El único lanzador zurdo de Nicaragua que ha llegado a las Grandes Ligas, Oswaldo Mairena, y el campo corto de defensa impenetrable y máximo jonronero de su posición en la historia de los campeonatos nacionales de beisbol, Bayardo Dávila, son oficialmente inmortales desde este sábado 28 de noviembre, al ser exaltados al Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense.
“De niño nunca imaginé salir de mi comunidad (Dulce Nombre de Jesús) en el municipio de Cinco Pinos, porque no había mucho apoyo, pero me gustaba jugar y un día me llamaron a las prácticas del equipo de Chinandega, habían más de 50 jugadores y me gané un puesto”, afirma Mairena, quien desde su inició sacó a relucir sus mayores virtudes, la persistencia, el esfuerzo y la confianza en él mismo.
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Mairena asomó en el beisbol nacional con Chinandega en la temporada de 1992-93 y desde que apareció se sabía que sería alguien especial. Un año después fue invitado a los entrenamientos de la Selección Nacional para el Mundial en Nica de 1994 y se ganó un puesto, y durante el torneo de beisbol de los Juegos Olímpicos de 1996, fue captado por los Yanquis de Nueva York, con quienes saltó al profesionalismo.
“Para mí la Selección era lo más importante. Podía dejar de jugar en cualquier lado por representar a Nicaragua. Vestir la camiseta de Nicaragua es lo más sensacional que me pasó en mi carrera”, afirma el zurdo, que anhelaba triunfar en el beisbol para retribuirle a su mamá todo el esfuerzo que hizo por él y sus hermanos, porque su papá murió cuando tenía 17 meses de edad, y consiguió eso y más, porque es un inmortal del deporte nicaragüense.
El susto de su vida
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No obstante, su larga carrera por poco no ocurre, porque en el Preolímpico de Canadá en 1995, una violenta línea del cubano Alberto Hernández, recordemos que en esa época todavía su utilizaba el bate de aluminio, estalló en la frente del zurdo, quien se desplomó y nadie tenía certeza de que se levantaría.
Oswaldo no solo retomó su carrera, sino que la llevó a un nivel que ningún otro lanzador de su perfil ha logrado en la historia del beisbol nicaragüense, cuando el 5 de septiembre del 2000, hizo su debut en las Grandes Ligas con los Cachorros de Chicago frente a los Rockies de Colorado.
“Ha sido la única vez que he sentido nervios en la colina”, confesó el zurdo, quien cerró la temporada con los Cachorros, pero no volvió a las Mayores hasta en 2002 con los Marlins de la Florida.
Lo de la valentía en el montículo es algo que resaltó en Mairena a lo largo de su carrera. Jamás le huyó a ningún bateador o equipo. En la Selección usualmente le tiraba a los más duros, como Cuba, Estados Unidos y Japón.
En el Mundial del 2005 en Holanda, consiguió una de las victorias más importantes de la historia para la Nicaragua, al doblegar 14-2 a los estadounidenses, una paliza inesperada frente a uno de los más fuertes equipos que han armado los norteamericanos, repleto de prospectos que estaban a la orilla de las Grandes Ligas y otros que ya tenían experiencia en el mejor beisbol del mundo.
“Siempre hay que tener una mentalidad triunfadora. Las victorias se comienzan a construir en la mente”, es la lección que nos deja Oswaldo y que se aplica no solo al deporte, sino a la vida. “Cuando firmé con los Yanquis, había prospectos que tiraban 97 millas y más. Yo apenas llegaba a 89 y a veces a 90, pero nunca me sentí menos que nadie”, asegura Oswaldo, cuya carrera se extendió hasta 2015, retirándose con el equipo de su ciudad y con el cual comenzó, Chinandega, en el Campeonato Nacional de Beisbol.
Durante 23 años de servicio, lanzó desde el beisbol casero hasta las Grandes Ligas, pasando por ligas menores y las ligas profesionales de China, Venezuela, México y Panamá. Y aún estando activo en las Mayores, siempre estuvo disponible para la Selección Nacional.
Mairena en números
Oswaldo Mairena lanzó dos temporadas en Grandes Ligas (2000 y 2002). En 31 relevos registró dos victorias y tres derrotas con 5.35 en efectividad en 33.2 entradas, con 38 hits, siete de ellos jonrones, 21 carreras, incluyendo 20 limpias, más 12 bases y 21 ponches.
En Ligas Menores tuvo balance de 29-23 con 15 juegos salvados y 3.97 en efectividad en 424 entradas.
En la Liga de Beisbol Profesional de nuestro país tuvo balance de 15-24 y ocho salvamentos, con 4.54 de efectividad en 232 episodios.
Y en los campeonatos nacionales de beisbol acumuló 84 victorias por 83 derrotas, con 52 rescates y 3.63 en efectividad a lo largo de 1187.2 innings.