Anthony Hopkins

El actor estadounidense Anthony Hopkins sonrie durante una rueda de prensa convocada dentro del Tuscan Sun Festival de Florencia, (Italia), 3 de agosto de 2009. EFE/Carlo Ferraro

Anthony Hopkins, el gran villano del cine, llega a sus 80 años

Su interpretación de Hannibal Lecter en El silencio de los inocentes le dio un Óscar y se convirtió en el papel más memorable del actor, y ahora a sus 80 años será el papa Benedicto XVI

Ha sido Alfred Hitchcock, Pablo Picasso, Richard Nixon, John Quincy Adams o Adolf Hitler, y ahora trabaja en una producción de Netflix en la que suma al papa Benedicto XVI a la interminable lista de personajes históricos a los que ha interpretado a lo largo de su prolífica carrera, pero sin duda el papel más memorable de Anthony Hopkins es el del psicópata Hannibal Lecter.

El silencio de los inocentes (1991) es la cumbre de la carrera cinematográfica del actor de origen galés, que solo necesitó aparecer 17 minutos en pantalla para crear al villano más célebre de la historia del cine, según el American Film Institute, en una interpretación por la que ganó el Óscar y el Bafta al mejor actor.

El filme, basado en la novela homónima de Thomas Harris (1988), logró también las estatuillas a mejor película, mejor director (Jonathan Demme), mejor guion adaptado y mejor actriz (Jodie Foster), convirtiéndose en una de las grandes películas de la historia del cine, y en la primera de una serie que continuaría con Hannibal (2001) y El dragón rojo (2002).

Hannibal Lecter convirtió a Hopkins en el gran actor de la década de los noventa, y un cuarto de siglo después sigue siendo el gran papel de su carrera, que en los últimos años ha dado un giro hacia las superproducciones como Transformers: El último caballero (2017) o la saga Thor, en la que da vida a Odin, progenitor del superhéroe, y la serie de ciencia ficción Westworld, de HBO.

El actor posa tras ganar el premio de la Asociación de la Academia, en el Royal Opera House de Londres en el 2008.
LA PRENSA/EFE/RICHARD LEWIS

Candidato en otras tres ocasiones al Óscar y en seis a los Globos de Oro, en la ceremonia de entrega de estos últimos en 2006, Anthony Hopkins recogió el premio Cecil B. DeMille en reconocimiento a toda su carrera cinematográfica y, en 2008, el actor recibió el máximo galardón de la British Film Academy: el Bafta Academy Fellowship Award.

Diez años antes, había sido distinguido con el Premio Donostia del Festival de Cine de San Sebastián.

Hopkins, que antes de convertirse en uno de los grandes de Hollywood había desarrollado una brillante carrera en teatro, cine y televisión, por la que ha ganado dos Emmy, recibió la distinción de comendador de la Orden del Imperio Británico en 1987, y en 1993 fue distinguido con el título de “sir”, que prefiere no usar.

“Solo lo uso en Estados Unidos, porque los americanos insisten en ello”, aseguró en una entrevista con el diario británico The Guardian.

Su problema de dislexia

Sir Philip Anthony Hopkins nació el 31 de diciembre de 1937 en Margam, un suburbio de Port Talbot (Gales), hijo de Annie Muriel y Richard Arthur Hopkins, y siempre mostró más interés por el dibujo, la pintura y tocar el piano que por continuar sus estudios.

La dificultad para aprender, como consecuencia de su dislexia, provocó en Hopkins un enorme complejo de inferioridad, según él mismo confesó en una entrevista con The New York Times.

“Crecí absolutamente convencido de que era estúpido”, aseguró el actor que, con 17 años actuó por primera vez, y en 1957 se graduó en el Royal Welsh College of Music & Drama, en Cardiff, y dos años más tarde entró en la Royal Academy of Dramatic Art de Londres.

El actor británico Sir Anthony Hopkins (d) posa con su esposa, Stella Arroyave (i), en el estreno de Transformers: El último caballero, en el Civic Opera House de Chicago, Illinois, EE.UU., el 20 de junio de 2017.
LA PRENSA/EFE/TANNEN MAURY

Actor de teatro y televisión

Pese a la extendida leyenda de que fue el actor Richard Burton quien le animó a dedicarse a la interpretación, Hopkins asegura que no fue así.

“No sé de dónde ha sacado todo el mundo la idea de que éramos buenos amigos. Supongo que es porque los dos somos galeses y crecimos cerca de la misma ciudad. No le conocía en absoluto. Una vez fui a la casa de su hermana para pedir un autógrafo, el cual me dio, y la única otra ocasión que le vi fue en su vestuario en Nueva York cuando estaba actuando en Equus”, explicó Hopkins en una entrevista a The Guardian.

Precisamente con Equus había debutado Hopkins en Broadway en 1975, cuando ya había destacado en el teatro británico con clásicos como Coroliano o Macbeth, y había alcanzado fama en la gran pantalla como Ricardo Corazón de León en The Lion in Winter (1968), o como actor de televisión en producciones de la BBC como The Great Inimitable Mr. Dickens (1970) o War and Peace (1972). Su debut en el cine fue The White Bus (1967).

Destacó con películas como El hombre elefante (1980), A Change of Seasons (1980) —con Shirley MacLaine, de la que afirmó: “Es la actriz más odiosa con la que he trabajado”— o The Bounty, con Mel Gibson, antes de convertirse en leyenda con su papel de Hannibal Lecter.

Leyenda del cine

Un año más tarde fue Abraham Van Helsing en Bram Stoker’s Dracula, dirigida por Francis Ford Coppola, y en 1993 protagonizó Shadowlands y The Remains of the day (Lo que queda del día), con Emma Thompson, por las que fue nominado al Bafta al mejor actor, premio que consiguió con la primera de ellas.

La aclamada The Remains of the Day es una de las mejores películas británicas del siglo XX según el British Film Institute, y Hopkins optó al Óscar al mejor actor por su papel, al que también fue candidato por Nixon (1995). Dos años más tarde fue nominado como actor de reparto por Amistad (1997).

Películas como Leyendas de pasión (1994), Sobreviviendo a Picasso (1996), La máscara del Zorro (1998) o ¿Conoces a Joe Black? (1998) completaron la filmografía de uno de los grandes actores de la época.


Sus dos grandes pasiones

Pianista, compositor musical y pintor, el polifacético Anthony Hopkins también ha dirigido tres filmes: Dylan Thomas: Return Journey (1990), August (1996) y Slipstream (2007), y ha participado en la banda sonora de algunas de sus películas.

La música y la pintura son ahora las grandes pasiones de Hopkins.

“Actuar todavía es agradable, pero ya no hay desafíos para mí. No, ninguno en absoluto. Estoy mucho más interesado en pintar y componer música. Me he convertido en lo que siempre quise ser, un actor profesional. Estoy despegado, hago lo mío. Trabajo duro en eso, pero no me dedico a ello. Mientras me paguen a tiempo y obtenga un buen guion con un buen director, me divierto. Eso es todo”, ha comentado el actor en una entrevista para los medios británicos.


 

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