Nicaragua: políticas depresivas

Las autoridades gubernamentales continúan emitiendo políticas contradictorias cuyo efecto neto es acelerar el ritmo recesivo hacia la depresión; economistas independientes comparten privadamente estos criterios indicando incluso que ya estamos en depresión económica.

Lo poco bueno que se ha anunciado últimamente es la aprobación de un préstamo del BID atado a proyectos de protección a la ciudadanía por el Covid 19 y ejecutado por agencias ejecutorias que no dependen del gobierno.
La bondad está en que el dinero irá a combatir la pandemia. No es que el gobierno no haga esfuerzos en este sentido, pero los ha hecho a su manera y de forma distinta a las recomendadas por la Organización Mundial de la Salud.

Déficit fiscal

Estos gastos adicionales del gobierno han ampliado la brecha fiscal, y el déficit tiende a aumentar. Esto a pesar de que el FMI ha puesto a disposición de los países cuantiosas cantidades de fondos para combatir la pandemia, pero el gobierno no ha podido tener acceso esos fondos.

¿Cómo se cierra entonces la brecha fiscal? Veamos. El primer esfuerzo fue la draconiana reforma tributaria. Algo ayudó, pero la reforma también tuvo efecto adversos ya que aceleró la recesión, vean el caso de la tabacalera, y al incrementar la recesión y venir la pandemia, la producción ahora disminuye y con menos producción hay menos ingresos y con menos ingresos hay menos recaudación.

Crowding Out

¿Cómo reacciona ahora el gobierno? Por un lado, emitiendo títulos valores y colocándolos en el mercado financiero doméstico, aprovechando los excedentes de liquidez en este mercado. Así vemos que el gobierno central emite títulos y los vende, en condiciones ventajosas y no competitivas, a los intermediarios financieros, quienes prefieren comprar estos en vez de otorgar su excedente de liquidez a la producción.

Los empresarios privados se ven entonces presionados por un aumento de costos por excesivos gravámenes fiscales y reducción de financiamiento de crédito, por la competencia desleal del gobierno en el mercado. En otras palabras, la liquidez en vez de ir a la generación de empleo productivo y aumentar la producción, se va a cubrir el gasto ineficiente del gobierno. Un ejemplo típico de desplazamiento financiero.

Pero el caso es aún peor, ya que este gasto se hubiese podido cubrir con fondos baratos y a largo plazo disponibles en las instituciones mundiales: FMI. Por la razón que sea, incapacidad o falta de confianza, Nicaragua no accede a los fondos. Una posible explicación racional es porque, mientras este país no combata el Covid 19 como lo indican los científicos mundiales y nacionales en virología, y no sigue las indicaciones de la OMS, no hay fondos blandos. Ahora que salieron los altos cargos del gobierno enmascarados para el 19 de julio aflojó algo el BID.

Más impuestos

Pero los fondos del BID no cubren el déficit, así el gobierno opta por emitir deuda y el endeudamiento público sigue al alza, y puesto que los municipios quieren o necesitan fondos también, empiezan ambos, el gobierno central y los municipios a combatir la racionalidad en economía.

En efecto, en la edición de agosto de la revista de temas económicos Dracma, claramente se señaló que estos procesos recesivos prolongados bajan los precios de los bienes inmuebles. Es común ver anuncios de venta de propiedades hasta un 50 % por debajo del valor que tenían antes de la recesión.

Sin embargo, de manera poco profesional, ahora los municipios arbitrariamente aumentan el valor de las propiedades, con el fin de grabar una mayor suma por impuestos de bienes inmuebles.

Esta es otra medida prorrecesión, y en contra de toda lógica económica. Su único fin es tratar de generar ingresos por virtud del poder y la amenaza, no por virtud de la ciencia y de la lógica.

El colmo ha llegado ahora hasta tratar de eliminar el concepto de sociedades anónimas, algo antiquísimo que fue creado a nivel mundial, entre otros, para movilizar capital de riesgo, el más difícil de obtener. Este instrumento limita el riesgo financiero y atrae más fondos y a costos más baratos. Internacionalmente esto será visto como un absurdo y ahuyentará de seguro la inversión, tanto doméstica como internacional.

Resumen

Se observa claramente que el esfuerzo de estabilización de precios que realiza el Banco Central de Nicaragua está siendo neutralizado con extraños argumentos y medidas emitidas, siguiendo una lógica extraña y eminentemente empírica, la cual no resiste el más elemental análisis que conduzca a la coherencia de la política económica, que tanto hace falta en el país.

Desafortunadamente, la combinación de estas medidas está dando como resultado una recesión que está llevando rápidamente al país a una depresión. El gobierno y el Presidente deben darse cuenta de esto que afecta a la nación y conduce al país, ojalá que no, a una severa depresión, con las consecuencias políticas, económicas y sociales que todo ciudadano responsable y entendido en la materia quiere evitar.

El autor es economista, director de la revista dracma, Fue Ministro de Cooperación externa de Nicaragua.

Opinión Banco Central Nicaragua archivo
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