El mercado laboral en EE. UU. mantuvo en noviembre su buena salud, con la creación de 228,000 nuevos puestos de trabajo y dejó la tasa de desempleo sin cambios en el 4.1 por ciento, cifra no vista desde 2000 y que hace inminente un nuevo ajuste monetario por parte de la Reserva Federal (Fed).
La última vez que la tasa de desempleo en EE. UU. bajó del cuatro por ciento fue a finales de 2000, meses antes de que en marzo de 2001 se produjese una recesión.
El informe mensual del Departamento de Trabajo mejoró las expectativas de los analistas, que anticipaban la generación de 200,000 nuevos empleos.
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De este modo, la economía muestra que se ha vuelto a estabilizar tras la volatilidad generada por los potentes huracanes Irma y Harvey que alteraron la actividad en Texas y Florida a finales de agosto y septiembre.
El salario promedio por hora creció ligeramente un 0.2 por ciento y quedó en 26.55 dólares en noviembre y en los últimos 12 meses, ha registrado un incremento del 2.5 por ciento. Aunque la tendencia es positiva, los economistas señalan que el ritmo en el incremento de los salarios es menor al deseado.
Por lo que respecta a la media de horas semanales trabajadas, con el consiguiente impacto para los bolsillos de los empleados, se elevó levemente hasta las 34.5 horas.
El incremento en el empleo se produjo de manera generalizada en casi todos los sectores: el de la manufactura agregó 31,000; el de la construcción, 24,000; las ventas minoristas, 18.700 más, y hostelería y ocio, 14,000, lo que reafirma las buenas perspectivas de EE. UU., la primera economía del mundo.
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Otro de los indicadores del reporte que más atención genera, la tasa de participación de los estadounidenses en la fuerza laboral, siguió en el mismo nivel del mes pasado, en el 62.7 por ciento.
Aumento de tasa a la vista
Dada la solidez económica general, con una tasa de crecimiento anualizada superior al tres por ciento en los últimos dos trimestres, parece más que probable una subida de tipos de interés de la Fed, actualmente entre el uno por ciento y el 1.25 por ciento, en su última reunión del año que tendrá lugar la próxima semana.
Las últimas previsiones del banco central estadounidense consideraban que 2017 cerrará con un desempleo del 4.3 por ciento este año.
“No es que fuese un obstáculo para elevar los tipos, pero la Fed se sentirá muy cómoda con este tipo de reporte de empleo”, afirmó Ward McCarthy, economista jefe de Jefferies LLC.
McCarthy subrayó que “continuamos avanzando hacia el pleno empleo” y “los salarios se están moviendo en la dirección adecuada, pero lo están haciendo más despacio de lo que nos gustaría y desde luego más despacio de lo que se espera en este momento del ciclo económico”.
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Mercados más optimistas
Los mercados financieros recibieron con buenos ojos el dato de desempleo y Wall Street abrió con ganancias, con el Dow Jones de Industriales, su principal indicador, avanzando un 0.25 por ciento cerca de la media jornada.
El presidente estadounidense Donald Trump ha apuntado que la aceleración económica y el paulatino descenso del desempleo muestran la confianza de los mercados y empresarios en sus políticas.
A la espera de recorte fiscal
Se espera que antes de finales de año el Congreso apruebe la ambiciosa reforma fiscal impulsada por Trump, con notables recortes de impuestos para empresas y trabajadores, y una de las prioridades legislativas del mandatario en su primer año en la Casa Blanca.
De hecho, esta semana aseguró que una vez en vigor estos recortes impositivos no veía razón para que la tasa de crecimiento fuese del 4 o 5 por ciento anual, algo no visto en décadas en EE. UU.