¿EE.UU. va hacia el comunismo?

Yo no estoy preocupado que los EE. UU. se conviertan en un país comunista; verdaderamente es una locura casi absoluta pensar en esos términos.

Siempre me alarma que las personas vean las cosas en blanco o negro, cuando estas tienen muchas tonalidades y matices.

El Partido Demócrata siempre se ha preocupado por temas como salud universal, buen salario mínimo, protección (vía programas sociales) a los menos favorecidos en la sociedad, redistribución de ingresos vía impuestos, etc. Y esto nadie en su sano juicio lo define como comunismo, solo los tontos.

Basta con echar una rápida mirada a los gobiernos democráticos occidentales para constatar que han sido altamente exitosos, aunque tengan una presencia estatal grande en sus naciones.

Los republicanos abogan por menos intervención estatal con el excelente argumento de que los mercados funcionan mejor y son más productivos dejando trabajar la “mano invisible” de Adam Smith.

Por el otro lado, los demócratas creen fervientemente en que la presencia del Estado tiene que ser más grande con el propósito de remediar algunas de las inequidades que están presentes en la sociedad norteamericana.

El debate entre republicanos y demócratas es fascinante e interminable, así como necesario para cimentar la libre expresión y la democracia. Al final del día, son los votantes los que deciden la clase de gobierno que consideran es el mejor para su nación. Que insistiría en que no son diferencias abismales; la democracia norteamericana seguirá su rumbo, en especial ahora que se regresará al multilateralismo, a proteger la madre naturaleza, a ejercer un verdadero liderazgo mundial que proteja los valores y seguridad de occidente y resto del mundo, se cree un ambiente que coadyuve a la reconciliación nacional, y se fomente el libre comercio con acuerdos que protejan los intereses estadounidenses. Y muy importante, sobre todo, dada la coyuntura actual, se implemente un programa basado en evidencia científica que ayude a controlar la pandemia.

Y en un país con profundas raíces democráticas, una tradición de respeto a las leyes, separación de los poderes del Estado, y elecciones libres, etc., etc., pues yo creo que es prácticamente imposible empujar una agenda que lleve a los EE. UU. al comunismo; recordemos que las reglas del juego en un país que es faro de la democracia y la libertad son diametralmente opuestas a las de una “banana republic”.

El peligro de la latinoamericanización inyectada (consciente o inconscientemente) por el señor Trump en los EE. UU. creo que desaparecerá por completo y se retornará al respeto de las instituciones democráticas y la pesadilla de un autoritarismo desmedido se esfumará también, gracias a la “magia democrática” que ejercen los votantes informados, con sentido común y con un gran sentido de responsabilidad.

Consecuentemente, yo sigo durmiendo tranquilo y en mi repertorio de preocupaciones no está el de creer en “pajaritos preñados”.

El autor es MBA.

Opinión comunismo Estados Unidos archivo
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