El régimen de Daniel Ortega ha quedado prácticamente relegado de la asistencia financiera que el Fondo Monetario Internacional (FMI), su “asesor de confianza”, ha puesto en marcha en Centroamérica, a cuyos gobiernos en su conjunto ha entregado 2,145 millones de dólares en los últimos dos meses para apoyar la lucha contra los estragos de la pandemia del Covid-19.
Hasta el cierre de esta edición, el directorio del Fondo no había informado de recursos financieros a favor de Nicaragua, como lo ha venido haciendo desde mediados de abril de este año con el resto de los gobiernos centroamericanos, cuando anunció que El Salvador había recibido una aprobación por 389 millones de dólares, convirtiéndose en el primer Gobierno del istmo en acceder al bolsón de más de 10,000 millones de dólares que el organismo dispuso para los países pobres del mundo.
Pero el Gobierno de Nayib Bukele no solo fue el primer gobierno del istmo en recibir asistencia del Fondo, sino que también fue el primero en aplicar una batería de duras medidas de contención de propagación del virus, lo que le ha valido el apoyo financiero de otros organismos financieros multilaterales.
El 17 de abril, cuatro días después que el Fondo anunciara el millonario préstamo a favor de El Salvador, el Banco Mundial (BM) también informó que había dispuesto de “manera expedita” para este país 20 millones de dólares “para adquirir insumos y equipamiento hospitalario y de cuidados intensivos e invertir en capacitación para personal de salud”. Un similar apoyo dio a Honduras.
Ortega pidió fondos
El Fondo ha desplegado su ayuda a lo largo y ancho de Centroamérica, así como en el resto de la región latinoamericana. Y no es que Nicaragua no haya tocado las puertas del organismo. El 19 de marzo, LA PRENSA informó que el régimen de Ortega estaba pidiendo 470 millones de dólares, con la esperanza de obtener una respuesta positiva tomando en cuenta los elogios que un equipo técnico del FMI dio a la gestión macroeconómica del régimen tras dos años de recesión tras la aplicación del Artículo IV correspondiente a 2019.
La sede del FMI en Washington se ha negado en dos ocasiones a hacer comentarios sobre qué pasó con esa petición del Gobierno de Nicaragua y luego el 14 de abril la agencia mexicana Notimex informó que el organismo había rechazado el pedido de préstamo de Ortega.
La última aprobación que hizo el directorio del Fondo a la región fue el 10 de junio a Guatemala al que le entregó 594 millones de dólares, el monto más alto aprobado para un gobierno centroamericano en el contexto de la pandemia.
En el mes de abril cuando se conoció que a Ortega le habrían negado la petición de 470 millones de dólares para combatir la pandemia, el directorio del Fondo aprobó a El Salvador, Panamá y Costa Rica en su conjunto 1,408 millones de dólares.

Lo que mira el FMI de los gobiernos
¿Pero qué dice el FMI sobre la gestión de la pandemia que han hecho los países de Centroamérica que han recibido luz verde para recibir asistencia financiera? ¿por qué Ortega ha quedado aislado?
De los reportes del Fondo se desprende que el directorio del organismo da especial importancia a las medidas de contención que los gobiernos centroamericanos están adoptando para frenar la propagación del virus y las políticas para ayudar a la población más vulnerable a sufrir los estragos económicos ocasionados por la crisis sanitaria.
En el caso de El Salvador resaltó que este gobierno “ha adoptado medidas estrictas para prevenir y contener la pandemia desde principios de febrero—incluso antes de que se diagnosticara el primer caso—las cuales incluyen restricciones de viaje, la cuarentena obligatoria para ciudadanos expuestos, la suspensión de operaciones no esenciales del sector público y privado, y un decreto nacional de cuarentena domiciliar”.
Y agregó: “la respuesta a la emergencia por parte de las autoridades también comprende medidas para mitigar el impacto económico de la pandemia sobre la población, las cuales incluyen transferencias focalizadas de efectivo a hogares vulnerables y alivios tributarios para los sectores económicos más afectados”. El FMI dijo que esta aprobación para El Salvador le iba a permitir al Gobierno no solo preservar su espacio fiscal sino también como catalizador para obtener financiamiento significativo en otros organismos multilaterales.
En el caso de Costa Rica destacó como medidas importantes para contener la pandemia “las cuarentenas obligatorias, el cierre de escuelas, oficinas públicas y la mayoría de los espacios públicos, la reducción de las horas de trabajo en el sector privado, restricciones a viajes y la construcción de un hospital especializado para el tratamiento de pacientes con Covid-19”.
Además mencionó que el Gobierno de Carlos Alvarado había anunciado “medidas fiscales dirigidas a proteger a los sectores económicos y grupos de población más afectados”, así como otras medidas apropiadas relacionadas con un relajamiento en los límites del gasto para hacer frente a la crisis sanitaria.
Sobre Panamá al entregarle 515 millones de dólares, el Fondo resaltó que el Gobierno de Laurentino Cortizo había diseñado “un paquete de medidas fiscales para aumentar el gasto sanitario y aumentar las transferencias a los pobres en el marco del programa “Panamá Solidario”.
En el caso de Guatemala al avalarle un préstamo por 594 millones de dólares, el directorio señaló que “las autoridades están aumentando oportunamente el gasto y las transferencias de atención médica para los más vulnerables, y procurando una flexibilización de la política monetaria, una mayor provisión de liquidez y medidas cautelares de apoyo”.
El Gobierno de Alejandro Giammattei ha “emprendido una respuesta fiscal considerable y bien dirigida para contrarrestar Covid-19, apuntalar las instalaciones de atención médica, proteger a los más vulnerables y mitigar el impacto en las empresas y los empleados”, dijo Mitsuhiro Furusawa, Director Gerente Adjunto y Presidente Interino al conocerse la aprobación del préstamo, según cita un comunicado del FMI.
Sobre Honduras el directorio del Fondo mencionó que si bien el confinamiento afectará la actividad económica, dejó claro que estas medidas fueron necesarias para salvar vidas. “La actividad económica será inevitablemente impactada por la decisión prudente en términos de confinamiento durante la fase inicial de expansión del virus para salvar vidas y contener las presiones sobre el sistema de salud del país”, dijo el FMI al anunciar un aporte por 143 millones de dólares el 31 de marzo.
Ortega no cumple ni una medida
De todas las políticas que el Fondo resaltó a los gobiernos que han recibido apoyo en Centroamérica, Nicaragua no ha aplicado ni una. Ortega no ha anunciado medidas para contener la pandemia como aislamientos, cuarentenas, cierres de escuelas, políticas de apoyo para las familias vulnerables, entre otras.
Eso a pesar que el régimen le dijo al FMI que desde que comenzó la pandemia declaró estado de alerta, aplicó estrictas medidas de control en las fronteras, que desde el inicio de la pandemia ordenó crear una Comisión Nacional Interinstitucional para la Detección Temprana, Atención y Prevención de Covid-19, que el Ministerio de Salud brinda informes diarios sobre la evolución del virus en Nicaragua entre otros.
El economista Néstor Avendaño cree que el Fondo debería explicar por qué no ha dispuesto recursos a Nicaragua tomando en cuenta que la Nica Act no impide que el país tenga acceso a recursos de carácter humanitaria, aunque reconoce que Nicaragua no ha adoptado las medidas sanitarias recomendadas por la Organización Mundial de la Salud para combatir la epidemia, como lo han hecho los gobiernos centroamericanos.
El problema, explica Avendaño, es que el FMI es el “supervisor mundial financiero”, que al no darle recursos al país repercutirá en otros organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial, tomando en cuenta que estos organismos funciona como “vasos comunicantes”.
“Las sanciones financieras internacionales señalaban que se suspendían todo el financiamiento excepto el de ayuda humanitaria, pero las donaciones y préstamos que han surgido para los países centroamericanos para afrontar la pandemia puede ser clasificado como una asistencia financiera para atender necesidades de primer orden de la población como es la salud.
Ortega fuera por no cumplir medidas de la OMS
Entonces, ¿por qué el FMI no la ha dado? El FMI debería pronunciarse por qué no la ha dado”, insiste Avendaño.
Entre las hipótesis, el economista indica que “como los demás países centroamericanos han mantenido la aplicación de las normas que ha emitido la Organización Mundial de la Salud, han sido candidatos para recibir el apoyo, pero en Nicaragua las autoridades gubernamentales se han ido por otras vías distintas a las que recomienda la OMS por lo cual deduzco que podría ser por este motivo que el FMI, con la influencia de la administración de Estados Unidos, haya contestado negativamente a la solicitud” que hizo el Gobierno.
El exministro de Cooperación Externa, Erwin Krüger se inclina por la hipótesis de que la mala gestión de la pandemia por parte de Ortega ha dejado a Nicaragua hasta ahora fuera del programa de asistencia financiera para países pobres del FMI.
“El Gobierno no ha recibido porque no ha recibido porque no ha seguido las normas y condiciones que ha impuesto el FMI para tener acceso a esos fondos y las normas son seguir las recomendaciones de la OMS, seguir las recomendaciones de la OPS, etcétera”, dijo el exfuncionario.
De hecho la misma Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha cuestionado la manera “inadecuada” de cómo se ha manejado la pandemia en Nicaragua. “Es como que vayas a solicitar un préstamo al banco y no llenés los requisitos, porque decís que yo no estoy de acuerdo con esto, entonces no te dan el dinero”, precisa Krüger.
Sobre la sociedad ha recaído la lucha
Ante la ausencia prolongada del Gobierno, en Nicaragua la responsabilidad de luchar contra el contagio del virus ha recaído sobre la sociedad y las empresas.
“Ahorita lo que existe es un autogobierno de la sociedad civil, de lo que no son el Gobierno, en la cual participamos todos. Vos vas a un bus y toda la gente anda con máscaras, pero no porque lo dijo el Gobierno, sino porque la gente ha sido informada de que hay que andar con máscaras. El Gobierno incluso ha hecho mofa de eso”, explica Krüger.
Esta exclusión total en el programa de apoyo del Fondo refleja, según el exministro de Cooperación, de que el régimen carece de una estrategia clara para acceder a la cooperación internacional para hacer frente a esta crisis sanitaria y se ha ido por el camino equivocado en cuanto a cómo lidiar con la pandemia.
“Son como los astronautas (las autoridades del Gobierno), tienen una visión global, pero no saben lo que está pasando en la realidad» de Nicaragua.
¿Ayuda de FMI no es de carácter humanitaria?
Pero Avendaño plantea una segunda hipótesis y sugiere revisar si estos préstamos que han recibido estos países son para apoyar la balanza de pago, lo que automáticamente dejaría a Nicaragua fuera de esa asistencia tomando en cuenta que eso no se considera de apoyo humanitario en la Nica Act, que bloque a Ortega el acceso a recursos de los organismos multilaterales por violentar los derechos humanos en Nicaragua.
Es decir, explica Avendaño, si los fondos que el FMI está dando son para apoyar las reservas financieras internacionales, para que los gobiernos puedan tener margen para movilizar recursos propios a favor de la lucha contra la pandemia, esto impediría a Ortega a la luz de la Nica Act, acceder a fondos distintos de ayuda humanitaria.
Efectivamente en sus comunicados, el Fondo indica en el caso de Panamá que los mismos son “para satisfacer las necesidades urgentes de la balanza de pagos derivadas del estallido de la pandemia”. En el caso de Costa Rica son para apoyar el gasto en Salud y otras medidas dirigidas a la población más vulnerable, así como para necesidades de balanza de pagos. Igualmente señala eso para el resto de países del istmo que han recibido asistencia.
FMI exige transparencia, algo a lo que Ortega le huye
Pero además el Fondo exige a los gobiernos que están solicitando préstamos en el marco de la crisis sanitaria estrictas medidas de transparencia en el uso de los fondos que logren para combatir la pandemia.
De hecho, según una ficha técnica del FMI, se explica que a los gobiernos que estén solicitando recursos deben establecer explícitamente en sus cartas de intención al momento de pedir la ayuda que se comprometan a que la asistencia de emergencia no se usará para otros fines. La carta de intención debe ser pública y es divulgada por el mismo organismo.
Ortega es alérgico al tema de rendición de cuenta. De hecho, un análisis realizado por el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi) determinó que en Centroamérica, Nicaragua tiene el Gobierno más opaco en el manejo financiero en el contexto de la pandemia y no ha rendido cuenta sobre en qué está gastando.
Todo esto iría contra los requisitos que exige el FMI a los países miembros que están recibiendo asistencia. Por ejemplo, exige que estos gobiernos se comprometan a:
1.) Ampliar la declaración de gastos relacionados con la crisis;
2.) Realizar y publicar auditorías ex post independientes de los gastos relacionados con la crisis; 3.) Garantizar la transparencia en la contratación; por ejemplo, mediante la publicación de los contratos de adquisición;
4.) Evitar los conflictos de intereses y la corrupción, a través de la publicación de la información sobre propiedad efectiva de las empresas adjudicatarias de contratos de adquisición.
Las consecuencia para la población
Pero más allá de eso, lo cierto es que Avendaño dice que al final es la población la que pierde con este aislamiento financiero de Ortega. «Las autoridades sanitarias del país tienen limitaciones de recursos financieros para adquirir todos los insumos necesarios para atender a la población afectada por el Covid-19, por ejemplo, los kits para hacer las pruebas, los ventiladores para suplir el oxígeno, casas de campañas para atender a la población de una forma más directa para reducir los contagios, protección para los médicos», entre otros.
La esperanza de Krüger es que estos países de Centroamérica al recibir recursos de los organismos financieros internacionales por lo menos tendrán recursos para demandar productos y que Nicaragua vía demanda se beneficie de esa liquidez.