La metáfora de Segismundo con el poder

Comprender que todo puede ser un sueño y que el poder, como la vida, es frágil y efímero. Esta es la lección más profunda para América Latina; que el poder no debe asumirse como revancha ni como premio, sino como responsabilidad. Solo así es posible transformar la promesa en justicia y la esperanza en acción duradera.

Más vale rey constitucional que absolutista

Las sociedades no existen debido a un Estado con “poder” policíaco capaz ordenarlas, sino porque naturalmente el hombre tiene vocación social y es, básicamente, moral: si todos robaran, no habría guardias para detenerlos.

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