Daniel Ortega estaría esperanzado de que en las elecciones de Estados Unidos, el demócrata Joe Biden derrote a Donald Trump, para luego recurrir a él para intentar quitarse de encima las sanciones financieras a cambio de concesiones mínimas en la reforma electoral que la comunidad internacional le está exigiendo de cara a las elecciones en noviembre del 2021, advirtió Economist Intelligence en un reciente análisis divulgado a finales de octubre.
En ese intento, Economist Intelligence señala que Ortega fracasará probablemente, porque en Estados Unidos hay un consenso tanto de los demócratas como republicanos de que Nicaragua debe retornar a la democracia. «Los esfuerzos de Estados Unidos para promover la democratización en Nicaragua han por lo general gozaba del apoyo bipartidista en los EE. UU., y es probable que esto continúe bajo una administración» de Biden, en caso que este se quede con la Casa Blanca.
Y reitera: «Es poco probable que el Gobierno de Estados Unidos levante las sanciones» contra Ortega. Hasta el momento 22 miembros del círculo de poder de la dictadura han sido sancionados, entre ellos la misma vicepresidenta y primera dama Rosario Murillo. También resaltan que el dictador no muestra señales de buscar una salida negociada.
La unidad de análisis británica especializada y que es consultada por inversionistas y empresas en el mundo, cree que es por esta razón que Ortega estaría retrasando hasta en el 2021 las reformas electorales, pero advierte que en caso de que hace concesiones en las reformas electorales, estas no serán suficientes como para ceder el poder.
«La reciente medida del gobierno de Ortega para posponer la reforma electoral hasta principios de 2021 sugiere que espera lograr una reversión de algunas sanciones financieras estadounidenses existentes a cambio de concesiones sobre reglas electorales. Sin embargo, seguimos siendo escépticos de que cualquier negociaciones (con la nueva administración en EE. UU.) producirían tal resultado… No esperamos que los sandinistas acepten ninguna cualquier reforma política que les obligaría a ceder su control casi absoluto sobre las instituciones estatales», afirma.
El opositor Félix Maradiaga, miembro de la Unidad Nacional Azul y Blanco, también cree que el levantamiento de las sanciones es algo poco probable.
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«Las sanciones se han dado bajo un apoyo bipartidista. No creo que un cambio de administración en Estados Unidos, modifique la estrategia de presión al régimen. Tanto los republicanos como los demócratas, han coincidido en una estrategia de presión internacional al régimen de Ortega, para acompañar al pueblo de Nicaragua en su lucha por la libertad», dijo Maradiaga a LA PRENSA.
De la misma opinión es Manuel Orozco, director del Programa de Migración, Remesas y Desarrollo en el centro de pensamiento Diálogo Interamericano, con sede en Washington. En una anterior entrevista con este periódico señaló que más que la política de los candidatos estas decisiones son tomadas por un establishment burocrático.
«La política exterior de Estados Unidos está predominantemente a cargo de un establishment burocrático más que por la Casa Blanca. La mayoría de las iniciativas que han ocurrido desde la Embajada de Estados Unidos, desde el Departamento del Tesoro, como las sanciones e incluso desde el Congreso de Estados Unidos con el Nica Act y resoluciones del Congreso», explicó.
Maradiaga argumentó que la posición de Trump ya es conocida por todos en cuanto a Ortega mientras que el «exvicepresidente Biden ha dicho que Ortega y Murillo son los culpables de cientos de muertes en Nicaragua y que debe haber una respuesta regional e internacional contra los Ortegas. Es decir, con relación a Nicaragua, hay total coincidencia de ambos partidos».
Pero fue el mismo Biden que despejó las dudas al respecto el pasado 29 de octubre, cuando dijo que no eliminaría las sanciones.
“No, no las suavizaría. Es más, a los que huyen de esos países no los deportaremos tampoco”, respondió el candidato a la presidencia por el Partido Demócrata en una entrevista.
División es evidente
El estudio también señala que la oposición nicaragüense se encuentra dividida y que de seguir así y presentarse a elecciones frente a Ortega es poco probable que ganen.
«En teoría la Coalición Nacional podrías ser competitivo en las próximas elecciones. Sin embargo, enfrenta una serie de desafíos, incluida la desunión dentro de su filas y la ausencia de un líder fuerte», apunta Economist Intelligence, que no descarta que aunque al final se dé la unidad de todos los opositores bajo la bandera de la Unidad Nacional, la dictadura permita que corra en unos comicios.
El pronóstico de esta publicación va en dirección de que Ortega se quede en el poder, de seguir así, aunque también en el estudio presentan «riesgos sustanciales» en contra de la permanencia del Frente Sandinista en la presidencia.
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«Una principal vulnerabilidad del régimen de Ortega es su exposición a las medidas punitivas de Estados Unidos. En 2018 el Congreso aprobó la Nica Act que autoriza que el gobierno imponga sanciones a los nicaragüenses que se considere que han cometido derechos humanos abusos o actos de corrupción».
Otra de las medidas que podrían desgastar a Ortega y evitar su permanencia es la posibilidad de que EE. UU. rompa acuerdos comerciales con el país. Eso sería un golpe severo a la débil economía nicaragüense.
«La ruptura de acuerdos comerciales como por ejemplo el Cafta, sería una de las decisiones que países como EE. UU. podrían tomar. Es una medida que ojalá se pueda evitar, porque sus efectos negativos en toda la economía serían muy fuertes», sostiene Maradiaga.
De momento según este estudio uno de los principales perdedores en todo esto sigue siendo el bolsillo de los nicaragüenses y la economía, a la que solo le dan la esperanza de mejorar quizás después de 2021.