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Mientras a nivel internacional el régimen de Daniel Ortega pide dinero para atender la emergencia del Covid-19 y los daños por los huracanes Iota y Eta, a nivel interno gasta recursos públicos para perseguir a sus opositores las 24 horas. Desde hace siete semanas las caras más visibles que adversan al régimen vienen denunciando que la Policía orteguista mantiene una vigilancia permanente a sus viviendas, invade sus propiedades, bloquea salidas y les impide circular fuera de Managua.
La fuerza policial forma parte de la nómina fiscal del Estado y en los últimos años el Gobierno ha privilegiado a la institución en el Presupuesto General de la República, el que ahora necesita de recursos para atender a los damnificados por los huracanes Iota y Eta. Bajo esa excusa el régimen ha tocado puertas a los organismos financieros internacionales, los que han empezado a tenderle la mano, pese a que la dictadura está derrochando dinero en su plan contra los opositores. Los persigue día y noche.
Juan Sebastián Chamorro, Félix Maradiaga, Violeta Granera y Medardo Mairena explicaron, por separado, que meses atrás el régimen, a través de la Policía y grupos de choque afines a la dictadura, asediaban los viajes que realizaban fuera de Managua, para impedir la organización de sus bases en los departamentos, pero que ahora no solo envían patrullas repletas de oficiales a vigilar las casas sino que envían entre dos y tres motorizados para perseguirlos, quienes hasta cumplen un rol de turnos, por lo que se cuestionan el derroche de recursos del Estado que está siendo usado para perseguir y acosar a opositores.
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¿Cómo ha cambiado el asedio policial la vida de los opositores?
El director ejecutivo de la Alianza Cívica (AC), Juan Sebastián Chamorro, manifestó que su vida personal y profesional ha cambiado radicalmente a raíz de 2018, que se unió a la lucha cívica y formó parte de la organización opositora, ya que estaba alejado del ambiente político, pues era director de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), donde mantenía una vida más académica, de análisis estadísticos, “un ambiente completamente diferente”, cuenta. Asegura que la política hoy en día toma el ciento por ciento de su tiempo.
Es por eso que “la medida de la Policía es en respuesta a las salidas que habíamos estado teniendo en el último año a los territorios. La acción de restringir mi movilidad es precisamente porque me estaba activamente en reuniones en todo el país. Como vieron que yo continuaba con las actividades políticas, (pese al asedio) que ya hacía anteriormente, entonces ahora por la fuerza bloquean mi salida de Managua bajo amenaza de que van a decomisar el vehículo y mandarlo al depósito”, manifestó Chamorro.
“Ha sido un cambio bastante radical porque cuando uno está en una situación de este tipo, a mí no me da ningún temor, yo sé que son riesgos que tenemos que pasar los opositores políticos, pero sí afecta la posibilidad de tener reuniones con otras personas, quienes obviamente sí muestran algún tipo de temor de reunirse conmigo porque ando la patrulla y las motocicletas atrás”, agregó.

El politólogo Félix Maradiaga comenta que su vida también ha tenido un cambio drástico y profundo, no solo por el hecho que sus bienes y activos fueron expropiados por el régimen al punto que hasta perdió su casa, sino que tuvo que separarse de su familia por el acoso y persecución de la dictadura. Su esposa, hija y madre se vieron obligadas a exiliarse.
“Entre junio y diciembre de 2018 el régimen abrió varios juicios en mi contra y además contra el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, del cual soy representante legal. Cuando congelaron los activos de Ieepp no hicieron diferencia entre los activos personas y los activos de las empresas a las cuales yo representaba al punto que perdí mi casa”, expresó Maradiaga.
El líder opositor, miembro del Consejo Político de la Unidad Nacional Azul y Blanco, es ingeniero en energía renovable, explica que parte de sus ingresos vienen de esa actividad, sin embrago revela que varias estaciones meteorológicas y activos involucrados al negocio medioambiental, también fueron destruidos y usurpados por el régimen. “Hasta el día de hoy las estaciones meteorológicas que son propiedad de las empresas a las que yo representaba siguen expropiados sin ningún tipo de justificación”, denunció.
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Maradiaga regresó al país en septiembre de 2019, después de casi un año en el exilio, por lo que ahora se encuentra solo en Nicaragua. “No se me ha dado la posibilidad de rentar aunque sea una casa, porque cada vez que estoy en una casa a los dueños de las propiedades que amablemente me abren sus puertas el acoso (policial) están extremo que después de dos o tres semanas me obligan a rotar casa”, confesó.
“El acoso a mi persona lleva más de un año, a diferencia que antes se me permitía movilizarse fuera de Managua, además de eso no era una vigilancia de 24 horas al día. Desde el domingo pasado elevaron la presión a un nuevo nivel, diciendo que ya no podía salir de la casa a menos que les anunciara el lugar donde iba y si no lo hacía no salía”, agregó.
Desgaste emocional
Por su parte la dirigente opositora Violeta Granera, miembro del Consejo Político de la Unidad Nacional, en reiteradas ocasiones ha denunciado que la Policía orteguista ha invadido su propiedad, tomándose el parqueo privado de su vivienda.
Confiesa que la afectación principal, debido al asedio y persecución del régimen la afectado emocionalmente. “No es un asunto de miedo, es más profundo; es la conciencia de que cualquier derecho te puede ser vulnerado según el capricho del régimen. Eso es muy desgastaste y también se vive a nivel de subconsciente”, dijo Granera.
Durante el contexto de las represiones a las manifestaciones civiles, a Granera le tocó vivir unos meses en casas de amigos, ya que tanto ella como su familia fueron perseguidos y hostigados permanentemente. Por ello tiene dos hijos en el exilio, y ha sufrido la separación familiar.
“Desde la persecución que nos hicieron a raíz de la visita de los parlamentarios europeos (enero 2019), la vigilancia en mi casa había bajado, pero ha regresado desde hace unos meses, incluyendo ahora el abuso de invadir mi propiedad con patrulla policial e impidiendo caprichosamente mi salida de la casa”, denunció.
El excarcelado político y líder campesino Medardo Mairena manifestó que él “no tiene una vida normal” debido a las violaciones de derechos humanos y constitucionales del régimen. “En el sentido de que no puedo estar con mi familia por la misma represión, militarización en los territorios, pues en el campo a los campesinos no los han estado buscando para secuestrarlos como lo hicieron conmigo en la ciudad, lo que han hecho es asesinarlos y la verdad que es un riesgo”, señaló el líder del movimiento anticanal.
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Los familiares de Mairena, también se encuentran el exilio por seguridad. “A mí no me permiten (la Policía) salir de Managua, como que tuviera Managua por cárcel. Todo este sufrimiento que he pasado, humillaciones, no puedo estar con mi hija, mi familia está en el exilio es por el compromiso que yo tengo y del Movimiento Campesino, que es luchar hasta las últimas consecuencias para que haya justicia y democracia en este país; lograr la libertad del último secuestrado por el régimen y que nuestras nuevas generaciones tenga una mejor oportunidad”, añadió.
Mairena fue acusado por el Ministerio Público por terrorismo, crimen organizado y el asesinato de cuatro policías y un civil en Morrito, Río San Juan y condenado a 216 años de prisión, pero fue liberado el 11 de junio de 2019 junto a 55 manifestantes encarcelados por la dictadura.
“La orden es no perderme de vista”
Chamorro comentó que la presencia de la Policía en su vivienda o cualquier otro lugar donde vaya, ya sea público y privado es permanente, pero asegura que es “parte de la lucha”, por lo que no deja que el asedio policial lo limite a realizar sus actividades. “Obviamente son las 24 horas del día de estar ellos (PO) ahí, merodeando y siguiéndome, yo salgo del residencial donde vivo, básicamente siempre me detienen, preguntan dónde voy, no les digo; voy a mis reuniones y ellos están ahí siguiéndome”, detalló el director ejecutivo de la AC.
“El otro día fui a retirar una tarjeta al banco y entraron (los PO) hasta el banco, si voy a cortarme el pelo, van y están en la puerta de la barbería, si voy a un restaurante ahí están, prácticamente tienen la orden de ‘no perderme de vista’. Se notan muy preocupados, ya tenemos mes y medio de estarnos viendo; ya sé cuando cambian de turno, sé quiénes son los oficiales, este es un desperdicio de recursos públicos, totalmente innecesarios porque no limitan lo que hago”, agregó Chamorro.
Al respecto Granera mencionó que cuando las patrullas están en la entrada de la colonia donde vive, no hay mayores problemas, sin embargo, cuando los oficiales invaden el parqueo de su vivienda, cierra con llave todas las entradas a la casa y evitan conversar. La mayor parte de sus actividades las realiza virtualmente. “Yo siempre salgo a protestarles, por supuesto, por un asunto de perseverancia, pero, ya sé que no tiene ningún resultado, ni siquiera respuesta”, dijo la dirigente opositora.
Para Maradiaga, no hay excepción alguna, señala que donde vaya siempre los siguen patrullas y motorizados las 24 horas del día. “Por esa razón he roto el cerco policial varias veces, aunque inmediatamente después que me vuelven a ubicar reinstalan todo el dispositivo policial”, expresó. “Esto que hace el régimen nace del propio miedo que ellos tienen porque toda violencia tiene raíz en el miedo”, añadió.
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