Dos años atrás, antes de convertirse la noche de este miércoles en el ganador del sexto juego de la Serie Mundial en el que los Dodgers se proclamaron campeones del mejor beisbol del mundo por primera vez después de 32 años, el mexicano Víctor González decidió retirarse del beisbol por creerse un lanzador muy malo mientras jugaba en Ligas Menores.
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Proveniente de una familia mexicana repleta de beisbolistas, González se desarrolló junto a Julio Urías, el otro mexicano que también fue protagonista en la coronación de los Dodgers, en la Academia Alfredo Harp Helú en Oaxaca. Ahí fue visto por un representante de los Dodgers que reconoció su talento y en el 2012 firmó un contrato de Ligas Menores.
Durante el 2013 y el 2014 permaneció en la Liga de Novato de Arizona y en el 2015 lo ascendieron a Clase A, categoría en la que no le fue del todo bien porque en 16 juegos, 11 como abridor, solo ganó un juego, perdió seis y su efectividad fue de 5.49. El año siguiente mejoró a 3-6 con 3.61, pero en marzo del 2017 necesitó someterse a la famosa cirugía Tommy John estuvo fuera de acción por temporada y media.
Decide retirarse
Regresó a mediados del 2018 y entre la categoría de novatos y Clase A sus cifras fueron un desastre: una victoria, cinco derrotas y una efectividad de 7.49 en 10 juegos, entre ellos ocho aperturas. Fue tras el último de esos resultados adversos, ocurrido el 8 de julio, que decidió retirarse del beisbol. Tomó su maleta, empacó sus cosas y regresó a México. No quería saber nada de subirse al montículo. “Salía después de lanzar y lloraba…Dejé los partidos llorando porque no podía lanzar strikes”, dijo en una entrevista con Los Ángeles Time.
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Familiares y amigos lo convencieron de volver y los Dodgers le dieron una nueva oportunidad que supo aprovechar. En el 2019, entre Clase A y Triple A su balance fue de 5-2 y su efectividad de 2.31. Este año debutó en Grandes Ligas el 31 de julio, y en 15 juegos, solo uno como abridor, resumió 3-0 con 1.33 de efectividad y 23 ponches en 20.1 episodios.
Anoche, dos años y tres meses después de haber renunciado a su sueño de ser un ligamayorista por sentirse un pícher muy malo, fue el ganador del partido más importante de los Dodgers en los últimos 32 años, con un relevo de 1.1 entradas sin carreras. Así que pasó del anonimato a ser un ganador de Serie Mundial.