Desde su inicio hasta el quinto juego de la Serie Mundial, la Postemporada del 2020 de las Grandes Ligas ha puesto en escena una y mil historias dignas de enmarcar. De las más emblemáticas es la del cubano Randy Arozarena, el jardinero de los Rays de Tampa Bay que de niño jugaba más al futbol que al beisbol en su natal pueblo en Cuba, país del que tuvo que huir hacia México para dar los pasos definitivos hacia las Grandes Ligas.
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Detrás del pelotero que está rompiendo récords de jonrones e imparables conectados en Postemporada, hay una historia de drama primero y júbilo después. Tras una infancia en la que vivió en el futbol y el beisbol, Arozarena tuvo la oportunidad de jugar una Serie Nacional de Cuba con Pinar del Río en el 2014, mismo año en el que sufrió la muerte de su padre debido a una intoxicación con mariscos. Al año siguiente tuvo la desilusión de no ser tomado en cuenta para el equipo que participó en la Serie del Caribe que se jugó en Puerto Rico.
En medio de ese contexto, junto a su familia decidió salir de Cuba para buscar una mejor vida. Según contó su hermano Raiko Arozarena en una entrevista con infobae.com, Randy llegó a México tras un viaje de ocho horas en un pequeño bote y de inmediato empezó a buscar la forma de mostrar su talento. Fue así como llegó a la academia de los Toros de Tijuana, con quienes jugó en breve para luego ser firmado por los Cardenales de San Luis por un bono de 1.25 millones de dólares.
Corta carrera con historia
Su debut en Grandes Ligas con San Luis ocurrió el 14 de agosto del 2019 y en 20 turnos al bate a lo largo de 19 juegos promedió 300 puntos. Luego fue cambiado a los Rays de Tampa Bay, con quienes debutó el 30 de agosto de este año. Tras una temporada regular en la que bateó para .281 en 23 juegos, ha tenido una Postemporada de ensueño.
En la Serie Divisional de la Liga Americana conectó tres jonrones en cinco juegos contra el picheo de los Yanquis de Nueva York y en la Serie de Campeonato contra los Astros de Houston fue escogido como el Jugador Más Valioso.
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Tras el quinto juego de la Serie Mundial contra los Dodgers de Los Ángeles, sus cifras en la Postemporada son grandiosas. En 19 juegos en los que acumula 73 turnos al bate, su promedio es de .370, y lleva 27 hits, entre ellos 9 jonrones. Su total de imparables y cuadrangulares son nuevos récords para una bateador en una sola Postemporada de Grandes Ligas.
Así que Randy Arozarena salió de Cuba en un pequeño bote para ahora estar haciendo historia en el mejor beisbol del mundo.