Si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor. Desmond Tutu.
En el año 2014 se solicitó a Daniel Ortega diálogo nacional para solucionar problemas sociales, políticos y económicos que impedían el buen funcionamiento de nuestro país como sociedad democrática civilizada. A pesar que esta solicitud fue hecha por la Conferencia Episcopal, esta solicitud nunca fue respondida por Ortega, solicitud que debido a que fue ignorada, fue tomada como un rechazo.
Antes del 19 de abril, nadie hablaba de diálogo nacional, la nación vivía en una nube de falsedades que llegaban a lo insólito. El desarrollo económico era pujante, el contubernio Cosep/Ortega era el gran pacto que manejaba los asuntos económicos, el turismo crecía exponencialmente, el país más seguro de Latinoamérica. Se miraba muy bien, de modo que la “sociedad nicaragüense” se olvida, como de costumbre, de todas las barbaridades perpetradas por funcionarios del Gobierno, en especial, Policía Nacional, paramilitares y Ejército.
Este viaje en la nube impedía recordar los múltiples crímenes cometidos por estas fuerzas policiales partidarias, contra ciudadanos nicaragüenses, en su mayoría gente de extracción social humilde, se olvidaron de los hechos con el pasar del tiempo, nos hicimos ciegos a las injusticias, lo hecho se fue convirtiendo en ley, costumbre, norma.
¿Cómo fue posible olvidar el asesinato de esa criatura de 18 meses junto a su padre. Cairo Blandón, en La Dalia, Matagalpa, por encontrarse siendo cargada por él, al momento que la Policía llegó a casa buscándolo para asesinarlo? ¿Cómo olvidar a Modesto Duarte, de Pantasma, destrozado con explosión de bomba escondida en su mochila? ¿Cómo olvidar el crimen de los hijos de Yelka Ramírez en Las Jagüitas? ¿Cómo olvidar el asesinato de hijos y marido de Elea Valle? ¿Cómo olvidar el asesinato de Andrés Cerrato, representante de la Palabra, en El Ayapal? ¿Cómo olvidar la familia asesinada en Nueva Segovia en el 2016? ¿Cómo olvidar ejecuciones sumarias a los levantados en armas contra este gobierno, sin buscar su rendición? ¿Cómo olvidar la represión y crímenes cometidos a campesinos, por defender y querer revocar la inconsulta entrega de nuestra patria al chino y la depredación de Bosawas e Indio Maíz?
¿Ahora, seremos capaces de olvidar a más de 60 estudiantes desarmados asesinados, por protestar por la nueva imposición tributaria en el dinero del retiro de sus abuelos, padres y en el futuro de ellos mismos? ¿Vamos a dialogar cómo perdonar, olvidar estas vidas valiosas de ciudadanos que se preparaban académicamente para servirle mejor a su patria y que fueron asesinados con alevosía y ventaja? ¿Vamos a dialogar con los que ordenaron estas acciones criminales, personas con las manos llenas de sangre inocente, que por más que se las laven, siempre chorrearán sangre santa que derramaron?
¿Cómo dialogar con los que nos esquilman con imposiciones tributarias onerosas, nos venden el combustible y energía más cara de Centroamérica, aterrorizan a ciudadanos con sus grupos de choque por demandar derechos constitucionales, manipulan nuestros procesos legales en todas las instituciones del Estado, buscando siempre como sacar “la mordida”? ¿Cómo dialogar con los que nos han hecho incontables fraudes electorales manchados en sangre de hermanos?
¿Cómo creer que van a renunciar a su “modus operandi”? Con su actuar criminal, perdieron el estatus moral para poder negociar salida a estas barbaries cometidas. ¿Y es que no lo vamos a enjuiciar? ¿O es que vamos a olvidarnos de estos mártires nuestros? Sus familiares los han llorado, pero también nosotros los ciudadanos honestos los hemos sentido y nos enfurece no contar más con ciudadanos del calibre de ellos.
Los gobernantes no tienen moral para dialogar con ciudadanos probos, sacerdotes, académicos, estudiantes heroicos, para retornar Nicaragua a país en democracia, donde todos seamos iguales ante la ley, que nuestros derechos sean respetados. El gobernante no sabe ni entiende de eso, es un dictador criminal que cree ser dueño de nuestro país, nuestro futuro.
Agradezco a nuestros heroicos estudiantes por habernos despertado, nuestro país se encontraba adormecido, temeroso por las políticas dictatoriales, represión, abuso de fuerza, corrupción de este gobierno. Los caídos son verdaderos mártires, algún día se les otorgará gloria en el seno de nuestra patria. Estos jóvenes heroicos que han luchado a mano limpia en las calles, no se han ganado un puesto en la mesa del diálogo, no, ellos obligaron al dictador a buscar el diálogo por lo tanto el diálogo les pertenece, ellos deben ser actores principales de este evento nacional, a como lo fueron en las calles de toda Nicaragua.
Para los caídos, honor, gloria. La patria estará en deuda con ustedes por siempre. Ustedes son actores principales por lo que nos libraremos de esta nefasta dictadura. Por ustedes, valientes nicaragüenses y en su nombre, el diálogo que debemos tener es para forzar la salida de los gobernantes y su casta, para siempre. No puede alguien con tanta sangre inocente en sus manos continuar siendo gobernante por cuatro años más.
El autor es ingeniero.
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