El “gobierno de transición”

En el editorial del 29 de abril LA PRENSA llama “radicales” a los nicaragüenses que pedimos la renuncia de Daniel Ortega y la conformación de un Gobierno de Transición Nacional.

No es el llamado de un grupo de “radicales” es lo que exige el pueblo de Nicaragua. La rebelión cívica de abril 2018 no pidió reformas electorales ni elecciones anticipadas, pidió y sigue pidiendo la salida de la dictadura, ¡que renuncie Ortega, que se vayan!

Hoy, el pensamiento democrático de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal se reviste de gran relevancia ante la brutal represión desatada por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, situación dramática que está documentada en informes de organismos de derechos humanos nacionales e internacionales.

Nicaragua en la actualidad se enfrenta a diferentes escenarios políticos, uno de ellos es la realización de elecciones con la dictadura en el poder y su estructura de poder intacta, lo cual llevaría a un nuevo pacto político, reduciendo el complejo problema de Nicaragua a unas simples reformas electorales, como si Ortega fuera alguien en quien se puede confiar por sus antecedentes de honestidad y credibilidad.

El Mártir de la Libertades Públicas, PJChC, en 1972 escribió: “Nuestro país necesita otra alternativa diferente a la creada por el pactismo, y si es verdad que en estos días lo más urgente es la comida, el agua, la luz, el trabajo, la atención a los damnificados, también es cierto que no se puede dejar de pensar en la expectativa futura de un libre juego democrático cuyas bases deben irse planificando con calma y firmeza, para hacer una Nicaragua sin damnificados permanentes. No estuvimos con los pactistas de ayer porque creíamos que su acción no convenía al país, y tampoco podemos estar con los pactistas de hoy (sucesores de los otros) porque nuestra posición se deriva de una interpretación recta del bien común, de la política como instrumento para lograr el proceso y la paz verdadera del pueblo, y jamás de simples consideraciones personales”.

Por esta razón, y como expresión del sentimiento de la gran mayoría de los ciudadanos que no se sienten representados en quienes abogan hoy en día por elecciones con la dictadura en el poder, es que pedimos la conformación de un gobierno de Transición Nacional que convoque a elecciones libres y democráticas. Al no haber respeto a la Constitución Política, la anulación del Estado de derecho, la pérdida de la independencia de los poderes del Estado, la permanente violación a los derechos humanos y el incumplimiento de los deberes constitucionales es que acudimos al derecho internacional.

En junio de 2019, la Asamblea General de la OEA reunida en Medellín, declaró que “las violaciones graves a los derechos humanos, a la libertad de expresión y de prensa en Nicaragua a partir de abril de 2018, y la falta de avance en reformas electorales que garanticen elecciones libres, justas, transparentes y legítimas, conducen a una alteración del orden constitucional que afecta gravemente el orden democrático en los términos del artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana”.

Al igual que lo hiciera PJChC, hacemos un llamado a “la unidad de todo el pueblo, de los sectores políticos, económicos y sociales, para luchar por la democratización de Nicaragua. Ese es el mandato de nuestra historia y la exigencia apremiante de las circunstancias que vive el país”, porque “somos nosotros los que debemos de formar nuestro porvenir y conquistar la libertad que se nos ha sido arrebatada”.

Confiamos en que LA PRENSA, el periódico de los nicaragüenses, estará con nosotros hasta lograr la liberación de Nicaragua.

El autor es médico nicaragüense radicado en el exterior.

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