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Así se las ingenian los colegios para enseñar en medio de la pandemia. LA PRENSA

Así se las ingenian los colegios para enseñar en medio de la pandemia. LA PRENSA

“Educación cancaneada”: El posible fracaso escolar de 2020 en Nicaragua

La principal barrera de las clases a distancia es el pobre acceso a internet, la poca capacitación de los docentes y la negación de la pandemia por esta dictadura, que obliga a estudiantes y a maestros a seguir llegando a las aulas

Desde que a finales de marzo se suspendieron las clases en su colegio, para el profesor Ricardo (nombre por el que quiso ser citado) el trabajo es un reto que le ha generado estrés, frustración y ansiedad.

“Apenas estaba aprendiendo a usar el proyector y la computadora en el salón de clase, cuando salió el coronavirus y ahora me hablan de aplicaciones, video llamadas, nubes y mil cosas”, dice resignado el maestro de literatura de 50 años y que ha laborado en un colegio público de Managua durante casi toda su vida.

Ni siquiera durante las dos guerras mundiales los colegios del mundo estuvieron tan vacíos como lo han estado desde que se desató la peste del Covid-19. Esto ha supuesto un verdadero reto para colegios, maestros, padres, estudiantes y para todo el sistema.

Antes de enseñar sobre Don Quijote de la Mancha, novela escrita por Miguel de Cervantes a inicios de 1605, el profesor Ricardo tuvo que pasar un curso acelerado de aplicaciones como Zoom, WhatsApp, Google Drive y con mucho esfuerzo cambió su viejo celular Alcatel por otro de mejor gama para poder impartir sus clases.

Esto podría suponer una tontería para alguien que está acostumbrado a ese tipo de tecnología, pero para un profesor cuyos principales medios de comunicación durante toda su vida han sido la radio, la televisión y los periódicos, y sus herramientas los libros y el lápiz de grafito, estos artilugios son un enigma.

“Yo he pasado metido en un salón de clase varias décadas escribiendo en un pizarrón de tiza”, dice orgulloso.

No se reconoce el problema

Una niña en un barrio de Managua copia un dictado impartido desde el oficialista canal 6. LA PRENSA/O.NAVARRETE

Durante uno de los picos más altos de la pandemia mundial del nuevo Coronavirus hasta 188 países del mundo cancelaron las clases presenciales en su totalidad. Por aquellas fechas la Organización de las Naciones Unidad para la Educación (UNESCO) calculó que 1.600 millones de estudiantes de estos países no estaban asistiendo a clases presenciales, lo que representaría el 91,3% de los alumnos a nivel mundial.

Países como Francia implementaron desde los grados más bajos hasta la secundaria un programa llamado Ma classe à la maison (Mi clase en casa), un sistema interactivo de clases sincrónicas. España igualmente implementó algo similar y también utilizó la radio y la televisión pública para difundir las enseñanzas. Pero España, en un hecho histórico, en abril realizó un “aprobado general” de todos los estudiantes y que pasaran al siguiente grado, salvo casos muy excepcionales. Estos debían de repetir. Esta medida causó revuelo en España.

¿Pero qué está pasando en Nicaragua a este respecto?

La doctora en ciencias de la educación, Josefina Vigil asegura que la “educación remota en emergencia” fue la única manera de afrontar la crisis sanitaria actual por la alta tasa de contagio de este virus.

Según la docente universitaria e investigadora hay varios tipos de métodos para estos casos: la educación virtual, remota y a distancia. Nicaragua no estaba lista para poner en práctica ninguna de estas.

Algunos colegios, sobre todo los privados ya tenían algunas plataformas digitales y herramientas para facilitar el proceso de migrar las clases presenciales a las clases virtuales, pero el gran problema sigue siendo los colegios e institutos públicos.

“Aterrizando esto en Nicaragua, desde un primer momento el régimen no aceptó que en el país había un problema. Ni quisieron anunciar la pandemia, no cerraron las escuelas”, dice la especialista en educación infantil.

La dictadura hizo como si nada e intentó minimizar la pandemia. Pero los padres de familia, al siguiente día que se conoció del primer caso positivo de Covid19 en Nicaragua el 18 de marzo, decidieron no enviar a sus hijos a clase y gran parte de los estudiantes, al menos de Managua, faltó a la escuela.

Así lo recuerda Karú Esquivel, profesor del Colegio Técnico Niño Jesús de Praga en Managua.

“Los padres nos llamaban a cada rato y nos decían que no iban a mandar a sus hijos por miedo. Nosotros entendimos”.

“Vamos de camino de perder el año”

La mayoría de colegios públicos siguen en campaña para obligar a los estudiantes a asistir a los salones. LA PRENSA/ARCHIVO

El Colegio Niño Jesús de Praga está ubicado en una zona semirrural entre las comarcas Nejapa y Chiquilistagua. Antes de la peste del Covid-19 sus salones estaban llenos en las tres modalidades. Eran unos 1170 estudiantes de preescolar, primaria y secundaria.

Pero desde el 19 de marzo sus salones permanecen vacíos. Ya no solamente por la peste, también porque muchos estudiantes han dejado el colegio.

El deterioro galopante de la situación económica que arrastra el país desde abril de 2018, sumado a la pandemia hizo que muchas personas perdieran su empleo y retiraran a sus hijos de la escuela.

“Muchos padres, luego de un par de semanas de clases virtuales, fueron directos y nos dijeron que eso de estar mandando guías, y teleclases no sirve y que mejor sacaban a sus chavalos”, admite Esquivel, quien refiere que ya son más de 170 los estudiantes que dejaron el colegio.

El método que están utilizando en este colegio técnico es mixto. Una parte es enviar por la aplicación WhatsApp o a través de su plataforma digital creada a partir de esta crisis, guías con tareas para que los niños las realicen en la semana y las reenvíen y otra es de manera más tradicional. Ya que los padres no tienen capacidad para tener un plan de internet domiciliar o móvil.

En un estudio de la Cámara Nicaragüense de Internet y Telecomunicaciones de 2017, se registró la existencia en el país de 2.8 millones de teléfonos inteligentes, de estos solamente dos millones tenían conexión a internet móvil.

En el caso del colegio Niño Jesús de Praga, solo el 50% de los estudiantes tiene la capacidad para enviar sus trabajos virtualmente o tiene un dispositivo para conectarse a internet. Por esta razón la mitad de los estudiantes recibe en hojas de papel las guías, las escribe a mano y las lleva al colegio para que las revisen.

“Hay varios muchachos que viven en comarcas más adentro, quizás alguno tiene un celular con datos, le llega la guía y le presta el celular para que el otro la copie a mano”, cuenta un profesor de este colegio. Así que cada 15 días las madres de familia sobre todo van al colegio a dejar los trabajos de sus hijos.

“Yo sé que es exponerlas, pero no hay de otra. De parte del Ministerio de Educación, ellos quisieran que vengan los chavalos a clases normal. Esto es una educación cancaneada la que estamos llevando a cabo. Más del 50% del aprendizaje se va a perder”, sostiene el profesor del colegio que es propiedad de unas hermanas carmelitas.

A menos de un kilómetro de esta escuela se encuentra el Colegio Público de Chiquilistagua. A diferencia del colegio de las carmelitas en este centro de estudio, las clases no han sido suspendidas.

“De un aula de 40 solo están llegando 13 niños. No llegamos a hacer nada”, dice una fuente que labora en este centro de estudios y que pidió el anonimato.

Como ya es una costumbre el Frente Sandinista reaccionó de manera tardía, primeramente, inició una campaña para que los niños siguieran llegando a la escuela.

“Incluso mandaban a los profesores casa a casa de los muchachos para decirles que, si no iban, serían expulsados”, cuenta otra docente de un colegio público que no quiso ser citada por temor a represalias.

Pese a que en el Colegio Niño Jesús de Praga han tomado medidas estrictas para recibir los trabajos de los estudiantes, y se prohíbe la entrada al colegio sino se usa mascarilla, entre los docentes y estudiantes se han producido contagios.

“Tres padres de familia murieron con síntomas de Covid-19, no estamos seguros, pero es que en este país nadie está seguro de eso”, dice otra fuente, pero esta vez del colegio carmelita.

Método ineficaz

Para la experta en educaciñon, Josefina Vigil el método de teleclases de la dictadura es válido, pero no están funcionando. LA PRENSA/TOMADA DE CANAL6

El régimen, al ver que las aulas estaban vacías, optó por utilizar sobre todo el canal 6 oficialista, para impartir una especie de lecciones de las materias básicas. Dispuso una franja horaria de acuerdo a edades y puso a profesores a dar clases a la manera tradicional.

Para Josefina Vigil el método es válido, pero no están funcionando.

“Se debe de tomar una decisión. Es seleccionar en el currículo del año lo más importante de cada materia. Además, hay que buscar materiales educativos de calidad que ya están disponibles, hay sitios web y son videos gratuitos y amenos”, expresa Vigil.

Pero el factor que a estudiantes y docentes más aquejan es el del servicio de internet. Incluso, para el teletrabajo la velocidad de este servicio da dolores de cabeza a diario. Estas frustraciones, sumado a la cuarentena, terminan afectando el rendimiento académico dice la experta.

“Muchos estudiantes y docentes han declarado que se sienten muy solos en este tiempo de pandemia. El tema de la comunicación es importante. Padres y niños están mal, la pandemia, el desempleo, depresión. Creo que es momento también de dar formación psicológica en este intento de teleclases”, señala.

Para los niños es traumático todo esto de la cuarentena el estar separado de otros niños y del contacto con el exterior. Así lo explica la psicóloga Mónica Wheelock.

“El niño que te dice que está aburrido, no solo te está diciendo “no tengo que hacer” sino que te está diciendo que se siente frustrado, triste, que no sabe cómo expresar lo que siente y que está confundido, vacío u otras cosas”, detalla.

Además, Wheelock asegura que el estar frente a una pantalla todo el día para un niño no es natural ni es bueno.

No hay datos oficiales ni estudios que reflejen cuántos niños dejaron la escuela de manera formal desde el inicio de la pandemia del Covid-19. En octubre de 2019 la dictadura decía orgullosa que por esas fechas el 97% de estudiantes estimados para este año ya se habían matriculado.

La directora de un colegio prestigioso de Managua que pidió anonimato confirmó que recibieron indicaciones de parte de altos funcionarios del Ministerio de Educación de “pasar al siguiente grado a la mayor cantidad posible de muchachos, solamente haciéndoles una guía de evaluación para los dos semestres”. Algo así como el aprobado general en España, la diferencia es que en aquel país europeo el curso escolar con esto de la pandemia estaba a punto de terminar, mientras que en Nicaragua estaba iniciando.

Las clases presenciales podrían regresar pronto. “Hay cierto temor y hasta hemos trabajado en un plan de retorno con todas las medidas de higiene. Pero yo te puedo decir que los colegios laicos, privados y católicos tenemos mucho poder en esa decisión. Además, la última palabra siempre la tendrán los padres”, afirma la directora de este instituto.

“En una encuesta que hicimos a casi mil padres de familia, el 80% de ellos dijeron que no van a mandar a sus hijos a clases, aunque lo ordene el mismo Daniel Ortega”, señala.

Los menos golpeados

En medio de todo quienes han salido mejor librados son algunos estudiantes universitarios. Tal es el caso de Karla Manzanares, estudiante de Comunicación Social de la Universidad Centroamericana (UCA), este centro tiene una plataforma para estudiar a distancia y la mayoría de sus alumnos poseen internet residencial, computadoras y teléfonos celulares con planes de datos.

“Teníamos guías con ejercicios prácticos que se hacen en línea, también video clases y podíamos estar en contacto con el docente vía mensajería de texto instantánea”, resalta la joven de 21 años.

Aunque admite que, si bien se le facilita hacer sus tareas y estudiar en línea, ella extraña a sus amigos y profesores.

Durante la crisis por las protestas de 2018, la gran parte de las clases de esta universidad fueron a distancia y los resultados fueron buenos. Otras universidades igualmente están adoptando este método con buenos resultados.

Tanto la doctora Vigil como el profesor Esquivel coinciden en que este tipo de problemas, como la pandemia y el acceso en este caso a internet, hacen más grande la brecha entre ricos y pobres.

“Siempre la persona más pobre es la que menos aprende”, insiste Vigil, mientras que el profesor Esquivel, ya anda pensando en un plan de estudio especial para rescatar los conocimientos perdidos durante estos meses.

“Puede que a inicios del otro año nos agarremos unos tres meses y que metamos de lleno a los chavalos en lo que no se aprendió en este 2020, sobre todo para aquellos que van para la universidad. No podemos ser irresponsables”, finalizó.

La UCA ya anunció que pronto volverán a iniciar las clases presenciales, otros colegios ya dieron por cerrada esta opción y seguirán con las teleclases, mientras tanto el profesor Ricardo todas las noches se pone a escribir en papel y lápiz de grafito, los temas y puntos que va a impartir al día siguiente frente a su teléfono por vídeo llamada.

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