En honor de Jorge Salazar Arguello

Este martes 17 de noviembre se han cumplido 40 años del asesinato de Jorge Salazar Argüello, el destacado líder empresarial democrático de Nicaragua que fue ejecutado extrajudicialmente por esbirros de la Seguridad del Estado de la primera dictadura sandinista.

Este aniversario del asesinato de Jorge Salazar se ha cumplido prácticamente en silencio, suponemos que por las circunstancias aciagas en las que se encuentra el país, azotado a la vez por dos poderosos huracanes consecutivos, por la pandemia del coronavirus, por una grave crisis económica, y por una despiadada dictadura que mantiene una sistemática represión contra los movimientos políticos y sociales de oposición, incluyendo al sector empresarial.

El asesinato de Jorge Salazar y los motivos por los cuales lo mataron nunca y por ninguna razón se deben olvidar. Esta tiene que ser una fecha inspiracional de la lucha por la libertad y la democracia, como es la del asesinato del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. Es más, el Día del Empresario Nicaragüense no debería conmemorarse en el aniversario de su nacimiento, sino en el de su asesinato, como se rinde culto a los mártires cristianos en el día que su sangre fue derramada y su vida segada.

Cuando el aparato de represión política de la primera dictadura sandinista asesinó a Jorge Salazar Argüello, en noviembre de 1980, él era primer vicepresidente del Cosep y el líder más notable del sector empresarial, que demandaba libertad económica y política para que Nicaragua pudiera curar las heridas que dejó la guerra civil y emprender el camino de una verdadera reconstrucción nacional.

A principios de noviembre de 1980, un año y cuatro meses después de que los sandinistas tomaron el poder por la fuerza de las armas, el Cosep se retiró del Consejo de Estado que era una especie de organismo colegislativo de composición pluralista. Los comandantes sandinistas modificaron arbitrariamente, a favor del FSLN, la composición de dicho organismo de representación, lo que motivó la protesta del Cosep y de los partidos políticos democráticos que fueron dejados en ineficaz minoría. El 11 de ese mes de noviembre el Cosep emitió un comunicado llamando al gobierno sandinista a la reflexión, ante el hecho de que la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (JGRN) había dejado de ser un gobierno pluralista. Se había convertido en “el gobierno de un partido”, el FSLN, y en esa situación —señaló el organismo empresarial— no se vislumbraban las bases para el desarrollo de “un país libre y democrático”. Seis días después Jorge Salazar fue asesinado en El Crucero en un operativo cobarde y criminal de la Dirección General de Seguridad del Estado.

En noviembre de 2010, al cumplirse el 30 aniversario de aquel magnicidio, la revista Magazine de LA PRENSA publicó un reportaje elaborado por la periodista Dora Luz Romero, en el que se dio a conocer en detalles los antecedentes y entretelones, así como el drama familiar y la conmoción nacional que causó aquel horrendo crimen político que nunca se debería olvidar.

La periodista Romero entrevistó para aquel reportaje, entre otros, a Jorge Salazar Cardenal, hijo de Jorge Salazar Argüello. “La única manera que podemos olvidar todo esto, o superarlo, es haciendo elecciones libres en este país. Toda la saga de la muerte de mi padre se resume en eso, se resume en darle opción al pueblo de Nicaragua de poder elegir”, declaró en esa ocasión el hijo del mártir empresarial de la lucha por la libertad y la democracia.

Diez años después, y cuarenta desde el asesinato de Jorge Salazar Argüello, seguimos en busca de esa opción.

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