¿Qué ha quedado de aquel Leonardo “Chimmy” Morales altamente proyectado? La respuesta se sabrá hoy cuando, después de año y medio sin toparse con el éxtasis arriba del octágono, tenga ante sí al célebre Alejandro “Mandarina” Solano, para decirlo breve, otro rival serio, junto Marcus Brimage y Yair “La Pantera” Rodríguez.
El plan de “Chimmy” comprenderá salir bien librado del esquema combativo de Solano, no tan certero arriba, pero escurridizo y peligroso abajo, disponiendo de un arsenal de llaves y estratagemas, capaz de neutralizar pronto o tarde, y ciertamente resulta como favorito, a pesar del aparente desgaste de sus 39 años, distantes de los 24 de Morales, en ferviente juventud.
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“Chimmy” se declara ahora más completo, porque se sabe que su fortaleza está justamente en el striking (golpeo arriba), mezclándolo con patadas a las piernas y también a la cara, con esa saña que permite decidir la pelea de esa forma tan fría como contundente.
El panorama es el arriba mostrado y la respuesta al primer cuestionamiento se definirá sobre estas bases. “Chimmy” debe salir a jugarse la proyección de su carrera sacándole provecho a lo que mejor sabe hacer, quedándose de pie y huyendo del piso, donde “Mandarina” es rey, y entender que no inmutarse lo convierte más rápido en presa.
Sin excusas
Esta es la pelea codiciada, desde meses atrás que se vino calentando el posible choque, los famosos “no” de “Chimmy” a pocos días, y la sed que despertó en “Mandarina” de verse a la cara con el mejor de Nicaragua.
“Estoy al cien por ciento, soy ahora un peleador más completo, más experimentado y ansioso ya porque venga la pelea”, señaló “Chimmy” ayer en la ceremonia del pesaje.
“Yo si voy a entrar fuerte, quiero ser una aplanadora, contundente y ser más que él desde que empiece”, apuntó “Mandarina”.
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