Gabriel Leónidas Putoy Cano, el profesor de Monimbó, Masaya, fue uno de los liberados este lunes bajo la Ley de Amnistía. A las tres de la mañana recibió la noticia de que el régimen le «perdonaba» la condena de 27 años y 8 meses de prisión por los supuestos delitos de terrorismo, tortura, incendio, entre otros. Sin embargo, el profesor enfatizó en que «a mí no tiene nada que perdonarme el gobierno porque yo no he cometido ningún delito».
«El pueblo de Nicaragua es que los tiene que perdonar a ellos y ellos pedir perdón porque ellos sí asesinaron a los muchachos y asesinaron nuestro compañero de celda, Eddy Montes», expresó.
Además: Alianza Cívica rechaza Ley de Amnistía y la considera una ley de impunidad
Los familiares, amigos y vecinos recibieron con alegría al profesor, quien llevaba casi nueve meses detenido. «(Estoy) alegre porque ya veníamos donde la familia, que es donde nunca debimos haber salido porque nosotros no somos delincuentes, somos gente de familia», declaró Putoy.

Le rociaron pimienta en el cuerpo
El profesor recordó las torturas que sufrió desde que lo capturaron, que iban desde mantenerlo desnudo hasta rociarle gas pimienta en el rostro y los genitales.
La golpiza sufrida el 16 de mayo, cuando custodias asesinaron al preso político Eddy Montes, lo dejó en estado grave. Los funcionarios le golpearon hasta dejarlo lesionado del pie derecho. «Me echaron siete veces gas pimienta en todo el rostro, me pararon y me decían ‘vos hijupueta parate y decí que el comandante se queda’, donde no les hice caso me bajaron el pantalón y me rociaron», relató Putoy.
El autoconvocado denunció que las golpizas siempre eran fuertes y se daban por protestas como cantar el Himno Nacional. «Gracias a Dios entre los encarcelados estaba Chester Navarrete, entonces era el médico de nosotros en el módulo 2, y estaba Irving, un odontólogo», añadió.
«Los ánimos están fuertes»
Vivir las torturas dentro del Sistema Penitenciario fortaleció la lucha cívica que mantienen los presos políticos, así lo declaró el profesor Putoy. «A pesar de que a nosotros nos estaban coartando la libertad, nosotros aún ahí dentro de La Modelo seguíamos haciendo protesta y seguimos, no nos callaron. Él (Daniel Ortega) nos quiso imponer el miedo metiéndonos presos, torturándonos, secuestrándonos y diciendo que nuestra familia iba a pagar si nosotros seguíamos haciendo nuestro relajo, sin embargo, no cedimos», expresó el docente.
Agregó: «Hicimos una serie de cosas adentro, y nosotros decíamos si podemos hacerlo aquí adentro estando limitados, esto es para darle ánimos a la gente afuera que ellos también pueden, hay que perder el miedo».