Si el beisbol de antes fue mejor que el de ahora, entonces se ha perdido el tiempo. El juego ha evolucionado como todas las cosas. Para los románticos de la pelota, sin embargo, hace falta el toque de bola, el robo de una base y ver a los pícheres a través de nueve innings.
Pero todo ha cambiado. Los lanzadores tiran más duro aunque lo hagan por menos innings y los bateadores golpean la bola más fuerte. Hay mejores atletas, uniformes aerodinámicos y la tecnología junto a la analítica, le han dado al juego el mayor impulso en los últimos años.
Y aunque no es una práctica generalizada, hay equipos como los Rays de Tampa Bay, por ejemplo, donde incluso no se repara en los roles tradicionales. Los 14 lanzadores están listos para trabajar cada día y las alineaciones se definen por el perfil del tirador rival, zurdo o derecho.
Mike Brosseau pega un jonrón clave en la historia de Tampa y al día siguiente va al banco. Lo mismo pasa con Ji-Man Choi. Este año, 12 lanzadores distintos lograron un salvamento en ese equipo y de los 40 triunfos de la temporada regular, 25 fueron de relevistas.
¿Qué ha pasado?
Se dispone de todo el equipo para ir en busca de la victoria cada día. La noche del sábado, mientras Tampa remaba contra la corriente ante los Dodgers en uno de los cierres de juego más locos de la historia, Tyler Glasnow y Blake Snell estaban calentando en el bullpen. Y Glasnow abrió anoche.
Pero lea esto: en el año 2010, el promedio de velocidad entre los lanzadores de las Grandes Ligas era de 91.2 millas por hora. Ahora va por 93.1, de acuerdo a Statscast. Y lo que antes era una novedad, ahora es común: hay una notable cantidad de lanzadores de 100 millas.
Antes se podían mencionar sin mucho esfuerzo porque eran pocos: Aroldis Champan, Joel Zumaya y Jordan Hicks. Ahora es raro el cuerpo de relevistas sin varios tiradores de 100 millas. Y hay hasta “establos” completos como el de Tampa, donde un chavalo como Shane McClanahan lo hace.
Y eso no es antojadizo. Ante rectas entre 90 y 92 millas, los bateadores mostraron un average de .262 este año en las Mayores. Ante las recta de 92-94 millas, .258, pero solo ,234 ante rectas de 95 millas para arriba, así que esa es la búsqueda de la mayoría de equipos.
Eso, por lógica, va aumentar el número de ponches. Ante una recta a 100 millas, el bateador dispone solo de .0396 segundos para decidir si hace o no swing. Ahora entre una recta a 92 millas y una a 100 millas, hay hasta 4.5 pies de diferencia en el camino.
Y si a eso se le agrega la gran cobertura que tienen los fildeadores, más las formaciones especiales, mejores guantes y mejor informados sobre las tendencias de los bateadores, vamos concluir que batear es y seguirá siendo la tarea atlética más difícil en el deporte.
¿Por qué las formaciones especiales a la defensiva? Porque solo el 23.2 por ciento de los bateadores de Grandes Ligas batean hacia la banda contraria y ellos están bien identificados en los reportes de cada uno de los equipos.
Así que se juegan con las tendencias. Un 34.8 por ciento batean hacia el centro y un 42.0 jalan la bola hacia su banda. Desde luego, esto va unido a la necesidad de utilizar el lanzamiento correcto.
¿Y es bueno jalar la bola? Bueno, los que lo hacen batean .370 en las Grandes Ligas y con un slugging (poder) de .725 que es sumamente valioso. Los line ups están llenos de artilleros con poder y cualquiera la puede botar. El jonrón es el porcentaje más alto para anorar carreras.
Incluso, equipos como Tampa, que suele creerse que juegan «el beisbol pequeño», es claro como en estos días dependen del jonrón, un detalle que antes idenficaba a otros clubes como los Yanquis o Medias Rojas. Del primero al último bate, hay peligro de jonrón.
Los bateadores a la carga
Hasta el 2010, solo el 18.5 por ciento de los elevados eran jonrones. Ahora el porcentaje va por el 23.6 por ciento. Así que se le pega más duro a la bola hoy día.
Eso va unido a dos detalles en los cuales se enfatiza más ahora: velocidad de salida y ángulo de lanzamiento. Un contacto duro es cuando la bola tiene 95 o más millas de velocidad de salida al ser impactada por el bate.
El ángulo de lanzamiento es el nivel de elevación de la bola bateada. El rango óptimo es entre ocho y 32 grados, que es el que provoca líneas por lo general.
Ahora, no se trata solo de levantar la bola. Es unir ángulo y velocidad. Cuando se sacan elevados, el promedio en las Mayores es .239, en rolas, .242, pero en líneas, .632, que es la búsqueda de todo bateador.
De modo que estamos ante la presencia de otra forma de jugador el beisbol, con mejores atletas, mejor equipados y el soporte de la tecnología para intentar anticiparse a lo que puede ocurrir, aunque se falle en el intento.
Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR