¿Realmente hizo mal Kevin Cash retirando a Blake Snell?

Un método de trabajo, basado en el análisis de las estadísticas avanzadas, que llevó a Tampa hasta la Serie Mundial, falló en el juego cumbre

Kevin Cash, una de las mentes más brillantes del beisbol, estaba a punto de ser considerado un genio cuando de pronto se le ocurrió retirar a Blake Snell del sexto juego de la Serie Mundial y sus acciones se vinieron a pique, mientras Tampa Bay fallaba en su intento de ser campeón de las Grandes Ligas.

Pero, ¿realmente estuvo mal lo que hizo? Cash ha sido un firme creyente en una método de trabajo que lo llevó precisamente hasta al clásico de octubre y que tiene como base el análisis avanzado de las estadísticas y todas las posibilidades que ofrece en la toma de decisiones.

“Los datos son siempre muy importantes, pero también es clave lo que estás observando”, solía decir Gene Michael, el cerebro de la última dinastía Yankee. Quizá ahí pudo haber fallado Cash, quien fue fiel a una filosofía que le había funcionado a través de toda la campaña.

Posiblemente no sea necesario ser muy inteligente para apreciar lo que Snell iba haciendo. Tenía atornillados a los Dodgers y a pesar de que los datos señalaban que iba en ruta hacia el tramo donde a menudo es vulnerable, quizá la envergadura del juego lo tenía en otro nivel de dominio.

Claro, si Nick Anderson ha hecho bien la parte que le correspondía, el movimiento de retirar a Snell habría pasado inadvertido como ocurrió a menudo, Cash iría rumbo a la canonización beisbolística y los Rays aún estarían jugando, pero el sistema de trabajo los traicionó en el momento cumbre.

¿En qué se basó Cash?

En primer lugar, Snell hizo 11 aperturas en esta campaña y en ninguna completó seis innings. Solo en dos de ellas llegó a 5.2 episodios. Así que probablemente Cash pensó que era arriesgado dejarlo en la colina con la temporada, no el juego, en línea.

En segundo lugar, Snell es muy efectivo en la etapa inicial de los juegos, pero luego decrece. Vea esto: lanza para 0.00 en el primer inning, 0.82 en el segundo y 0.90 en los terceros episodios. En el cuarto decae hasta 11.25, mejora a 3.38 en el quinto, pero se desploma a 13.50 en el sexto.

En tercer lugar, los contrarios le batean para un average de .135 en el primer episodio, .162 en el segundo, .229 en el tercero y .314 en el cuarto inning. Y aunque en el quinto mejora un poco a .290, en el sexto, el promedio en contra es .333. Así que lo que hizo Cash fue anticiparse al peligro.

Sus oponentes le batean .140 la primera vez que lo enfrentan, .307 en la segunda ocasión que se miden a él y .304 en la tercera oportunidad, que fue lo que Cash evitó en el sexto juego. De todas formas, si lo ha dejado y lo cargan a palo, igual lo habría criticado con severidad.

Veamos ahora a Snell con relación a sus lanzamientos. Sabemos que en el partido solo llevaba 73 al momento de ser sacado. Bien, a él le batean .149 del primero al lanzamiento 25. Del 26 al 50, .226. Del 51 al 75, .255. Y del 76 al 100, .304. ¿Le asistía o no la razón a Cash en su decisión?

Otras decisiones polémicas

Esta decisión perseguirá a Cash el resto de sus días, pero no es la primera ni será la última maniobra polémica de un timonel, que como es natural, se magnifica por tratarse de una Serie Mundial, el más grande escenario en el que puede exhibirse el mejor beisbol del mundo.

Por ejemplo, en la Serie Mundial del 2001, Bob Brenly relevó dos veces con Byung-Hyun Kim contra los Yanquis y se vino a pique en las dos ocasiones. Pero era su cerrador. Por fortuna, Arizona ganó la serie, sin embargo se asegura que esa decisión marcó a Brenly y pronto ya no tuvo trabajo.

En el 2003, Joe Torre trajo a Jeff Weaver en el cuarto juego que iba empatado en el inning 11 y lo sacó en blanco, pero luego se hundió y los Yanquis también. Torre tenía a Chris Hammonds, Antonio Osuna y no los usó porque esperaba tomar una ventaja que nunca se concretó.

Mike Hargrove insistió en su cerrador, José Mesa, en la serie de 1997 entre Marlins e Indios. La tribu estaba a tres outs de un título que ha buscado ansiosamente desde 1948. Mesa había fallado dos veces en la postemporada y lo hizo de nuevo en el séptimo juego.

En 1986, cuando el famoso error de Bill Buckner sobre el batazo de Mookie Wilson de los Mets, se criticó a John McNamara, mánager de Boston, quien había utilizado en todos los juegos del playoffs en los cuales tenía ventaja a Dave Stapleton como sustituto defensivo y aquel día no lo hizo.

Y hay muchas decisiones realmente muy polémicas de parte de timoneles como el caso de Cash, pero lo que determina su impacto es lo que sucede después.

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