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Ataque a la UNAN-Managua

La Conferencia Episcopal de Nicaragua medió para que dejaran salir a los jóvenes de la iglesia Divina Misericordia, donde se refugiaron tras ser atacados por paramilitares. LA PRENSA/ARCHIVO

Se cumple un mes del brutal ataque paramilitar a atrincherados de UNAN-Managua

Los paramilitares que comanda el gobierno de Daniel Ortega atacaron con una violencia desmedida y prolongada que dejó dos personas asesinadas y varios heridos

Este lunes 13 de agosto se cumple un mes de que los paramilitares que comanda el gobierno de Daniel Ortega atacaron con una violencia desmedida y prolongada a los jóvenes atrincherados en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), que dejó dos personas asesinadas y varios heridos.

Pero ese taque, que duró cerca de 16 horas y a la fecha no hay ninguna persona detenida enfrentando la justicia, solo fue el inicio de lo que vendría luego y todavía prevalece: persecuciones, secuestros y torturas.

Jeancarlo López, miembro de la Colación Universitaria, recordó que ahora el modo de operar es de forma selectiva, que es más difícil de identificar e infunde más miedo “porque te sacan de tu carro, de tu casa. Te fichan y después solo te van a buscar”.

Y así ha sido. Luego de atacar de forma continua la UNAN-Managua, asesinando a Gerald Vásquez y Francisco Flores, el gobierno ha secuestrado y torturado a varios de los jóvenes que resistieron el brutal ataque del viernes 13 y sábado 14 de julio. Unos han ido a parar a El Chipote, otros a cárceles clandestinas y quienes han salido ha sido con golpes en varias partes de su cuerpo, con amenazas de muerte y traumas por la violencia sicológica a la que han sido sometidos.

Lluvia de balas en viernes 13

Los jóvenes que permanecían en el recinto universitario empezaron a ser atacados después de mediodía de ese viernes 13 de julio, cuando Ortega se preparaba para ir a Masaya, según él a reeditar el Repliegue Táctico. Por el desprecio popular que carga esa vez no llegó a Monimbó, sino al interior de la estación policial.

Las ráfagas se escuchaban constantemente, provenían de la parte norte de la rotonda Rigoberto López Pérez. En ese punto estaban los paramilitares con su arsenal y conforme pasaba el tiempo de resistencia e incertidumbre para los estudiantes, que antes del final de la tarde tuvieron que huir hacia el sur y refugiarse en la iglesia de la Divina Misericordia.

Para llegar al extremo sur de la UNAN, alguna parte de los estudiantes fueron llevados en un camión blanco que revelaba todos los ataques que habían sufrido anteriormente, al ser perforado por balas el vidrio delantero.

El académico Ernesto Medina lamentó ese episodio porque los universitarios atricherados estaban en negociación para entregar las instalaciones. Además que no hay acusados por tal brutal agresión brutal, “y es una razón para seguirnos movilizando”.

Resistió la iglesia Divina Misericordia

Al darse cuenta que los jóvenes se refugiaron en la iglesia de la Divina Misericordia, los paramilitares empezaron a descargar su furia en el templo. Las ráfagas paraban solo para recargar las armas y luego continuaba.

Cuando amaneció el sábado 14 de julio y los universitarios salieron en un bus hacia la Catedral de Managua, se vieron los agujeros que dejaron las balas en varias partes de la infraestructura e imágenes. Los religiosos decidieron dejar esos vestigios para no olvidar.

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