La existencia de las redes sociales en internet se ha constituido en una de las características de la sociedad contemporánea. El profesor catalán Manuel Castells, reconocido como una autoridad mundial en el campo de la comunicación y la información, sostiene que el siglo XXI, puede ser calificado como una “sociedad en red” o “sociedad en red de redes”.
Los jóvenes representan en nuestro país el sector demográfico que más utiliza las redes sociales para informarse, comunicarse, participar y promover proyectos. En Nicaragua, por el predominio que la familia presidencial y sus allegados tienen sobre la mayor parte de los medios televisivos y radiales, las redes sociales representan uno de los últimos reductos donde la ciudadanía puede expresarse libremente e informarse. Es a través de las redes sociales que se logra obtener información de muchas cosas que suceden en este gobierno, que el secretismo oficial oculta, incluyendo casos de corrupción que implican a altos funcionarios de los poderes del Estado.
Si la sociedad contemporánea es también designada como “sociedad del conocimiento”, los analistas señalan que las sociedades del conocimiento son sociedades en redes. Por otro lado, es interesante señalar que en el campo de la educación superior las redes sociales intercomunican a las comunidades académicas y, de esta manera, tienen un gran impacto en las transformaciones que se están dando en la educación terciaria.
La educación en línea es una modalidad cada vez más frecuente en los currículos universitarios y las universidades virtuales se instalan incluso en el seno de las universidades tradicionales. Esto no sería posible sin la existencia de internet y de las redes cibernéticas. El trabajo en redes es hoy en día una necesidad de la docencia contemporánea. Los profesores que aspiran a mantenerse actualizados en su respectiva disciplina deben ser parte de las redes de conocimiento relacionadas con su campo de actividad.
La Declaración de la Conferencia Regional sobre Educación Superior, celebrada en Cartagena (Colombia) en 2008, manifestó que “es mediante la constitución de redes que las instituciones de Educación Superior de la región pueden unir y compartir el potencial científico y cultural que poseen para el análisis y propuesta de solución a problemas estratégicos. Dichos problemas no reconocen fronteras y su solución depende de la realización de esfuerzos mancomunados entre las instituciones de Educación Superior y los Estados”.
Fuera del mundo académico, las redes sociales son, para la sociedad en general, un importante medio de comunicación, que buena parte de los nicaragüenses utiliza para informarse e intercambiar. Pareciera que lo que le molesta al actual gobierno es que también sirvan para denunciar la corrupción. Si se comete un abuso en las redes sociales en el Código Penal están perfectamente tipificados los delitos de injurias y calumnias. El ofendido puede recurrir a las instancias judiciales. No se requiere una ley especial, que más bien sería una amenaza a la libertad de información y comunicación.
Cualquier ley que pretenda hacerlo estaría violando el artículo 30 de nuestra Constitución Política que establece lo siguiente: “Los nicaragüenses tienen derecho a expresar libremente su pensamiento en público o en privado, individual o colectivamente, en forma oral, escrita o por cualquier otro medio”. Además vulneraría el artículo 66, que literalmente dice: “Los nicaragüenses tienen derecho a la información veraz. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas, ya sea de manera oral, por escrito, gráficamente o por cualquier otro procedimiento de su elección”. Para mayor abundamiento, el artículo 67 prescribe que “el derecho de informar es una responsabilidad social y se ejerce con estricto respeto a los principios establecidos en la Constitución. Este derecho no puede estar sujeto a censura, sino a responsabilidades ulteriores establecidas por la ley”.
La mejor manera de promover el uso adecuado y respetuoso de las redes sociales es mediante el proceso educativo, el consejo de los padres de familia y la autorregulación inspirada en principios éticos y morales.
La conclusión general que cabe extraer de lo antes expuesto es que las redes sociales y académicas son una realidad producto de la globalización del conocimiento y del extraordinario desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación.
El autor es jurista y catedrático.