Reportar un caso de desaparición o secuestro en Nicaragua genera cierta suspicacia en un sector de la población y hasta en la misma Policía, quienes en primer recurso lo valoran como una decisión propia de la persona y no como la posibilidad real de que haya sido víctima un delito, lamentó Jorge Mendoza, vocero del Consejo de la Coordinadora de la Niñez (Codeni), quien señaló que este tipo de denuncias siempre se registran en el país.
Tal es el caso de la desaparición de Alexandra López, una joven de 19 años que salió de su casa el sábado 10 de octubre y hasta ahora no regresa ni se tienen noticias de ella, expone su madre María José López. «Yo como madre quiero saber dónde está, si está con un varón o una mujer no importa, quiero saber dónde está», dijo angustiada a LA PRENSA.
Una amiga de Alexandra le compartió a López que su hija estaba bien pero sin brindarle más detalles. La madre de la joven conoció que ella intercambiaba mensajes con un hombre extraño, su miedo es que su hija sea víctima de un caso de trata de personas. «Hay personas que te llevan para trata de blancas. Cuando mis vecinos se dieron cuenta se asustaron porque mi hija no es vaga, pero como ahora las redes sociales son una perdición, me imagino que ahí se conocieron y vos sabés que personas así inducen a la gente», agregó.
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Al respecto, Mendoza manifestó que dentro del «imaginario socio-cultural de la sociedad nicaragüense» lo primero es pensar que «se fugó con un hombre» y esa «percepción, que ocurre producto de una sociedad machista, hace que en muchas ocasiones la misma familia no se preste a denunciar porque lo primero que hace la Policía es preguntar si tenía novio».
Para el vocero de Codeni, el actuar de la Policía actualmente es «descalificar la preocupación de las familias» al momento de denunciar el hecho, lo que repercute indirectamente en el prejuicio de la gente. «Las primeras horas de desaparición son vitales para la comisión de un delito mayor, como un traslado transfronterizo», señaló.
En el 2019, hasta el mes de octubre, el organismo de la niñez y adolescencia reportó 29 casos o denuncias sobre desapariciones, principalmente en la zona rural. Si bien es cierto que en el país no hay un registro de casos de tráfico de personas o órganos, tampoco se cuenta con estadísticas sobre este tema, compartió Mendoza, quien destacó que desde el 2015, desapareció la mesa nacional con la sociedad civil y autoridades para abordar esta temática.
Sociedad alerta ante escalada de violencia
Mendoza hizo un llamado a la población a mantenerse alerta sobre casos y denuncias sobre secuestro o desapariciones debido a la escalada de violencia e inseguridad que vive el país, y recordó que la justicia está priorizando la persecución y represión contra opositores antes que velar por la vida de los nicaragüenses.
«La desaparición de ciertas instancias que protegían a la niñez y adolescencia se ha venido desmantelando a partir del mismo 2007 hasta la fecha (…) no existe una buena práctica constitucional para prevenir, sancionar y castigar los temas de las desapariciones de niños, niñas y adolescentes», declaró.
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El monitoreo de Codeni durante estos años revela que los casos de las desapariciones confirmados no alcanzan la justicia, por lo que las personas prefieren no denunciar. La Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) ha señalado que desde el estallido de las protestas antigubernamentales en el 2018, se incrementó las desapariciones forzadas y que las familias no lo reportan por temor a represalias. Sin embargo, no hay cifras registradas en los Anuarios Estadísticos de la Policía Orteguista (PO).
Mendoza recomendó a los padres de familia mantener comunicación fluida con sus hijos y tener un canal de comunicación dentro del hogar para exponer cualquier irregularidad de este tipo. Además recalcó que pese a la desconfianza a la Policía o Comisarías de la Mujer, se debe de denunciar el caso de secuestro o desaparición para que quede «constancia» de la «omisión» e «inactividad» de la institución.