La vicepresidenta designada por el poder electoral, Rosario Murillo, invocó este martes a «los espíritus grandes» de Monimbó en su acostumbrada alocución de mediodía para que acompañen el Diálogo Nacional entre el gobierno de Daniel Ortega con la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia este miércoles.
«Nuestros corazones, hermanados con las familias de esa gran comunidad indígena, originaria, recuerda a sus caídos e invoca a esos espíritus grandes a acompañar desde el cielo todos los esfuerzos que hacemos los nicaragüenses de buena voluntad, para que las conversaciones y encuentros que iniciamos mañana se desarrollen pensando en el bien de todos», aseguró Murillo.
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El gobierno de Ortega espera que el Diálogo contribuya a la «restauración de la paz y la fraternidad» en Nicaragua, dijo Murillo. «Rogamos por la restauración plena de la fraternidad y la paz en nuestra Nicaragua», expresó.
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El gobierno y la Alianza Cívica volverán este miércoles a la mesa de diálogo que abandonaron en junio pasado en medio de la represión a las protestas, que dejaron al menos 325 muertos, más de 700 detenidos y miles de exiliados.
Ortega, un exguerrillero que gobierna desde 2007, accedió a reunirse con sus opositores tras aplastar y prohibir las protestas mediante una ley que criminaliza las manifestaciones y castiga a sus participantes con hasta 20 años de prisión. Murillo instó a «dejar atrás las experiencias duras, aprendiendo de ellas, a desterrar y alejar de nuestras vidas los sentimientos negativos» y a «vivir con amor y esperanza».
«Nicaragua quiere vivir en paz», subrayó Murillo sobre las expectativas del diálogo, sin precisar lugar y hora en que tendrán lugar las conversiones. En el encuentro se espera que se defina la metodología y agenda de discusión.
La oposición adelantó que insistirá en proponer que se adelanten las elecciones del 2021, y la liberación de los más de 700 manifestantes detenidos en condiciones precarias y que son procesados en su mayoría por participar en las protestas.

