El Ministerio del Interior bielorruso anunciaron este lunes (16.11.2020) que más de 700 personas están detenidas tras la manifestación de la oposición del domingo, que buscaba presionar al presidente Alexander Lukashenko para que dimita.
Sin embargo, la organización bielorrusa de defensa de los derechos humanos Viasna sostiene que el gobierno detuvo a 1,291 manifestantes en protestas del domingo en varías de las principales ciudades. En la capital Minsk, la policía usó gas lacrimógeno y granadas aturdidoras para dispersar a los manifestantes.

«Le pedimos a la Unión Europea que imponga sanciones a la amplia lista de perpetradores de crímenes de derechos humanos, así como a empresas estatales que despiden a trabajadores y empresas que apoyan al régimen», tuiteó este lunes la opositora Svetlana Tijanóvskaya, que se encuentra exiliada en Lituania.
«El clima de impunidad fomenta la violencia», agregó.
The European Union will discuss the #Belarus crisis this week. We are asking #EU to impose sanctions on the broad list of perpetrators of human rights crimes, as well state companies firing workers, & businesses supporting the regime. The climate of impunity encourages violence.
— Sviatlana Tsikhanouskaya (@Tsihanouskaya) November 16, 2020
La Unión Europea ya sancionó a Lukashenko, su hijo Viktor y decenas de miembros de su entorno.
Tras la muerte de un opositor durante su arresto, han amenazado con nuevas sanciones. Desde el inicio de las protestas, miles de personas han sido detenidas y al menos cuatro han muerto.
Apoyado por Mosú, Lukashenko, de 66 años, y en el poder desde 1994, rechaza irse y evoca vagas reformas constitucionales para calmar los ánimos, como «transferir 70% u 80% del poder del presidente al Parlamento, al gobierno o a otras estructuras», aseguró este lunes.