Zona de Strikes: Oswaldo Mairena un zurdo bravo y eficaz

Oswaldo Mairena es el único lanzador zurdo nicaragüense en llegar a las Grandes Ligas, pero además fue fiera en Finales y con la Selección Nacional

Cuando Noel Areas dijo que estaba aquí de lanzadores (pasándose el dedo índice por la frente), Oswaldo Mairena se puso triste, pero no estaba dispuesto a dejar de luchar.

Dar la batalla era algo que Mairena había aprendido desde niño. Su padre murió cuando él tenía 17 meses y vivió las luchas de su mamá para sacarlo adelante a él y a sus hermanos.

«Si no es aquí, pues será en otro equipo, pensé yo, pero don Humberto Galeano logró convencer a Noel de que al menos me probara y cedió. Le gusté y me quedé”, recuerda.

Para Oswaldo, el beisbol se había vuelto su única puerta hacia el futuro luego de rechazar ir a la escuela. En lugar de ir a clases, se iba a un río a nadar, hasta que fue descubierto.

«En una ocasión nos fuimos al río con unos amigos y metimos un caballo ajeno al agua y se nos ahogó. Y mi pobre mamá tuvo que recoger para pagarlo al dueño», recuerda entre risas.

Así que cuando llegó al Chinandega, después de brillar en varias ligas juveniles y mayores en pueblos aledaños a la cabecera departamental, estaba dispuesto a todo por un espacio.

Mairena asegura que junto a Omar Varela, también chavalo en aquel momento, los mandaron a correr. Y corrieron y corrieron que hasta perdieron la cuenta de las vueltas que le dieron al estadio.

«Yo creo que Julio Juárez por estar concentrado en otras cosas con los pítcheres, se le olvidó que nos había mandado a correr y terminamos casi desmayados con Varela», afirma.

Ya en el equipo, el inicio no fue fácil para el zurdo de 18 años, nacido en El Dulce Nombre de Jesús, Somotillo, Chinandega. Terminó ese año 1993 con marca de 3-5 y 8.55 en 53.2 episodios.

Sin embargo, algo vieron de especial que lo dejaron en el plantel. Y no solo eso, el San Fernando lo tomó como refuerzo y brilló en los playoffs. Ahí nos dimos cuenta que no tenía miedo.

Un año después estaba en la Selección Nacional para el Mundial aquí en 1994, pese a haber llegado como invitado al equipo. Su debut fue una lechada 4-0 ante Francia el 10 de agosto.

Y aunque su balance era adverso a nivel nacional (3-4 y 3.68 en 1994 y 10-15 y 3.03 en 1995), al zurdo siempre lo tomaban de refuerzo y resultaba decisivo en las postemporadas.

Su reputación de lanzador valiente creció y se consolidó dentro de la Selección. Fue parte del brillante plantel de 1995 que ganó medalla donde compitió. Ese equipo incluso venció a Cuba en un juego de fogueo en Sao Pablo, Brasil, y el zurdo lanzó tres innings sin carrera.

Ese año, Mairena vivió la dura experiencia de ser impactado en la frente por una línea de Alberto Hernández, de Cuba, en Edmonton, Canadá, y se repuso sin más secuela que una hendidura apenas perceptible ahora en la región frontal.

Y se repuso tan rápidamente que en 1996, vimos una labor que retrata al zurdo con precisión. En la Final, lanzando con los Indios del Bóer, logró tres victorias y un salvamento ante el San Fernando y fue el Jugador Más Valioso. La tribu ganó la serie 4-1.

Ese mismo año viajó con la Selección a las olimpiadas de Atlanta y fue firmado por 48 mil dólares los Yanquis de Nueva York, con quienes registró 6-1 y 2.64 en su inicio en Clase A fuerte.

Siguió avanzando en las menores con los neoyorquinos, quienes lo cambiaron en el año 2000 a los Cachorros junto a Ben Ford por Glenallen Hill y subió a las Ligas Mayores ese mismo año.

Mairena, quien fue capaz de repetir su proeza de ganar tres partidos y salvar otro en una Final con el Matagalpa ante el Granada en el 2006, algo que nadie más ha hecho, no ocultó los nervios que sintió aquel 5 de septiembre del 2000, en su debut en el big show.

“Miraba el home como a una cuadra. Estaba nervioso. Creo que solo esa vez lo estuve. Tuvo que llegar el catcher Joe Girardi a calmarme”, confió el zurdo, víctima de jonrón de Todd Walker y tres carreras en un inning ante Colorado, que se impuso 10-3 a los Cachorros.

Los Cachorros solo usaron una vez más a Mairena, quien fue transferido a los Marlins de la Florida el 21 de marzo del 2001, justo después de brillar con el Bóer a nivel local con balance de 7-1 y 1.38 en 99 entradas lanzadas.

En el 2002 regresó a las Mayores con la tropa de Florida y registró 2-3 y 5.35 en 33.2 episodios con 21 ponches y 12 boletos. Oswaldo, quien lanzaba rectas, sliders y cambios, mantenía un promedio de 90 millas en su bola rápida, pero ocasionalmente tocaba hasta 93.

Entre el 1 de mayo y el 1 de junio de ese 2002, Mairena acumuló 2-0 y 3.09 más tres juegos en los que sostuvo la ventaja (holds). Incluso, para el 8 de junio, mejoró a 2.68 su efectividad.

No obstante, luego batalló y cerró el año con 2-3 y 5.35. Lo que no se anticipó fue su trabajo del 28 de septiembre del 2002 ante los Filis, sería su última salida en las Grandes Ligas.

Al final, Oswaldo, único zurdo nica que ha pasado por las Ligas Mayores, tuvo en su carrera de big leaguer 2-3 y 6.06 en 35.2 innings, con 45 hits permitidos, 24 carreras limpias, 14 bases y 21 ponches.

Mairena trabajó en algunas temporadas de forma breve a nivel nacional antes de moverse a las ligas profesionales de Venezuela, México, China y Panamá, en las que consiguió un buen desempeño.

Su presencia fue casi permanente en la Selección en esos años y en el 2005 en el Mundial de Holanda registró una de sus mejores labores cuando derrotó 14-2 a Estados Unidos, que llegó al torneo con un equipo de puros prospectos profesionales dirigidos por Terry Francona.

El nica les pintó seis ceros, antes de tolerar un jonrón de Lasting Milledge, entonces una gran promesa de los Mets y superó al derecho Brian Bannister, quien luego lanzaría para los Royals.

En el 2010 se lució con los Toros de Chontales a nivel nacional cuando registró  6-2 y 3.45 con 15 juegos salvados. Al año siguiente se fue a Jinotega y mostró 9-4 y 2.69 con seis salvamentos.

Su última temporada notable fue la del 2012 con su natal Chinandega, al conseguir balance de 12-7 y 3.21 con dos rescastes. Cuando se retiró en 2015, tenía 84-83 y 3.63 en 1,187 innings con 772 ponches y 52 salvados.

En Series Finales, que fue su especialidad, tuvo 9-2 y 2.55, aunque una de esas caídas fue terrible, al ser sacudido por un jonrón de Norman Cardoze en el séptimo juego de la batalla final del 2004, un bombazo que estremeció Masaya y pulverizó a Chinandega.

Sigue a Edgard Rodríguez en Twitter: @EdgardR

Deportes Oswaldo Mairena archivo

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