Aunque le tomó un poco de tiempo entrar en calor, la Selección Nacional de Beisbol entró pisando fuerte a los Juegos Centroamericanos, al vencer 8-2 a El Salvador, que intentó resistir hasta que irremediablemente tropezó.
Lo que sucedió anoche ha pasado con frecuencia. No sé si es miedo escénico o habrá otro factor de por medio; sin embargo, el equipo tarda en agarrar el paso. Hablo de este contexto, de Centro América, donde debe dominar.
Quizá lo notable del plantel fue no perder el enfoque. Cuando al principio las cosas no iban como se esperaba, el equipo fue paciente, esperó y esperó, para finalmente dar el zarpazo que situó las cosas en el lugar que correspondía.
Cheslor Cuthbert, que no está en su mejor forma, emitió destellos muy visibles de su nivel y colocó a Nicaragua en ventaja 2-1 al principio. Y luego, Elmer Reyes coronó el operativo del cuarto inning, a través de su jonrón, que dio tranquilidad a los fanáticos.
No obstante, fue curioso ver a Wilton López pasando trabajo para imponer su picheo. No se vio como el lanzador que es. Toleró ocho hits y dos careras en cinco entradas, lo que muestra que le batearon con libertad.
Pero además, López batalló con su habilidad para ser consistente en la zona de strikes. Y si hay un factor que identifica a este estupendo lanzador leonés, ha sido su control, elemento que anoche no lo acompañó al inicio.
Pero fue como una forma de ponerse a tono para lanzar en el potencial juego por la medalla de oro ante Panamá el domingo. Y en el caso de Roniel Raudes, fue alentador ver su material en acción en el cierre del juego.
A medida que el torneo de beisbol avance, seguro vamos a ver una mejor versión de la Selección pinolera, que tiene todo el talento para atrapar la presea dorada en el beisbol de los Juegos Centroamericanos.