Tras siete meses sin que el Gobierno de Nicaragua anunciara una campaña oficial y preventiva contra la Covid-19 o un programa integral de atención de parte del Ministerio de Salud (Minsa), la institución pública presentó la tarde de este jueves 8 de octubre la «campaña nacional» – que consta de medidas de higiene básicas – dirigido a un país que aparentemente «controló» el virus pero que obvia las advertencias de organismos internacionales sobre la amenaza de un rebrote. Esta campaña, que ha llegado tardía, pudiera obedecer a intereses económicos, consideran médicos independientes.
El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que durante los primeros meses de pandemia minimizó la gravedad del nuevo coronavirus y ni ellos ni el Minsa promovieron el uso de las mascarillas aún en los meses más álgidos de la crisis sanitaria, manifestó que esta «campaña nacional» es «para continuar con responsabilidad protegiéndonos del Covid-19».
Sin embargo, médicos independientes consideraron que estas medidas además de llegar atrasadas, la campaña no está previendo un rebrote pese al relajamiento de las recomendaciones médicas y la convocatoria a actividades públicas que mantiene el régimen orteguista.
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La doctora Anely Pérez Molina, secretaria de la Unidad Médica Nicaragüense (UMN), declaró que aunque el Minsa mantenga en sus reportes una tendencia a la baja en los casos de Covid-19, las medidas expuestas por la institución es para un país que ya tiene controlado los casos de contagio y ese no es el caso de Nicaragua, donde la UMN ha obtenido reportes de un aumento de casos moderados a graves en los hospitales.
«Hubiera sido importante haber tenido (la campaña) hace uno tres meses (…) no son malas las medidas porque se trata de ir educando a la población, pero la debilidad es que si no hay una amonestación a los que no cumplan esas medidas, entonces esas medidas van a caer en relajación por la gente. Tiene que ir a la par de esa campaña hablar con las empresas privadas y estatales sobre qué acciones van a tomar si la persona no lleva mascarillas o cómo les vas a proveer las cosas que le estás pidiendo», declaró la doctora Pérez Molina.
Las medidas…
Las medidas de higiene y seguridad van dirigidas a 17 escenarios -como escuelas, puestos de salud o cines – donde prevalecen las mismas recomendaciones de lavado de manos con agua y jabón, evitar tocarse el rostro con las manos sucias, uso de desinfección con alcohol, uso de mascarillas, mantener la distancia social de 1.5 metros, entre otros en las que han insistido desde febrero organismos internacionales. A pesar de que el Minsa presenta por separado los lugares y cómo se debe de proteger en cada uno de ellos, en ningún momento llama a las personas a evitar participar de eventos públicos. Solo hace un llamado a las personas de la tercer edad no asistir a aglomeraciones de personas así como aquellas que presenten fiebre o síntomas respiratorios.
La doctora Pérez Molina enfatizó que si el Minsa apunta con su campaña disminuir los casos, debe ir de la mano con la recomendación de evitar las aglomeraciones. «Esas medidas están bien pero para un momento en el que estás bajo control, para este momento que se puede dar un rebrote tenés que ver la movilidad, las aglomeraciones», detalló.
En la presentación de la «campaña», la ministra de salud Martha Reyes y la asesora presidencial en temas de salud, Sonia Castro, insistieron en la «sana distancia» cuando el mismo régimen orteguista es el promotor de actividades masivas. Así lo demostró un equipo del Minsa en Chinandega, cuando presentó este plan antiepidémico ante una sala llena de personas que no usaron mascarillas ni practicaron el distanciamiento físico.

Para el doctor José Luis Borgen, el régimen orteguista manipula la medida del distanciamiento social al llamarlo «sana distancia» cuando lo ideal sería llamar a la población a evitar asistir a actividades públicas. El galeno consideró que aunque estas medidas llegan tarde, es una manera de reconocer, por parte de los Ortega-Murillo, que esta pandemia sigue siendo un peligro.
«El Gobierno de Nicaragua con todas estas medidas que está anunciando tarde, porque no lo hizo oportunamente, está reconociendo que la pandemia es grave y que el peligro de contagio continúa en el país», dijo el doctor.
«Nosotros decimos distanciamiento social y ellos lo cambian por una distancia saludable de 1.5 metros, pero la principal medida que deben tomar los nicaragüenses es no salir a las calles si no es necesario y evitar las aglomeraciones», agregó el doctor Borgen.
¿Justificar el préstamo internacional?
«Qué es lo que nos corresponde hacer, seguir protegiéndonos, seguir cuidándonos, seguir atendiendo las indicaciones de las autoridades de salud, seguir adelante en protección y promoción de la salud y la vida en todos los ámbitos», dijo Murillo al anunciar la campaña del Minsa, durante su intervención de este jueves al medio oficialista Canal 4.
Sin embargo, para el especialista en salud, Alejandro Lagos, lo que el régimen Ortega-Murillo busca con esa campaña del Minsa es justificar la aprobación del préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y «hacer ruido»; a la misma vez que se prepara para las elecciones de 2021.
«(Piensa el régimen) vamos a montar una estructura humana en tiempo de campaña preelectoral y vamos a contratar gente para que cuando venga ese fondo nosotros tengamos para mantener a esa gente de aquí a noviembre de 2021. Esta es una campaña electoral», consideró el doctor Lagos.
El especialista en salud, quien laboró en el Minsa, señaló que el régimen quiere crear la imagen que la institución sanitaria «está en una situación difícil de combate y lucha contra la epidemia» ante el BID.
El régimen de Ortega admitió ante el BID la gran debilidad del sistema de salud actual para hacer frente a la crisis sanitaria a cambio de obtener un préstamo por 43.15 millones de dólares para invertirlos en una red de hospitales del país y crear condiciones para que más laboratorios públicos masifiquen la aplicación de pruebas de Covid-19 y detectar a tiempo a los infectados.
Para ello reconoció que, antes de ese financiamiento, proyectaban que más de cinco millones de nicaragüenses se iban a infectar y más de 23,000 perderían la vida. Ya con el financiamiento, la dictadura le dijo al BID que esperaría 97,500 casos de contagio confirmados, y 1,950 muertos «al final del proyecto», es decir en dos años.
«Es para levantar ánimos entre la gente, y más que hay fanáticos que aprovechan estas campañas para decir que el Gobierno está haciendo (obras), pero es una cuestión ya desfasada, deberían buscar los efectos residuales o secuelas que dejó este virus, o hacer otra campaña donde se recoja a los que tuvieron Coronavirus y darle una visitada para ver si no hay entre su familia gente que todavía esté con Covid-19. Pero esa campaña ni suena técnico, oportuno (…) Siempre han sido bien perversos, son fariseos, dicen una cosa y la describen pero no la cumplen ni la hacen», cuestionó Lagos.