Este domingo 4 de noviembre se concluyen nueve días de celebraciones religiosas que pasaron sin pena ni gloria en la Plaza de La Fe Juan Pablo II, cuya organización estuvo a cargo del régimen de Daniel Ortega con el propósito de aparentar normalidad en el país, mientras que en paralelo ha continuado reprimiendo a quienes protestan y su ataque a la Iglesia Católica.
Los gastos y montaje fueron asumidos y ejecutados sin reparos por el régimen, que además de poner réplicas de 133 santos y toldos, tarimas, contratar conjuntos musicales y desplegar policías en la zona, garantizó buses para realizar traslados desde el interior del país. El lugar igual no se llenó de visitantes.
Los nueve días de actividades fueron anunciados de forma pomposa por el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), pero al ser discreta la asistencia los medios al servicio del régimen brindaron poca cobertura y cuando lo hicieron procuraron presentar tomas que no revelaran el fracaso.
Empezó con un desfile fallido
Las celebraciones religiosas empezaron la tarde del sábado 27 de octubre con un desfile de cinco mil bailarines, quienes no tuvieron público y quedaron como pollos remojados por una lluvia que cubrió de repente a Managua. Los participantes se guardaron sus coreografías y solo caminaron bajo el aguacero por el edificio del Ministerio de Gobernación, rotonda Hugo Chávez y la zona del malecón.

Por el mismo baño de sangre provocado por el régimen en el país desde abril pasado, los obispos han decidido realizar actividades solemnes para respetar la memoria de los asesinados, consecuentes con la realidad, contrario al oficialismo que ha aprovechado y usurpado las funciones. El caso más notable ha sido la procesión de la imagen de San Jerónimo, que ante la decisión de la Iglesia en suspenderla, a través de la Alcaldía de Masaya se zangoloteó una réplica con ayuda de trabajadores de la institución.