos meses en cortes de café, melones, bananos o piñas en Costa Rica, pero luego regresan.
Fernández señaló que la razón de emigración de las mujeres es porque hace falta un Estado facilitador de Políticas Públicas para el desarrollo rural territorial. «En particular para apoyar a productoras y cooperativas, porque estas con esfuerzo extraordinario de sus asociadas van saliendo adelante. El problema de la propiedad también es vital para que las mujeres puedan acceder a créditos», agregó.
No hay migración, dice Barbosa
Es Luis Barbosa, secretario de la Central Sindicalista de Trabajadores José Benito Escobar, el que considera que en Nicaragua no existe la migración de mano de obra de albañiles hacia Costa Rica. «Migraciones internas sí hay porque te vas de un departamento a otro y ahora a la Costa Caribe, pero como sector construcción no tenemos salida de mano de obra nicaragüense», asegura el sandinista, pese a que en Costa Rica el sector de la construcción emplea principalmente mano de obra nicaragüense.
Barbosa argumenta su tesis al plantear que en los últimos años se han construido hospitales y más de cien centros de salud y que en ninguna de estas construcciones hace falta la mano de obra.
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