Se aproximan los días patrios, permítanme dar mi punto de vista de cómo rendirle homenaje a nuestra patria Nicaragua. También recordemos nuestras debilidades y los momentos sublimes de unión ciudadana.
La patria y la madre tierra son una. Cuidemos la flora y la fauna. Respetemos a los pueblos nativos. No contaminemos los ríos, lagunas y lagos. Mantengámosla limpia. La patria somos todos. Seamos orgullosos de nuestras raíces. Demos opciones a los jóvenes. Salgamos de los ciclos dictadura-revolución imponiendo la voluntad de la mayoría y no dándonos por vencidos. No permitamos ni justifiquemos injusticias de los grandes contra los pequeños.
Un momento sublime de nuestra historia fue la Guerra Nacional (1856-1857), los ejércitos centroamericanos vinieron a Nicaragua a luchar contra Walker y sus filibusteros, los cuales querían adueñarse de toda Centroamérica, comenzando con Nicaragua y su línea del tránsito, para así reinstaurar la nefasta esclavitud.
Tras la revolución de 1893 llega al poder el liberal Zelaya, hombre sagaz, emiten la constitución llamada Libérrima, eliminando el voto censitario (solo los ricos votaban y podían ser elegidos), otorgando el voto a la mayoría de los nicaragüenses. Lo malo fue que en 16 años de continuismo nunca permitió elecciones presidenciales.
Un caso de unión ciudadana se dio en las elecciones de 1924. Solórzano-Sacasa se unieron bajo los auspicios del presidente Bartolomé Martínez, derrotando a Emiliano Chamorro, pero tuvo una vida efímera debido al “Lomazo” propinado por el último.
Somoza García da golpe de Estado a Sacasa (1936), instaurando otra dictadura que duró veinte años, incluyendo periodos de presidentes títeres, requeridos por la fuerte oposición de los nicaragüenses de esos tiempos hacia el continuismo. En 1947 se formó otra gran coalición opositora libero-conservadora independiente, con Enoc Aguado como candidato presidencial, enfrentándose al oficialista Leonardo Argüello, dándose un tremendo fraude electoral a favor del último.
Otra gran coalición ciudadana se dio en 1979 con la revolución armada encabezada por el FSLN que derrocó la dinastía Somoza, que duró cuarenta años.
Tras más de diez años en el poder (el FSLN) con Daniel Ortega como coordinador de la Junta de Gobierno y luego como presidente, se vieron forzados a permitir elecciones presidenciales transparentes, esto debido a la guerra civil de los años ochenta y a la Perestroika. En estas elecciones (1990) surgió la gran coalición multipartidista opositora llamada: La UNO, con doña Violeta de Chamorro-Virgilio Godoy como fórmula presidencial, la cual resultó ganadora sobre Daniel Ortega-Sergio Ramírez. Este nuevo gobierno soportó las embestidas brutales de las asonadas callejeras a la vista y paciencia de la Policía y del Ejército, impidiendo que el país saliera adelante. Eran dirigidas por el candidato perdedor.
Los gobiernos de Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños también fueron boicoteados astutamente hasta hacerlos llegar a las elecciones del 2006 separados políticamente, surgiendo ganador otra vez Daniel Ortega, gracias al 31 por ciento como mínimo de votos para ganar en primera vuelta. (Conseguidos arteramente y que hay que cambiar).
Actualmente Ortega lleva otros diez años consecutivos en la presidencia, convirtiéndose en la persona que más ha disfrutado de las mieles del poder en la historia de Nicaragua. Ahora el oportunismo, la conveniencia y el servilismo están de moda. Pero el pueblo independiente pero no indiferente espera el momento de otra gran coalición donde su voto sí cuente. Mientras prepara su bandera azul y blanco para mostrarla orgullosamente este 14 y 15 de septiembre.
El autor es ingeniero civil.