Las carreteras y los puentes son las infraestructuras públicas que más resultan afectadas con el paso de fenómenos naturales como huracanes, y son precisamente de las más importantes a la hora de atender la emergencia que desatan sus lluvias y vientos, para hacer posible que se traslade la ayuda humanitaria a las zonas afectadas. El huracán Eta volvió a recordar el valor de mantener la conexión terrestre del país, cuya resistencia dependerá en una buena parte de los diseños y formas de construcción, porque es impredecible e incontrolable la furia de estos eventos naturales.
El huracán Mitch ha sido el ciclón en la historia reciente del país que más ha destruido la red vial, al cortar carreteras, botar puentes enteros y dañar severamente la estructura de otros que lograron soportar la embestida. Este dejó pérdidas calculadas en 148 millones de dólares y zonas aisladas, siendo posible el ingreso a estos lugares prácticamente solo por aire.
Con este antecedente de hace 22 años y el escenario visto una semana atrás con el huracán Eta en su paso por la Costa del Caribe Norte, que clausuró el funcionamiento de la barcaza sobre el río Wawa Boom complicando que socorristas brindaran auxilio, LA PRENSA consultó a dos ingenieros nicaragüenses sobre los aspectos que garantizan se mantengan la conectividad, tomando en cuenta los escenarios que provoca el cambio climático y las posibilidades económicas del Estado para invertir.
El ingeniero César Avilés, miembro de la Asociación Nicaragüense de Ingenieros y Arquitectos (ANIA), enumeró tres puntos que podrían evitar que algunas partes del país queden incomunicadas ante la presencia de un huracán. El primero es que, de ser posible, no haya solo una vía de acceso, es vital «que tenga acceso eventual por otro lado», aunque no sea eficiente. El segundo es diseñar de acuerdo al factor suelo y ampliar sus criterios, esto en cuanto a los viaductos porque el despale provoca que más agua se escurra y «la crecida de los ríos es más grande, hay más volúmenes de agua bajo los puentes», explica el ingeniero.
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Como tercer elemento Avilés mencionó el tipo de pavimento, espesor del mismo y resistencia de la estructura a cargas pesadas y volúmenes altos de tráfico, esto último respecto a los puentes. «El tipo de pavimento y espesor depende del tipo de los camiones, que empieza a contar de cinco toneladas para adelante porque el peso de los carros es insignificante para la estructura».
Esas son las recomendaciones, pero ¿cómo se está construyendo? El ingeniero Benjamín Lanzas, gerente general de Llansa Ingenieros, empresa que participa en las licitaciones y proyectos del Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI), explicó que en el diseño y construcción de estas obras se utilizan los códigos constructivos más vigentes que están aprobados. «Para las carreteras y puentes se calcula el diseño para que aguante eventos de cincuenta o cien años», indicó.
Por otro lado, Lanzas reconoció que es difícil contar con infraestructura vial que no se muestre vulnerable ante un devastador huracán porque sería extremadamente costoso y nada factible para el país. «Se diseña tomando en cuenta datos históricos y eventuales acontecimientos futuros con un alto margen de seguridad. En este sentido, Nicaragua tiene una red bastante segura», destaca.

Con el propósito de que cada carretera y puente que se construye en el país y la región estén adaptados al cambio climático, para así incrementar la resiliencia, la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (Sieca) en 2016 logró elaborar el Manual de Consideraciones Técnicas Hidrológicas e Hidráulicas para la Infraestructura Vial en Centroamérica. Este esfuerzo contó con el apoyo de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA).
El documento presenta una serie de recomendaciones para la construcción de la red vial en el istmo. Por ejemplo, sugiere que la superestructura de los puentes esté sujetada a los extremos con algún tipo de sistema de anclaje, por si se debilitan sus estribos no se lo lleve la corriente. Respecto a las carreteras el documento menciona que a sus costados debe haber protección con algún tipo de capa vegetal para evitar deslizamientos y afectaciones a la vía.