Apaleando el idioma

Afines de los años 30 del siglo pasado llegaron a mis manos unos tomos muy bien empastados de una revista, Los Domingos, que publicaban como suplemento dominical, no recuerdo, si LA PRENSA o La Noticia.

Leí en varios números artículos que llamaban sus autores “Apaleando a las Musas”. Eran estos escritores y poetas mayores que criticaban la poesía de los jóvenes vanguardistas. Los poemas me parecían bellos, sin atreverme a decírselo a mi padre, Miguel Angel Úbeda, quien también criticaba aquella poesía ya sentada en Nicaragua y en todo el mundo, Jefeaban la vanguardia en Nicaragua José Coronel Urtecho, Pablo Antonio Cuadra, Luis Alberto Cabrales, el jovencito Joaquín Pasos Arguello y otros más. En Chinandega, mi pueblo, eran vanguardistas Juan Munguía Novoa, Julio Icaza Tijerino, Rafael Paniagua Rivas y otros indudablemente, a quienes yo soñaba hablarles y enseñarles las boberías que ya escribía.

Hoy no creo que se halla apaleado a las Musas, pero sí se apalea el idioma castellano en Nicaragua con el uso indebido de las preposiciones y conjunciones y cuando creen los jóvenes y también los no tan jóvenes que el relativo puede suplir las preposiciones y conjunciones.

En artículos buenos en LA PRENSA, de allí tomo: “Alvarito a como se conoce”. Es incorrecto ese como, además innecesario; a preposición significa dirección: Voy a Managua, por ejemplo, y la conjunción comparativa no necesita de esa a.

También eluden la preposición de: “Un deseo profundo que no ocurra” (LA PRENSA) Lo correcto es: un deseo profundo de que no ocurra. Son muchísimos los escritos que llevan tales defectos gramaticales. Es lástima, porque tanto los reporteros como los que escriben en la página de Opinión son buenos escritores, en opinión mía
Los idiomas se han formado y perfeccionado mediante el esfuerzo realizado por los hombres durante siglos. Crear las preposiciones y conjunciones, esas partículas que complementan el sentido de las frases no ha sido fácil. Los idiomas, como todo bajo el sol, nacen, crecen, se expanden y mueren.

A veces nos parece increíble que el latín, un idioma completo, perfecto, se podría decir, es hoy una lengua muerta. El Latín que es la madre de un quíntuple de idiomas: El Castellano, el Italiano, el Francés, el Rumano, el Portugués, nacieron del Latín vulgar que hablaban los entonces naturales de las regiones, cuando Roma se adueñó de lo que hoy son los países mediterráneos de Europa. Cada pueblo mezcló el latín vulgar con su idioma vernáculo y crecieron y se diversificaron y perfeccionaron.

Otro logro idiomático que debemos admirar y agradecer quienes recibimos un idioma ya hecho es el plural. Los idiomas primitivos carecen de plural, este lo alcanzaban repitiendo la palabra. Tan simple nos parece agregar el sonido de la s y en la escritura la letra s, o la terminación es para las palabras que terminan en consonante: Dictador-Dictadores.

El Guaraní que es lengua viva en Paraguay, no tiene plural. Hay allá una sopa que llaman Bori Bori, es parecida a nuestra sopa de albóndigas. Cuando pregunté como se decía en castellano me dijeron, Bolitas de maíz. Como el Guaraní carece de plural, repite la palabra para lograrlo.

Pienso que dirán algunos: con una pandemia y una dictadura es una locura hablar sobre la pureza del idioma, pero pasará la pandemia, la dictadura pasará. El idioma queda para ser hablado y escrito por la generación actual y por las venideras.

No es improbable que dentro de algunos años un gramático, un académico de la lengua les dé la razón a los que hoy emplean mal preposiciones y conjunciones, aduciendo principios y conocimientos de los que carecemos hoy día. Mientras tanto no apaleemos el idioma.

La autora es profesora retirada.

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