La autonomía universitaria fue establecida en Nicaragua mediante ley promulgada el 25 de marzo de 1958 por el gobierno de Luis Somoza Debayle, quien, a pesar de que era el segundo presidente de la dinastía somocista, tuvo la intención de impulsar una transición a la democracia desde arriba y trató de crear instituciones que la respaldaran.
Rodeado de personalidades democráticas como Ramiro Sacasa Guerrero, José Antonio Tijerino Medrano, Pedro J. Quintanilla, Francisco Laínez, Rafael Antonio Díaz y Guillermo Rothschuh Tablada, entre otros, Luis Somoza fundó el Seguro Social y el Instituto de Fomento Nacional, creó el Banco Central y sobre todo promulgó la ley de autonomía universitaria, sustentada en los principios de cogobierno, libertad de cátedra, designación de profesores por méritos académicos, etc.; principios proclamados por la Reforma Universitaria de Córdoba de 1918, que en junio del presente año cumplirá su primer centenario.
La autonomía universitaria fue constitucionalizada el 5 de mayo de 1966, durante el gobierno del presidente René Schick Gutiérrez, fallecido poco tiempo después en ejercicio del cargo presidencial.
Los gobiernos somocistas fueron respetuosos de la autonomía universitaria, a pesar de las contradicciones y choques inevitables motivados por el espíritu libre de la universidad y la naturaleza autoritaria del poder. Pero además los conflictos del Gobierno con la universidad se debían principalmente a que esta fue convertida en centro de reclutamiento y base de operaciones del FSLN, en su lucha por derrocar al somocismo y sustituirlo en el poder.
Paradójicamente, el FSLN que sacó gran provecho político de la autonomía universitaria la abolió apenas tomó el poder en julio de 1979. El 29 de febrero de 1980 el gobierno sandinista formalizó la eliminación de la autonomía universitaria, al crear el Consejo Nacional de la Educación Superior (Cenes) presidido por Sergio Ramírez Mercado, miembro de la Junta de Gobierno revolucionaria.
Fue hasta el triunfo electoral de doña Violeta Barrios de Chamorro y la Unión Nacional Opositora (UNO), que la autonomía universitaria fue restablecida. El 5 de abril de 1990, dos semanas antes de entregar el gobierno a doña Violeta, Daniel Ortega mandó a aprobar en la Asamblea Nacional la Ley 89, Ley de Autonomía de las Instituciones de Educación Superior, que restableció ese gran logro democrático de 1958.
Al entrar en vigencia la nueva ley de autonomía universitaria, el rector sandinista de la Universidad de León declaró con gran descaro político que cuando el sandinismo estaba en el poder la autonomía universitaria no tenía sentido, pero al instalarse un gobierno de “la burguesía reaccionaria”, era necesario recuperarla.
La autonomía universitaria se ejerció plenamente desde 1990 hasta comienzos de 2007, a pesar de que las universidades siguieron siendo feudos políticos del FSLN. Pero a partir de que Daniel Ortega recuperó el poder, en enero de 2007, la autonomía universitaria que cumple 60 años de haber sido instituida por un gobierno somocista, ha sido abolida de hecho por la nueva dictadura orteguista.
Fe de erratas
En una edición anterior a esta se aseguraba que la autonomía universitaria fue establecida en Nicaragua mediante ley promulgada el 25 de marzo de 1958, cuando en realidad fue el 25 de marzo. Ofrecemos disculpas por el error.