Jorge Raúl Ayala y su esposa Esmeralda Angulo fueron víctimas de la delincuencia en la isla de Ometepe. LAPRENSA/Cortesía Nancy Ayala

Roban y matan a peruano en su casa en la isla de Ometepe

Viuda cuenta las horas de terror que vivió ante tres delincuentes que los amordazaron y amarraron de pies y manos. La pareja tenía 14 años de residir en la isla.

Un matrimonio de una nicaragüense-estadounidense y un peruano-estadounidense fue atacado por tres delincuentes que ingresaron a su casa en Altagracia, Isla de Ometepe, para robar. La pareja fue amordazada y atada de manos y pies. Los delincuentes mataron al señor Jorge Raúl Ayala, de 78 años. Doña Esmeralda Angulo, de 83 años, sobrevivió al ataque de los ladrones.

El hecho ocurrió la noche del sábado 18 de julio, cuando la pareja de jubilados regresaba de Managua y al entrar a su casa encontraron a tres delincuentes.

Los ladrones amordazaron y ataron a la pareja, pero los dejaron en cuartos separados.

Ayala amaba la isla de Ometepe. LAPRENSA/Cortesía Nancy Ayala

Angulo no se enteró que su esposo estaba muerto hasta que los ladrones se fueron y ella logró soltarse las cuerdas con un cuchillo de sierra que encontró en la cocina.

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“Lo mataron de una forma cruel… ha sido de una manera despiadada”, dijo vía telefónica Angulo desde Ometepe.
Ella encontró a su esposo con la cara destrozada por los golpes, el señor también tenía heridas de arma blanca en su pecho y espalda.

Los sujetos que andanban encapuchados, le decían a la señora que les dijera “dónde estaba la caja fuerte y el oro” porque les habían dicho que ahí “había mucho dinero” y hasta se justificaron con ella diciendo que andaban robando porque no encontraban trabajo.

La vivienda del matrimonio Ayala-Angulo en Altagracia, Ometepe. LAPRENSA/Cortesía Nancy Ayala

“Me dijeron que no eran asesinos, que solo andaban robando”, dijo apesarada la señora, para luego encontrar el cadáver de su esposo en otro cuarto de la casa.

Amaba la isla

Hasta el lugar llegaron investigadores de Managua y también de Rivas. Ella fue entrevistada varias veces por los policías, también trabajadores de la pareja.

Ayala tenía 14 años de vivir en Ometepe, “él amaba la isla”, cuenta su esposa. Llegó y construyó la casa donde residían y vivían felices, cuenta la señora. Ella llegó un año después al país, luego que él construyera la residencia en Paso Real, Altagracia.

El matrimonio vivía una vida tranquila y feliz en la isla de Ometepe, Rivas. LAPRENSA/Cortesía Nancy Ayala

Angulo contó que hay dos sospechosos detenidos, según lo que le han informado las autoridades. La Policía estuvo investigando en el lugar, desde el domingo 19 de julio hasta este lunes 20.

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Don Jorge Raúl Ayala fue sepultado la noche del 19 de julio en la isla de Ometepe.

“Las preguntas las hago yo”

Cuando el matrimonio llegó a la casa no había trabajadores en la misma, el último empleado se había ido a las 5:00 p.m. Ellos arribaron a las 6:30 p.m.

Doña Esmeralda preguntó a uno de los delincuentes que estaba sentado enfrente de ella: “Le dije: ‘¿Le puedo hacer una pregunta?’ Y me dice: ‘Las preguntas las hago yo, cállese señora’. Yo le digo por favor, ¿a qué hora vinieron ustedes a la casa? Como a las 6:00 de la tarde, cuando nos llamaron que ustedes ya venían llegando”, le confesó el hombre.

Jorge Raúl Ayala nació en Perú, luego vivió varios años en Estados Unidos, para retirarse y disfrutar su vejez en Nicaragua. LAPRENSA/Cortesía Nancy Ayala

A partir de la tragedia, doña Esmeralda no pudo dormir en su vivienda por el temor a que regresen los asesinos.

“Me dijeron si gritas te matamos, si me reportas a la Policía te matamos y ellos me amordazaron, me amarraron las manos y pies…”, relató Angulo.

Los delincuentes le dijeron que su esposo también estaba amordazado y ella pidió que la llevaran junto a él.
Cuando los hombres se fueron, Angulo trató de zafarse los amarres con unas tijeritas que tenía en su peinador, pero como no pudo soltarse brincando “como conejo” llegó a la cocina y agarró a como pudo un cuchillo de sierra con el que se cortó los amarres. “Me dilaté como un siglo pero logré cortar el amarre”, contó la señora.

Con el cuchillo y unas tijeras fue al cuarto donde estaba su marido, y le dijo: “’Papi, aquí estoy te vengo a soltar tus ligaduras’ y abro la puerta y mi marido estaba muerto ya, que horrible, lo habían despedazado su cara y su pecho… me salí y empecé a gritar con la almohada, porque tenía miedo que los hombres estuvieran durmiendo al otro lado…”, relató doña Esmeralda con la voz entrecortada por el llanto.

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Los delincuentes se llevaron los celulares de ambos, las llaves de la propiedad, unos 400 dólares en efectivo (260 dólares y el resto en córdobas).

Jorge Ayala fue sepultado la noche del 19 de julio en Ometepe. LAPRENSA/Cortesía Nancy Ayala

También se robaron varias botellas de licor fino del Perú, y hasta unas cajas con cuatro pizzas que ya vienen solo para hornear, salchichas y se empinaron la leche que estaba en su recipiente. Asimismo, se llevaron tarjetas de crédito del matrimonio.

“Ha sido una cosa horrible, mi marido no se merecía esto porque él era un hombre bueno que todos los querían”, se lamentaba doña Esmeralda. “Ellos me dijeron, nosotros no somos asesinos, pero ya habían matado a mi marido, no somos asesinos, venimos por dinero, no tenemos trabajo y nadie nos da trabajo”, añadió.

La Policía no se ha referido al caso.

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