La escritora María Dueñas quería contar una historia de mujeres emigrantes y descubrió la de la colonia española que habitó en el Nueva York de los años treinta, una emigración que se asemeja más a la de los refugiados que a la de los jóvenes que emigran ahora “con un máster y un iphone en el bolso”.
La nueva novela de María Dueñas, Las hijas del capitán, editada por Planeta, circula en las librerías en España y Latinoamérica, con una historia en la que la autora rinde homenaje a la colonia española que residió en Nueva York en esos años y que está ambientada en enclaves donde se asentaron estas personas que emigraron con la idea de volver a España.
En este universo neoyorquino, en el que transcurría la vida de casi cuarenta mil inmigrantes españoles, intenta sobrevivir la pequeña casa de comidas El Capitán regentada por el malagueño Emilio Arenas, cuya muerte obliga a sus tres hijas veinteañeras y recién llegadas a la ciudad a asumir las riendas del negocio.
Una inmigración —explica la autora—, que no tiene nada que ver con la de los jóvenes españoles “que salen con un máster, con un iphone en el bolso y con papá y mamá dispuestos a ayudar cuando sea necesario”, sino más bien con los refugiados que llegan a España en condiciones durísimas, “que trabajan en lo que buenamente pueden ganando sueldos miserables y se amontonan en viviendas para mandar dinero a sus familias”.
“A trabajar como mulas”
“España estaba entonces a años luz de Nueva York. Venían de pueblos y aldeas y las tuvieron que pasar muy canutas”, señala María Dueñas quien explica que a pesar de que esos emigrantes no venían pensando en el sueño americano, sino “a trabajar como mulas” con la intención de volver, al final muchos se quedaron porque comenzó la Guerra Civil y luego la Guerra Mundial.
Y especialmente quería reflejar lo que vivieron y sintieron las mujeres españolas que emigraron: las mujeres “hemos estado aquí siempre. No hemos nacido este invierno con el movimiento ‘Me too’. Hemos estado ahí siempre y más que estaremos”, recalca.
Un capítulo desconocido
La calle Catorce, entre la Séptima y la Octava Avenida, es uno de los enclaves donde transcurría la vida de estos españoles y en los que ha ambientado la historia de estas tres hermanas que se cruzarán con algunos personajes históricos que pululaban por el Manhattan de aquellos tiempos.
Xavier Cugat, Carlos Gardel, Margarita Cansino —Rita Hayworth— o, especialmente, Alfonso de Borbón, conde de Covadonga, exheredero al trono de España, un personaje que María Dueñas quería recuperar desde hacía tiempo y al que le da voz en esta historia.
La historia que encontró en Nueva York no solamente le sirvió como “contenedor” para contar esta historia de mujeres emigrantes sino para rescatar un capítulo desconocido que en literatura no había tenido presencia y “poder darle un altavoz a través de la ficción”, relata Dueñas.
La escritora habló con muchos de esos inmigrantes para escribir el libro, personas que eran niños en los años treinta y con sus descendientes, “gente entrañable que me han enseñado sus álbumes de fotos, que han reído y han llorado contando sus historias, algo inspirador y conmovedor.”
Éxito no le da vértigo
De sus tres novelas anteriores ha vendido millones de ejemplares, especialmente de El tiempo entre costuras, que se convirtió en un fenómeno editorial y fue llevada a una serie televisiva.
Pero Dueñas asegura que el éxito no le da vértigo: “Todo lo contrario, me estimula. Conlleva responsabilidad, pero no me lastra ni me oprime”, dice la escritora, consciente de que “hay que ganárselo todo página a página, en cada libro”.
“Sé que cada libro es una aventura nueva y a los lectores no se los engañas tontamente. Intento ser seria con ellos”, recalca la autora, inmersa a partir de ahora en la promoción de esta nueva novela.