Sube a 31 la cifra de muertos por tiroteos en Estados Unidos

Donald Trump a través de una conferencia de prensa se mostró “indignado y asqueado” por los tiroteos, manifestando que las personas condenadas por crímenes de odio deberían enfrentar ejecuciones “rápidas”, por lo que exigió la “pena de muerte” para los autores de tiroteos.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidió este lunes a todos los estadounidenses que condenen el supremacismo blanco después de que dos tiroteos dejaran 31 muertos, entre ellos siete mexicanos, y provocaron acusaciones de que la incendiaria retórica del mandatario es parte del problema.

“El atacante de El Paso publicó un manifiesto en internet consumido por el odio racista”, dijo Trump en un discurso televisado a la nación desde la Casa Blanca.

El mandatario estadounidense además se mostró “indignado y asqueado” por los tiroteos, manifestando que las personas condenadas por crímenes de odio deberían enfrentar ejecuciones “rápidas”, por lo que exigió la “pena de muerte” para los autores de tiroteos.

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“Y (con) una voz, nuestra nación debe condenar el racismo, el fanatismo y la supremacía blanca. Estas ideologías siniestras deben ser derrotadas. El odio no tiene lugar en Estados Unidos. El odio deforma la mente, devasta el corazón y devora el alma”, añadió.

Eterno debate sobre causas de tiroteos

Cada vez que se produce una matanza, los estadounidenses debaten sobre las causas que permiten explicar el número récord de tiroteos que se producen en el país y algunos esgrimen razones alternativas a la abrumadora cantidad de armas de fuego.

Trump, un partidario de las armas de fuego, habló el lunes de las “enfermedades mentales”, del “odio” y de los “videojuegos” como responsables de las matanzas que dejaron 31 muertos el fin de semana en Texas y Ohio. “La gente sufre de enfermedades mentales en todos los países y la gente juega a los videojuegos en todos los otros países. La diferencia está en las armas de fuego”, le respondió en Twitter su rival en las elecciones de 2016, la demócrata Hillary Clinton.

Mercado poco regulado

El derecho al porte de armas está inscrito en la Constitución estadounidense y un tercio de los adultos declara tener al menos un arma de fuego.

En el mercado se pueden comprar fácilmente todo tipo de armas, desde un fusil de asalto hasta una pistola rosa para niña. A nivel federal, no hay ninguna norma para regular las ventas entre particulares, que representan cerca de un tercio de las transacciones.

En las tiendas, el vendedor debe revisar los antecedentes penales del comprador antes de entregarle el arma y algunas condenas por incidentes de violencia pueden bloquear la transacción.

Controles reforzados y prohibición de armas

Pero cada vez que hay una matanza, emergen voces que piden que haya controles reforzados y la prohibición de las armas de fuego más mortíferas. La poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA) siempre se opone. Y su influencia en la clase política asegura que se adopten muy pocas medidas concretas, a excepción de la prohibición en 2018 de los “bump stocks”, un mecanismo que permite modificar un arma para poder tirar en ráfagas.

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La Cámara de Representantes, controlada por los demócratas, adoptó a principios de año una ley para que el control de antecedentes penales sea obligatorio en todas las transacciones. Pero el Senado, controlado por los republicanos, de momento se niega a avanzar en este sentido.

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