Matthew Carlson

Escuchemos a las niñas

Todos los días, en todo el mundo, las niñas hacen frente a la discriminación y la violencia de género, por lo cual, el Día Internacional de la Niña centra la atención en la necesidad de abordar los desafíos que ellas enfrentan, promover su empoderamiento y el cumplimiento de sus derechos humanos.

Aunque los derechos humanos son iguales y se aplican universalmente, millones de niñas continúan luchando para reclamar sus derechos y los Estados no están proporcionando suficiente protección. Debemos cuestionar continuamente por qué los derechos de las niñas no se están cumpliendo y preguntar qué más tiene que hacerse para que cumplan. Sencillamente, la interpretación y aplicación actual de los instrumentos internacionales de derechos humanos no son suficientes para protegerlas de la marginalización.

Diferentes investigaciones en el mundo han demostrado que a diario las niñas se enfrentan a un sinnúmero de dificultades y a la falta de oportunidades, puesto que son obligadas a dedicar su tiempo a tareas del hogar, la sobrecarga de las tareas domésticas no remuneradas comienza en la primera infancia y se acrecienta cuando llegan a la adolescencia, se les imponen responsabilidades adultas como cuidar de un familiar (por ejemplo, de otros niños), siendo víctimas de distintos tipos de violencia, como la sexual, intrafamiliar, acoso, bullying como consecuencia de la permisividad y naturalización social de la misma, tanto en la familia, la escuela y la comunidad. Asimismo, la falta de acceso a la educación y otros factores sociales las lleva a un embarazo a temprana edad que en la mayoría de veces les impide regresar al sistema escolar, trayendo como consecuencia la reproducción de la pobreza y la limitación de su desarrollo.

A lo largo de los años, la comunidad internacional ha prometido reiteradas veces forjar la igualdad de género hasta convertirla en una realidad. Sin embargo, dadas las tasas actuales de cambio, tomará décadas para que las niñas y los niños sean tratados como iguales. Se tiene que hacer más para reconocer a las niñas como portadoras de derechos. Por lo tanto, el empoderamiento de la niña requiere un enfoque más holístico y audaz, así como la complementariedad de acción entre los derechos de la niñez y las agendas de derechos de la mujer.

Para que esto cambie, es necesaria una realineación de las prioridades políticas. Plan Internacional hace un llamado a la comunidad internacional para que haga mención especial de las niñas y articule sus derechos y necesidades de una manera que no se ha hecho jamás.

Los Estados no solamente deben aceptar el discurso sobre los derechos de la niña y reconocer la ejecución de los mismos como un objetivo en sí mismo, sino que también deben agregarle mayor importancia al empoderamiento de las niñas a lo largo de su ciclo de vida, comenzando durante la primera infancia. Deben cuestionar la socialización dentro de los roles de género y elevar la autoestima de las niñas.
Ante todo, los Estados deben aceptar y promover la diferenciación entre los derechos humanos de la niña y los derechos de la mujer. Se debe realizar un análisis de género para comprender las diferencias, las desigualdades y las capacidades y así lograr resultados de igualdad. Los Estados deben implementar un análisis de género para informar la legislación, políticas, programas y presupuestos. Para eso, se debe invertir en datos desagregados en cuanto a edad, sexo y género para reflejar la realidad de las niñas en las políticas.

Y más importante de todo, los Estados deben escuchar a las niñas. La comunidad internacional debe comenzar desde la posición de que las niñas son las que comprenden mejor lo que está pasando en sus vidas, y hacer posible su participación significativa para crear un modelo de buen vivir para las niñas pertenecientes a los pueblos originarios y afrodescendientes, niñas con discapacidad, niñas campesinas, niñas escolares, niñas de las ciudades, en fin todas las niñas.

Director de país de Plan Internacional Nicaragua

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