Los restos del poeta y sacerdote Ernesto Cardenal fueron cremado, se espera que sus cenizas sean llevadas a la Isla Mancarrón, en el Archipiélago de Solentiname este viernes y el sábado, sean enterradas en la comunidad que él mismo fundó en la década de los setenta.
Una fuente cercana a la familia expresó que la comunidad realizará un homenaje al poeta en la isla. La memoria de Cardenal no fue respetada este martes por las turbas orteguistas que llegaron a gritar consignas con pañoleta rojinegra sujetas al cuello en la catedral de Managua, mientras se desarrollaba la misa de cuerpo presente.
El féretro en todo momento estuvo resguardado por familiares, amigos y personalidades nicaragüenses que rendían guardia de honor a un poeta que a lo largo de sus 95 años creó un importante legado en el campo de las letras, por los que obtuvo reconocimientos internacionales como el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, y en el 2007, recibió el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.

La asistente de Cardenal, Luz Marina Acosta, expresó que «Ernesto está cumpliendo con Nicaragua hasta con su muerte, para seguir denunciando todos los atropellos de los nicaragüenses», dijo.
A los simpatizantes del régimen orteguista no les interesó que se encontraran en un templo católico y en una misa de cuerpo presente de una personalidad nicaragüense, para sembrar el caos y la violencia contra la población que llegó a despedirse de Cardenal. Los fanáticos de Ortega se dedicaron a repetir el discurso del régimen, acusando a los asistentes a la misa de «golpistas», «traidores» y gritando consignas como «no pudieron ni podrán».
También descargaron su furia contra los periodistas, a quienes patearon, golpearon y robaron.