Los sujetos Vladimir Fuerte Aguilar, de 36 años y Luis Antonio Aguilar Siézar, de 29, fueron enviados a juicio por el crimen del ciudadano peruano-estadounidense, Jorge Raúl Ayala, de 78 años, ocurrido la noche del pasado 18 de julio en la Isla de Ometepe.
Por este hecho, hay un sujeto prófugo, Alan Gaspar Lanzas García, de 34 años, contra quien pende una orden de captura.
Por el homicidio del extranjero solo son acusados Luis Aguilar y el prófugo Alan Lanzas. Mientras que los tres sujetos son acusados de robo en contra de Ayala y la esposa de este, doña Esmeralda Angulo. Al trío también le imputan lesiones psicológicas leves en perjuicio de la señora.
Según la acusación del Ministerio Público de Rivas, el matrimonio anduvo todo el día en Managua, y al regresar a su casa, los sujetos estaban dentro de la propiedad, ya que escalaron el portón para ingresar.
Los sujetos cubrieron su cara con “tela color oscura”, inteceptaron a Ayala en el corredor de la casa, Alan Lanzas llevaba un machete, él y Luis Aguilar se abalanzaron en contra del señor, a quien agredieron a puñetazos en distintas partes del cuerpo. Ayala forcejeó con los delincuentes mientras su esposa estaba en un cuarto de la casa y no se enteraba de lo que estaba sucediendo.
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Lo estrangularon
Lanzas hirió con el machete al extranjero en cuatro dedos de la mano derecha y uno de la izquierda, luego le realizó una llave al cuello, “logrando que este se desvaneciera e inmediatamente lo lanzó contra una carretilla metálica color roja”, detalla la acusación fiscal. Lanzas “con claras intenciones de privar de la vida a la víctima” y en complicidad con Aguilar, presionó el cuello de la víctima, asfixiándolo hasta morir. Luego ambos acusados metieron el cadáver a un cuarto de la casa.
Doña Esmeralda, de 83 años, al no escuchar a su esposo, salió del cuarto y fue interceptada por los tres sujetos. Vladimir Fuerte se quedó con ella, y era quien le preguntaba que dónde estaba el dinero, la caja fuerte, y la amenazaba diciéndole que «no gritara, si no la mataba». En un momento del interrogatorio, el sujeto «con sus manos levantó la tela color oscura, logrando en este momento la víctima verle el rostro”, refiere la Fiscalía.

Angulo suplicó que no les hicieran nada, desconociendo que los delincuentes ya habían matado a su marido. Vladimir Fuerte la sacó del cuarto y la condujo hasta la sala, pero le cubrió el rostro con un sueter, para evitar que viera el cadáver de Ayala.
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Los otros dos sujetos llevaron el cuerpo de Ayala hasta otro cuarto, donde lo pusieron en la cama le ataron los brazos hacia atrás con tela color rosada, igual los pies,y se apoderaron del celular de la víctima valorado en 15 dólares.
Se llevaron hasta gaseosas
Luego los delincuentes revisaron la cartera de doña Esmeralda en la que andaba 280 dólares y 500 córdobas. Ademásse llevaron su celular valorado en 100 dólares. También se apoderaron de una laptop, varias botellas de licor y hasta una de nancite encurtidos, dos binoculares, cámaras de fotos y videos, zapatos tenis, entre otros artículos. Todo lo robado está valorado en 1663 dólares y 3796 córdobas.

En la acusación también se lee que los sujetos se robaron ocho botellas de gaseosa de medio litro. Y aunque no lo detalla la Fiscalía, los delincuentes se llevaron unas cajas con cuatro pizzas que tenía en la refrigeradora la pareja, salchichas y se empinaron la leche que estaba en su recipiente, contó en una entrevista a LA PRENSA, doña Esmeralda Angulo, dos días después del crimen.
Luego de apoderarse de todo, los ladrones llevaron a la señora de nuevo al primer cuarto, y Alan Lanzas la amarró de pies y manos con trozos de tela. Cuando los sujetos se fueron, Angulo esperó un tiempo prudencial para salir del cuarto y lograr cortarse los amarres con un cuchillo de sierra en la cocina. Ella creía que su esposo estaba vivo.
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“’Papi, aquí estoy te vengo a soltar tus ligaduras’ y abro la puerta y mi marido estaba muerto ya, que horrible, lo habían despedazado su cara y su pecho… me salí y empecé a gritar con la almohada, porque tenía miedo que los hombres estuvieran durmiendo al otro lado…”, relató Angulo en julio pasado.
Les hallan pertenencias
El 24 de julio la Policía realizó allanamientos en las casas de los ahora acusados. En la vivienda de Luis Aguilar hallaron unos binoculares marca Nikon y el celular del peruano. Mientras que en la casa de Vladimir Fuerte encontraron una videocámara Panasonic, binoculares Pentax, otros artículos del matrimonio y el celular de doña Esmeralda. También hallaron la ropa que vestía el día del crimen, entre estos unos zapatos marca Nike que tenían «manchas de aspecto hemático (sangre)», según la Fiscalía.

Aguilar y Fuerte son originarios de Rivas, mientras que el prófugo Alan Lanzas es de San Juan del Sur.
El Ministerio Público cuenta con el testimonio de la sobreviviente, además el de varios peritos de la Policía que recolectaron evidencias en la escena del crimen. Otras de las pruebas son copias de los boletos de zarpe de los ferrys en los que los delincuentes llegaron y se fueron de la Isla de Ometepe.
Una juez envió a Fuerte y Aguilar a juicio para el próximo 9 de septiembre. Los dos se mantienen en prisión preventiva.