En los últimos cinco años se han perdido más de un millón de hectáreas de bosques en las zonas de reservas de biósfera, según estudios del Centro Humboldt.
Esta situación es preocupante en si misma, pero aún más porque al no contar con el bosque no se aprovechan los servicios ecosistémicos.
Los bosques son una barrera natural ante los desastres naturales, y eso ha sido demostrado en experiencias como la del huracán Otto, ya que la reserva Indio Maíz minimizó el impacto del fenómeno ante la población.
Lea: Pocas hectáreas de bosque están certificadas en el país
Asimismo, las grandes manchas verdes capturan cantidades importantes de carbono y con ello, minimizan el impacto de este sobre la atmósfera, es decir, se convierten en sumideros, explicó el oficial de industrias extractivas del Centro Humboldt, Jurgen Guevara.
El experto considera que sino se hace nada ante la pérdida de la materia boscosa, las consecuencias se traducirán en un mayor déficit de agua, situación que es más sentida en la estación seca.
Lea: Hay menos bosques de pino
También incidirá en la pérdida de biodiversidad, y por ende, afectará las actividades económicas que se desarrollan en muchas comunidades. A esto se debe sumar que los bosques ayudan a regular la temperatura a través de los microclimas, lo cual es vital, ya que una de las consecuencias más sentidas del cambio climático es el aumento de la temperatura a nivel mundial.
Lea: Los otros «gorgojos» del pino
70
mil hectáreas de bosque se pierden en el país al año, según estimaciones de los últimos estudios sobre el sector. El cambio de uso de suelo es uno de los problemas más recurrentes.