No hay comparación entre Jesús y nosotros, aunque vino a la tierra como uno más, despojándose de todos sus privilegios, Él trasciende todo lo que pueda existir en el mundo. Siendo Rey del universo, cubierto de poder y majestad, es humilde, sublime y limpio de pecado.
El apóstol Pablo explica la razón de la creación, pues todo fue creado por y para Jesús:
“Porque en Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de Él y para Él. Y Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en Él subsisten”, Colosenses 1:16-17.
A la derecha del Padre tiene su trono y su poder lo gobierna todo. Dios lo exaltó y le concedió el nombre que es sobre todo nombre, para que ante Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra, y que toda lengua declare que Jesucristo es el Señor, para Gloria de Dios Padre.
¿Cómo es el Reino de Jesús? “Es semejante a un grano de mostaza que uno toma y arroja en su huerto y crece y se convierte en un árbol, y las aves del cielo anidan en sus ramas”; es semejante al fermento que una mujer toma y echa en tres medidas de harina hasta que fermenta toda”; es semejante a un tesoro escondido en un campo, que quien lo encuentra lo oculta, y lleno de alegría, va, vende cuanto tiene y compra aquel campo”; es semejante a un mercader que busca perlas preciosas, y hallando una de gran precio, va, vende todo cuanto tiene y la compra”. Mateo 13.
Por medio de estas comparaciones, Jesús nos hace ver claramente que vale la pena buscarlo, encontrarlo y aceptarlo como el Rey y Señor de nuestra vida, porque vivir bajo su Reino es más valioso que todos los tesoros de la tierra.
Vivir bajo la cobertura del Reino de Jesús es permitir que sus virtudes, entre ellas la más grande el amor, entren a nuestro corazón, llenando nuestros hogares y la sociedad de paz, justicia y salvación.
Así pues, amado hermano, todo tiempo es bueno para volverse a Dios, buscar a Jesús y reconocer que necesitamos de su guía, para alcanzar la esperanza, la plenitud, la felicidad y la eternidad.
Cristo es Rey del Universo, que tus rodillas se doblen en señal de adoración, y conocerás el poder de su amor y la llenura de su Espíritu, para vivir una vida plena y eterna.
El autor es presidente de la Asociación Cristiana Jesús está Vivo