¿A quién le daría usted la bola para abrir el séptimo juego de la Serie Mundial?

Bumgarner, Gibson, Koufax, entre otros, son autéticos astros que además de brillar en la campaña regular, se lucían en el clásico de octubre

¿A quién le daría usted la bola para abrir el séptimo juego de la Serie Mundial de las Grandes Ligas? Hay tremendos candidatos que a través de la historia han mostrado tanto su talento como su carácter en medio de la presión que ahoga a muchos.

Madison Bumgarner de los Gigantes, habría sido la primera opción. El zurdo, que ahora trabaja en Arizona, acumuló marca de 4-0 y 0.25 con un salvado en tres Series Mundiales, todas ganadas por su equipo y una vez fue el Jugador Más Valioso del clásico.

Otro candidato debió ser el también zurdo Herb Pennock de los Yanquis, quien trabajó en cinco clásicos con cinco aperturas y cinco relevos. Logró cuatro juegos completos y una marca de 5-0 y 1.95. En 1927, ganó el juego clave sobre los Gigantes.

Jack Coombs cerró la campaña de 1910 con los Atléticos con 31-9 y 1.30 en 353 innings, más 13 lechadas. Y en la Serie Mundial ante los Cachorros tuvo 3-0 ese año. Luego regresó dos veces más al clásico de otoño y terminó su carrera con con 5-0 y 2.70 en los duelos de octubre.

Lefty Gómez de los Yanquis lanzó en cinco series y coleccionó récord de 6-0 y 2.86, con cuatro juegos completos. Todos los clásicos fueron ganados por su equipo. Su mejor labor fue en 1937 al lograr marca de 2-0 y 1.40, en un alarde de dominio.

Bob Gibson de los Cardenales fue un caso especial. Tuvo marca de 7-2 y 1.89 en tres Series Mundiales, pero sus reveses fueron, en el primer juego que lanzó en 1964 y en el último en 1968, pero en 1964 regresó para ganar el cuarto y séptimo desafío en recorrido total contra los Yanquis.

Su segunda caída fue en el último juego que tiró en 1968, al perder el duelo decisivo contra Mickey Lolich de Detroit, pero entre su primero y el último juegos, tuvo 7-0 y 1.27 con 75 ponches en 64 innings y en dos ocasiones fue el Jugador Más Valioso de la Serie (1964 y 1967).

En ese 1967, tuvo 3-0 y 1.00 en 27 innings. Completó los tres juegos. Ahora en 1968, cuando perdió 4-1 el juego cumbre ante Lolich, Gibson comenzó la serie con un triunfo 4-0 sobre el entonces ganador de 31 juegos, Denny McLain. Ese día metió 17 ponches, que son récord aún.

Sandy Koufax tuvo 4-3 en Series Mundiales, pero su efectividad de 0.95 habla claramente del nivel de dominio que consiguió el zurdo de los Dodgers. Lanzó en cuatro clásicos, tres los ganó su club y él fue dos veces el Jugador Más Valioso. En 1965 tuvo 2-1 y 0.38.

Babe Ruth, antes de que se convirtiera en el símbolo del jonrón, fue un tremendo lanzador y en las Series Mundiales tuvo 3-0 y 0.87 en 31 entradas, ¿qué le parece? Harry Breecham de San Luis logró 4-1 y 0.83 en tres Series Mundiales. Monte Pearson de los Yanquis, 4-0 y 1.01.

Y ¿qué me dice de Christy Mathewson, quien lanzó tres blanquedas en cinco días en la Serie Mundial de 1095? Trabajando para los Gigantes de Nueva York, Mathewson ganó 3-0, 9-0 y 2-0 contra los Atléticos de Filadelfia en cinco días. Lanzó 27 innings de 13 hits y 18 ponches.

De modo que así como hay lanzadores que son «alérgicos» a las Series Mundiales, también ha habido una buena cantidad que utilizaron o utilizan ese escenario para brillar aún con más intensidad de lo conseguido en la etapa regular. Así que ahí usted tiene dónde escoger al mejor.

¿Usted a quién le daría la bola para el partido más trascendental del año, el séptimo juego?

Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR

Deportes Gigantes Sandy Koufax Yaquis de Nueva York archivo

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