Sacar a Daniel Ortega del poder podría implicar un precio más alto del que se pagó en 1990, advirtió la influyente revista británica The Economist, basada en “la carnicería” humana que desató el Gobierno sandinista el Día de las Madres en Nicaragua. El diario ha publicado este viernes en su edición digital un extenso análisis de la situación en Nicaragua titulado «El tiempo se acaba para el presidente de Nicaragua Daniel Ortega».
Tras hacer un recuento de la crisis en Nicaragua y la relación entre el sector privado y Ortega, The Economist recuerda que “la última vez que (Ortega) perdió una elección, en 1990, los sandinistas no se fueron en silencio. En vísperas de la transición, el banco central transfirió millones de dólares a los partidarios del gobierno por orden del señor Ortega. Mientras los burócratas dejaban sus oficinas, llevaban escritorios y sillas con ellos. Los nicaragüenses llaman a ese episodio de despojo de activos la piñata. La carnicería del Día de la Madre muestra que el precio de deshacerse del señor Ortega esta vez será aún mayor”.
En la publicación, el diario señala que “cientos de millones de dólares han abandonado el país”, al tiempo que resalta que los disturbios desde abril pasado le han costado a la economía 600 millones de dólares, citando como fuente a José Adán Aguerri, presidente del Consejo Superior a la Empresa Privada (Cosep).
Además: The Wall Street Journal: “Ortega se tiene que ir”
A criterio The Economist, “la brutalidad” con que Ortega ha reaccionado contra las manifestaciones es lo que tendría “moralmente en bancarrota” el esquema de alianza que por años mantuvo con la empresa privada, que le permitió al mandatario controlar totalmente las instituciones del Estado a cambio de crear las condiciones para la economía creciera y el sector privado se viera favorecido. “Los líderes empresariales ahora hablan abiertamente de una era posterior a Ortega y de un «diálogo permanente de búsqueda de consenso» entre el gobierno y grupos tales como estudiantes, agricultores y representantes de la sociedad civil”, menciona.
Lea también: Economistas: Conflicto dañará metas de inversión y calificación de Nicaragua
Después de haber “malgastado gran parte de los ahorros de pensiones”, The Economist señala que la crisis inicialmente se originó por las reformas a la Seguridad Social, pero que dicho estallido social dio paso a que la población también se manifestara en contra de “la corrupción, el apoderamiento del poder presidencial y la elevación de la esposa de Ortega, Rosario Murillo, a la vicepresidencia”.
“Los líderes empresariales le dieron una mano libre en la política, que él solía tomar el control de instituciones independientes, subvertir a los partidos de oposición y organizar elecciones posteriores. A cambio, el señor Ortega adoptó políticas favorables a las empresas. Eso llevó a un crecimiento económico superior al 4 por ciento anual en promedio entre 2007 y 2017; los flujos de inversión extranjera se triplicaron durante ese período”, reseña.
Ortega tiene pocas opciones
A criterio de The Economist, Ortega tiene pocas opciones y tampoco podrá convertirse en “un dictador absoluto” como lo es Nicolás Maduro en Venezuela. La razón: “El sector privado de Nicaragua es más poderoso que el de Venezuela en 2013, cuando Maduro se convirtió en el presidente del país, señala Mateo Jarquín, un estudiante graduado en ciencias políticas de la Universidad de Harvard”.
“Nadie sabe cómo responderían las fuerzas armadas a la imposición de una dictadura. Ortega ha abandonado en gran medida la ideología de izquierda que ayuda a sostener la tiranía de Maduro”, agrega.
Elecciones anticipadas
La alternativa que The Economist ve para Ortega es acceder a las demandas de la población, que exige elecciones anticipadas, es decir en 2019, dos años antes del vencimiento de su periodo actual en 2021. “Un voto justo probablemente pondría fin al gobierno del señor Ortega. Sus enemigos no participarán en una elección si él corre. Su candidatura solo sería legal porque la asamblea nacional eliminó los límites del mandato presidencial por su mandato en 2014. La oposición también boicoteará la votación si Ortega nomina a su esposa, la señora Murillo, para que corra en su lugar”.
De ocurrir esa transición que reclama la población, el diario británico indica que “la oposición exigirá el desmantelamiento de la maquinaria que el señor Ortega estableció para perpetuar su poder”, citando como fuente a Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides).
Entre los cambios figura el reemplazo de los magistrados del Consejo Supremo Electoral. “Si el señor Ortega no está de acuerdo con tales demandas, los pedidos de su renuncia inmediata se harán más fuertes. Algunos opositores están a favor de un paro nacional, como el que llevó a Ortega al poder en 1979, como último recurso”, indica.
También lea: Bayardo Arce reconoce que Daniel Ortega se equivocó con reforma al INSS