Los ataúdes estaban cerrados y cada uno con el nombre de la persona fallecida. En el sitio imperaba el silencio. LA PRENSA.

Monitoreo Azul y Blanco reporta 28 muertes por Iota, ¿cuáles no reconoce el régimen?

El organismo integrado por un grupo de voluntarios lleva un registro detallado de las 28 víctimas: nombre completo, edad y de dónde eran originarios

Mientra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo marcó en 21 la cifra de fallecidos como consecuencia del paso del huracán Iota en Nicaragua, el organismo independiente denominado Monitoreo Azul y Blanco -integrado por voluntarios y organismos de derechos humanos-, reconoce a 28 víctimas mortales, es decir, siete más que la cifra oficial de la dictadura.

Los datos del grupo de voluntarios precisamente dista con la del Gobierno porque incluye a personas fallecidas mientras Iota hacía su recorrido por el país provocando diversas condiciones que propiciaron la muerte de estos ciudadanos, pero que la dictadura no las atribuye al fenómeno natural. Por citar un ejemplo, el Monitoreo agregó en su lista al taxista y acompañante que fallecieron en Villa El Carmen después que un árbol cayó encima del vehículo en el que viajaban, la noche del 17 de noviembre, un día después que Iota ingresó al país.

El Monitoreo Azul y Blanco lleva un registro detallado de las víctimas: nombre completo, edad y de dónde eran originarios. Estos datos, aclara el organismo, fueron retomados de reportes ciudadanos, fuentes territoriales e información de medios de comunicación.

Un integrante de este organismo, quien prefirió el anonimato, explicó a LA PRENSA que la decisión de incluir a estas siete personas se da porque sus muertes ocurrieron en el momento que Iota hacía estragos no solo en el Caribe Norte, sino también en el pacífico del país. «Este taxista murió en el contexto del huracán porque al fina el árbol cayó por los vientos y lluvias».

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«Son situaciones asociadas al huracán (las siete muertes) y lo que estamos entendiendo es que el gobierno lo que hizo sobre todo fue reconocer a algunas de estas personas que murieron por los deslaves o inundaciones. En las declaraciones que han dado Daniel Ortega y Rosario Murillo han tratado de disminuir la gravedad de la situación», expresó.

Esta es la zona del deslave en el Macizo de Peñas Blancas. LA PRENSA/CORTESÍA

La fuente relacionó esta medida de ocultar estas muertes asociadas al huracán, con la política que desde el 2018 el régimen ha venido implementando de no brindar cifras exactas de acuerdo al contexto. «Lo vimos con el tema del Covid-19, como también lo han hecho con el tema de la represión», ejemplificó.

En sus últimas intervenciones, la vicepresidenta designada Rosario Murillo, se ha concentrado en detallar los trabajos que su administración ha venido desarrollando, como el retorno de familias que estuvieron albergadas, restablecimiento de servicios básicos y los programas como el «plan techo» que se ha ejecutado. La vocera no menciona sobre el avance en la búsqueda de los dos cuerpos que todavía se encuentran desaparecidos en el Macizo de Peñas Blancas. Tampoco las ha reconocido como víctimas mortales.

«Rosario Murillo ha mencionado que ellos no tienen culpa de que el huracán haya pasado, y efectivamente es un desastre natural, pero las muerte y las situaciones concretas de vida humana sí son responsabilidad de los gobiernos, porque ellos tienen la responsabilidad de prever, hacer planes, evacuar de forma oportuna y así mitigar los efectos», refutó la integrante del Monitoreo.

Las muertes reconocidas por el régimen

Entre los 21 fallecidos reconocidos por el régimen se encuentran los nueve miembros de una familia que perecieron tras registrarse un deslave en Peñas Blancas, Matagalpa. Todavía no se encuentran los cuerpos de dos integrantes más.

Las otras muertes oficializadas ocurrieron en Carazo, Jinotega y Nueva Segovia. Cinco de ellas en la comunidad La Piñuela, en Santa Teresa, Carazo, donde cuatro menores de edad y una mujer, todos miembros de una misma familia, fueron arrastrados por las corrientes tras el desborde de un río.

En Wiwilí, Jinotega, un padre y su hijo perecieron por un deslizamiento de tierra; en Nueva Segovia, una
ciudadana cayó a un caño y fue arrastrada por las corrientes; y un hombre en estado de ebriedad trató de cruzar una quebrada en Jinotega.

El régimen de Daniel Ortega no ha informado sobre el avance en la búsqueda y rescate de los dos cuerpos soterrados en el Macizo de Peñas Blancas. LA PRENSA/JADER FLORES

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Asimismo, el 18 de noviembre tres personas murieron en un deslave que ocurrió en la comunidad El Puyú, en Mulukukú, en la Región de la Costa Caribe Norte, como consecuencia de la acumulación de agua por las lluvias del huracán Iota. Para un total de 21 víctimas tras el paso del ciclón.

Las que no reconoce el régimen

Partiendo de estos datos, el Monitoreo Azul y Blanco, agrega en la lista a las dos personas soterradas en el deslave de Matagalpa y que continúan desaparecidos, ella son; Flor López Aráuz, de 38 años, y su hija Hazell Otero López, de 19 años. Incluye a una persona más entre las víctimas de la tragedia ocurrida en Carazo, donde el régimen solo reconoce a cinco personas.

Reconoce al taxista y su acompañante que perecieron inmediatamente tras caer un árbol en el vehículo, en Villa El Carmen, identificados como Bayardo Mendoza y Ángel Mendoza. En la ciudad de León identifican a una persona de nombre Alcides Padilla Rugama, y en el Río Fonseca, en Boaco a un niño de iniciales O.M.

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