La pena de prisión perpetua de Ortega

Con la reforma del artículo 37 de la Constitución, Nicaragua se sumará a la lista de 9 países de América Latina y el Caribe que tienen en sus legislaciones penales el castigo de la prisión perpetua. LA PRENSA informó este miércoles 11 de noviembre, en su edición digital, cuáles son esos países.

Como ha sido ampliamente informado nacional e internacionalmente, los diputados de la dictadura aprobaron este miércoles la reforma del artículo 37 de la Constitución, para incorporar la prisión perpetua como castigo penal. Pero como la reforma constitucional se aprueba en dos legislaturas, será hasta en enero del próximo año que completarán el procedimiento y a continuación reformarán el Código Penal, para comenzar a aplicar el castigo de prisión de por vida a los activistas opositores que señale Ortega.

Decimos lo anterior, porque esa es la diferencia sustantiva de la pena de prisión perpetua que se impondrá en Nicaragua con la que existe en los otros países, es decir, que las víctimas serán presos políticos y de conciencia.

Cabe señalar que en Cuba, cuya dictadura es el modelo de sistema político de Ortega, no existe la pena de prisión perpetua pero sí la de muerte. Al respecto, en su discurso del 15 de septiembre de este año, con motivo de las Fiestas Patrias, Ortega lamentó que en Nicaragua no haya pena de muerte ni se pueda establecer legalmente por los convenios internacionales, de manera que dijo conformarse con la pena de prisión de por vida para imponerla a sus enemigos políticos que él decida que la merecen.

“Se sienten intocables porque se les dio una amnistía”, vociferó Ortega en esa ocasión, refiriéndose a los opositores que participaron en las protestas de 2018. Y agregó: “Ya se les dio una oportunidad, una amnistía. El pueblo pedirá cuentas en el marco de las leyes, en el marco de las regulaciones que tiene el Estado nicaragüense, y para eso están las leyes, para castigar, para sancionar”. El pueblo pedirá castigo, amenazó Ortega, o sea él mismo, pues se hace llamar “pueblo presidente”.

Para matizar su amenaza el dictador mencionó unos casos de violaciones sexuales a niñas, que según él justifican la prisión perpetua, pero dejó claro que su principal propósito es aplicarla a los dirigentes y activistas de la oposición democrática y la resistencia pacífica.

Al parecer el caudillo sandinista cree que su dictadura será eterna y que podrá meter en prisión para siempre a las personas que se destaquen en la lucha por quitarlo del poder. Pero esta dictadura, como la que el mismo Ortega presidió en los años ochenta e igual que la somocista del siglo pasado, inevitablemente tendrá que terminar y quizás más temprano que lo que él podría imaginar.

Nadie ni nada es para siempre. Después de que fracasó la conspiración armada de abril de 1954 para derrocar al dictador Anastasio Somoza García, el líder de la oposición conservadora, Emiliano Chamorro Vargas, fue encarcelado y condenado a cinco años de confinamiento en Bluefields, cabecera del entonces departamento de Zelaya, en el Caribe Sur de Nicaragua. Entonces el rebelde Chamorro dijo a Tacho Somoza: “General, ni usted vivirá cinco años más ni yo estaré ese tiempo desterrado”.

Emiliano Chamorro fue trasladado de Bluefields a Granada y liberado el 15 de mayo de 1956. El dictador Somoza García murió en septiembre del mismo año.

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